Exposición "The Mystery Man" en la catedral de Cádiz / Julio González

El sepulcro de Cristo en la cripta de la Catedral de Cádiz. El cuerpo de Jesús yace entre obispos. A sus pies, Ceballos. Tras su cabeza, Ramón Pérez y Rodríguez y Tomás Gutiérrez. La ya de por sí impactante imagen hiperrealista del que podría ser el cuerpo inerte de Jesús de Nazaret nada más bajarlo de la Cruz cobra aún más fuerza en el espacio escogido para exponerlo en Cádiz; la cripta que diseñara Vicente Acero y en la que reposan tantos nombres propios de la Iglesia local y de la ciudad en sí.

En ese lugar ha sido inaugurada este viernes la exposición 'The Mystery Man', que viene a dar forma a todas las señales de la Pasión y a todos los datos anatómicos y morfológicos que contiene la tan estudiada Sábana Santa de Turín. Ese trozo de tela tan codiciado, admirado y estudiado a lo largo de la historia ha sido también objeto de estudio durante más de 15 años por los organizadores de esta exposición, que llega a Cádiz después de haber recorrido varios países del mundo (varias ciudades españolas, México, Italia, o Angola) y antes de marchar, una vez se clausure en junio en Cádiz, a Miami. Se trata de "trasladar el negativo para entender cómo era el cuerpo de la Sábana Santa", en palabras del comisario de la muestra, Álvaro Blanco.

La escultura, ciertamente, no deja a nadie indiferente, por el realismo que permite observar mil y un detalles presentes también a modo de manchas en la Sábana Santa. El lado derecho del rostro completamente desfigurado por algún fuerte golpe que tuvo que darse, las rodillas laceradas por las caídas, la herida de la lanza que traspasó el costado, la sangre en la frente por los pinchazos de la corona de espinas, los latigazos en las piernas... Hasta el vello natural de un hombre en brazos y, sobre todo, piernas (ausente, por ejemplo, en las imágenes de Cristo que procesionan en Semana Santa o que presiden altares y retablos) es palpable en The Mystery Man.

La escultura hiperrealista del Cristo de la Sábana Santa, en la cripta de la Catedral.
La escultura hiperrealista del Cristo de la Sábana Santa, en la cripta de la Catedral. / Julio González

Esa expectación por ver cómo pudo ser, y en qué estado se encontraba, el cuerpo que fue envuelto en la Sábana de Turín, ha quedado palpable en el acto de inauguración, al que ha acudido más de una docena de sacerdotes, además de los representantes del Ayuntamiento (el alcalde, Bruno García), la delegación territorial de Cultura de la Junta (su titular, Tania Barcelona), el Ateneo (José Almenara) y responsables laicos de la diócesis, entre otros.

Antes de llegar al final de una de las calles de la cripta para contemplar la figura del Hombre de la Síndone, la exposición destaca por otros dos llamativos elementos; uno es un facsímil de la Sabana de Turín, que si se sabe interpretar muestra con detalles las distintas partes del cuerpo del hombre al que envolvió, Jesucristo. El otro elemento es una reproducción de la cruz que atendiendo a las proporciones de la Sábana Santa sería la que dio muerte a Cristo, y que se expone en el centro de la cripta catedralicia.

En definitiva, es una exposición que "invita a aunar fe y cultura", como ha destacado el deán de la Catedral, Ricardo Jiménez, que ha reconocido el interés en traer esta exposición a Cádiz y los meses de "trabajo y reuniones" que ha costado lograrlo. "Al creyente le invita a tener un encuentro con Cristo, y al que busca algo más cultural, le cuestiona. Y eso es algo que nos agrada, porque siempre tenemos el deseo de establecer un puente de diálogo con todos", ha indicado Jiménez Merlo.

Siguiendo este prisma religioso de la 'humanización' de la Sábana, el administrador apostólico de la diócesis, Ramón Valdivia, ha puesto el acento en una cuestión que le asalta al acercarse a ese cuerpo inerte: "por qué llega este hombre a esta situación, qué motivo ha suscitado en el corazón de los hombres para ejercer esta violencia, qué propuesta ha hecho para que se le pueda castigar de esta manera". Y, al mismo tiempo, se pregunta el obispo "qué significa este cuerpo, para que hoy no veamos a un ejecutado más como tantos en la historia, sino que sea especial porque sus huellas han quedado grabadas en un lienzo que habla no solo de la muerte sino de la vida eterna". "Si hoy vemos esta imagen no es para ver a alguien que está destrozado, sino a alguien que está vivo”, ha concluido Valdivia.

La exposición, abierta hasta el 15 de junio, podrá visitarse de lunes a sábado en horario de 10.00 a 19.00 horas y los domingos 14.00 a 19.00 horas. La entrada general cuesta 12 euros, habiendo precios reducidos para distintos colectivos y modalidades interesados en encontrarse cara a cara con el cuerpo de Cristo que reposa rodeado de obispos.

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