José Ramón Fernández de Mesa. Comandante director del Instituto Hidrográfico

"Este destino ha sido, quizá, el más gratificante dentro de mi profesión"

  • Tras tres años en el cargo, abandona en unos días su puesto en este centro de la Armada en la capital.

El comandante director del Instituto Hidrográfico de la Marina, José Ramón Fernández de Mesa, vive sus últimos días en este destino, en el que será relevado por el capitán de navío Juan Aguilar Cabanillas.

-¿Cuál es su balance de la actividad desarrollada en estos tres años?

-El haber tenido la oportunidad de haber mandado en este centro y sobre los buques hidrográficos ha sido, probablemente, lo más importante de mi carrera. Aquí he sido un continuador de la labor de otros que dirigieron este centro. Tiene un prestigio a nivel internacional porque hace las cartas de las costas españolas. Hemos cumplido con la obligación que nos asigna la ley. Tenemos establecido que debemos realizar la cartografía náutica oficial del Estado. Hemos seguido actualizando la cartografía con los medios que tenemos y hemos conseguido incrementar mucho el esquema cartográfico de cartas electrónicas. Ahora estamos en el proceso de paso de la cartografía de papel a la cartografía electrónica. Nosotros tenemos prácticamente terminado todo el esquema de cartas electrónicas. Nos quedan por conformar algunas poco importantes de pequeños puertos deportivos.

-Le habrá tocado vivir la revolución tecnológica. ¿Es una pena que se pierdan las cartas de papel?

-Es una sucesión lógica de acontecimientos. Tenemos unos encuadernadores que son espectaculares como encuadernan, pero eso se perderá. Hoy en día, las máquinas digitales ya sacan la publicación directamente grapada y encuadernada. Lo otro era con piel y cosido a mano. Es una lógica evolución de la técnica que va a lo práctico. Ahora, coexisten y es preceptivo que los buques lleven cartografía de papel y cartografía electrónica. En el futuro se regulará al respecto, irá evolucionando y todo será digital.

-¿A qué retos se enfrenta el Instituto Hidrográfico?

-El reto con el que nos encontramos es continuar con la labor de actualización permanente de la cartografía, adaptándonos a los sistemas y a las nuevas tecnologías. Debemos ir adaptándonos a las tecnologías que en un momento determinado tendremos. Actualmente, nosotros tenemos tecnología muy moderna. Hace 20 años, los equipos sondadores eran monohaz, con los que el barco describía una línea y determinaba la profundidad que había en cada uno de esos puntos de la línea. Hoy en día usamos una tecnología que se llama multihaz. Describimos una línea con los barcos, pero en vez de tener un haz nada más, tiene varios haces que abarcan todos los puntos del fondo simultáneamente.

-¿Se imagina cómo se realizaba este trabajo hace unos siglos?

-Hay varios elementos comparativos en el archivo histórico de cómo se trabajaba. Entre 1783 y 1789, el brigadier de la Armada Vicente Tofiño elaboró el Atlas Marítimo de España, que es una descripción detallada con cartas de todas las costas de la Península, Baleares y las Pitiusas. Comparas una foto satélite con lo que hizo Tofiño en esa época y te quedas asombrado del perfil de costa perfectamente delimitado. Cuando realizamos un levantamiento de una carta, siempre vamos primero a las fuentes. Buscamos primero todos los antecedentes sobre cartas levantadas en esa zona y nos remontamos, a veces, hasta Tofiño. Se trabajaba con una precisión increíble con los medios tan rudimentarios que tenían.

-¿Es la mayor joya del archivo?

- Tenemos una colección de planchas de cobre porque hasta el año 1950 se imprimían las cartas con un tórculo, que es una prensa en la que se ponía la plancha de cobre para imprimir las cartas náuticas. Además, tenemos la edición príncipe del Atlas Marítimo de España.

-¿Sería bueno para la institución una mayor apertura a la sociedad?

-Sin duda. Nosotros intentamos, desde nuestras posibilidades, abrir al máximo este centro a la sociedad. Nos encontramos con que muchas veces hay problemas de recursos que no te permiten tener personal dedicado específicamente a este tipo de visitas. Nos encantaría tenerlo abierto al público con un horario marcado, pero necesitamos ese tipo de personal específico que no disponemos. De todas formas, nosotros intentamos dar a conocer al máximo posible lo que tenemos aquí. Casi diariamente tenemos visitas. Nosotros somos unos servidores del Estado que lo que proporcionamos es un servicio esencial.

-¿Está el relevo garantizado en el Instituto?

-Sí, hay un relevo adecuado. Hoy en día hay más movilidad entre los oficiales de la Armada por cuestiones de perfil de carrera. Entonces, necesitamos seguir formando oficiales porque hay que intentar mantener al máximo la permanencia de estos oficiales que son formados en hidrografía para que se dediquen el máximo tiempo posible a ella para intentar aprovechar sus conocimientos el máximo tiempo posible. Es una cosa importante intentar estimular a los oficiales para que permanezcan en la hidrografía. ¿El relevo? Por ahora está garantizado y estamos intentando seguir formando el número suficiente de oficiales para intentar conformar la dotación de los barcos hidrográficos y del Instituto Hidrográfico.

-¿Es un trabajo puramente vocacional?

-Todo el personal de la Armada tiene su especialización, pero nosotros estamos disponibles para embarcar en cualquier unidad. La vocación es a la Armada. Tenemos una profunda vocación como miembros de la Armada. Eso no cabe duda que es una suerte, porque hoy en día tener vocación yo considero que es una suerte. Llevar a cabo una profesión que te gusta y te llena es un auténtico privilegio.

-¿Con qué se queda de esta etapa en Cádiz?

-Este destino ha sido, quizá, el más gratificante dentro de mi profesión. Me voy con el convencimiento de haber intentado hacer todo lo posible para mantener el prestigio de este centro. Yo soy un continuador de una labor de una institución que lleva funcionando cientos de años. Es una labor de continuidad de equipos.

-¿Tiene futuro el Instituto Hidrográfico en Cádiz?

-Yo creo que sí. Es una institución que le da prestigio a Cádiz. Es un centro muy importante a nivel nacional. Se hacen unas cartas náuticas que son fundamentales para la navegación y, además, Cádiz y el Instituto Hidrográfico llevan unidos desde 1943 y es una institución muy imbricada en Cádiz. Yo creo que, por supuesto, tiene todo el futuro aquí.

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