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Crisis del coronavirus

"Los chinos han hecho lo imposible por que el coronavirus no saliera de allí"

  • El equipo de la ciudad china donde saltó el coronavirus,entrenado por el gaditano José González, sigue en España en una pretemporada que promete ser muy larga

José González José González

José González / Julio González

Desde que llegó de China, a José González todos le preguntan por Wuhan, aunque él apenas conoce Wuhan. Entrena a su equipo, pero desde que lo hace apenas ha podido pisar la ciudad de su equipo porque está cerrada a cal y canto desde finales de enero. “Las temporadas en China son al año natural y yo me enteré del brote el 4 de enero, cuando viajaba en avión a China y, claro, no sabía bien qué pensar. Yo llegué a China vía Pekín , de ahí me fui con el equipo a Guanhgzou, que está a mil kilómetros al sur de Wuhan. Alrededor del día 20 nos fuimos a Wuhan para hacer el test de salud obligado en una clínica y luego se trabajó por la tarde. Todavía no se notaba nada extraño, aunque se hablaba del asunto. Luego estaba prevista la pretemporada en Sotogrande y salimos antes de que se decretara el cierre de la ciudad. Primero la prohibición de salir, luego también la de entrar”.

De modo que el entrenador del Wuhan sabe de Wuhan, un nudo de comunicaciones en aquel inmenso país, poco más de lo que había investigado cuando le llamaron para entrenar al equipo, el sexto en la pasada campaña, con un magnífico estadio nuevo, aunque ellos prefieren jugar en el antiguo, el del centro. “Como los atléticos con el Calderón y el Wanda”. “Sí, algo así. Es una afición la del Wuhan muy pasional y el campo antiguo les da más cercanía”.

Pero que no conozca Wuhan no quiere decir que no conozca China. Como futbolista fue uno de los pioneros españoles en hacer las asias. Se fue a jugar allí en 1997. “Eso era otro país al que es ahora. Sólo había tres canales de televisión y uno estaba dedicado a la ópera china. Era complicado comunicarte con el mundo. Las infraestructuras ni se asemejaban a las de ahora. Lo que ha hecho este país en tan poco tiempo es increíble. Hoy es un país que, en muchos aspectos, está más avanzado que muchos países occidentales. ¡Es la segunda potencia mundial!”

Cree que en España hay mucho desconocimiento sobre lo que es China. “En los primeros días de la crisis por el coronavirus era perfectamente posible informarse sobre lo que estaba sucediendo, hubo claridad. Fueron dando los datos de los contagiados y la OMS nunca los desmintió. Es verdad que tomaron medidas drásticas que aquí nos pudieron parecer exóticas, pero eran medidas que buscaban tanto detener los contagios como evitar que el virus saliera. Allí las decisiones se toman con una única opinión, aquí en España hay mil opiniones. Los chinos han hecho lo imposible para que el virus no saliera de allí. Cuando me fui de China me hicieron dos controles térmicos en el aeropuerto. No hubiera podido salir si no los hubiera pasado. Sin embargo, cuando llegué a España no pasé ningún control. Fui yo el que me preocupé de hacerme pruebas para asegurarme de que todo estaba bien. En ese aspecto en China no siento ninguna inseguridad. Hemos hablado mucho de los chinos, pero los contagios en España no han llegado por China, sino por los italianos”.

También en Sanidad los chinos son fiables, “como demuestra que todo lo que sabemos del virus lo sabemos gracias a ellos y quizá eso esté permitiendo que nos podamos defender mejor, aunque ya veremos cómo evoluciona esto”.

Su equipo y él mismo han sufrido los reparos del entorno en su concentración en Sotogrande para la pretemporada y no encontraban equipos que se quisieran enfrentar a ellos. Les pasó con el equipo de Gibraltar, que mantiene la prohibición de jugar con ellos. “El primero que lo hizo fue un equipo de Almuñecar, pero sí, fue complicado”. 

Lo que a él le preocupaba era el estado anímico de sus jugadores. “Fue un duro golpe cuando cerraron la ciudad en la víspera de la celebración del año chino, que son sus navidades, cuando se junta la familia. Luego han seguido con preocupación todos los acontecimientos. Wuhan era una ciudad desierta, no había un alma en la calle. Ahora la situación se está calmando tras superar el pico de contagios. Se vuelven a abrir comercios y supermercados”. Tienen unos días de vacaciones y los jugadores hacen turismo por España a la espera de una temporada que no se sabe cuándo empezará. “El fútbol sólo es un espectáculo, no tiene importancia frente a lo que vivimos”.

Sólo un miembro de su expedición, compuesta por medio centenar de personas entre jugadores y cuerpo técnico, ha tenido que lamentar una pérdida en Wuhan, “una persona mayor, que es a quien más ataca y que es lo que a todos nos preocupa. Todos queremos que nuestros mayores sigan mucho tiempo con nosotros, pero es que en China el respeto que tienen por sus mayores es casi veneración”.

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