El cascamorras

APS

13 de diciembre 2008 - 01:00

El Cascamorras es un personaje al que cuando todos los años llega el 6 de septiembre le dan hasta en el cielo de la boca en Guadix y Baza. Su leyenda se remonta al 1490 cuando el caballero de Fernando el Católico, don Luis de Acuña Herrera, le dio por construir una iglesia en Baza, en el arrabal de la Churra. Allí trabajaba un albañil de Guadix, a quien en plena faena, según cuentan, le sorprendió un movimiento de tierras, escuchando después una voz -"¡ten piedad!"-, al tiempo que descubría la figura de una Virgen. Y entonces, vino el problema. ¿De quién era la imagen? ¿De Guadix o de Baza? Pues de Baza, pero si los accitanos, el mentado 6 de septiembre, logran entrar en la iglesia sin ser manchados pues se pueden llevar a Guadix la Virgen. Así es que ese día, con un bufón, al que llaman Cascamorras, al frente y unos tamborileros se presentan ante los bastetanos, que le esperan con todo tipo de pinturas para mancharlos y así evitar que se lleven la imagen. Y lo deben pasar magníficamente, pues de la leyenda han hecho una fiesta que hasta ha merecido el Interés Turístico Nacional.

Pues según nuestro Diario, y según Internet, esta celebración es la tercera más importante de España y nuestro Carnaval, la novena. ¡Cómo debe estar nuestra fiesta o cómo debe ser el criterio de esos internautas para que el tal Cascamorras, que muchos lectores lo habrán oído por primera vez, esté seis puestos arriba del "qué bonito está mi Cádiz y qué bonita mi ciudad"!

Pero ya en serio. La celebración del Cascamorras en Guadix o Baza, la de San Juan en Lérida o el caragol en Lérida (creo que se trata de una degustación de caracoles), son pura Segunda División B en el ranking festero nacional. Pura y dura. Mientras que el Carnaval hay que alinearlo en Primera División, con las Ferias de Sevilla y Jerez, las Fallas valencianas o los Sanfermines navarros, dada su repercusión nacional e internacional. Pero dicho esto, tampoco vayamos a creernos que tenemos la mejor fiesta de España, ni falta que hace. Aunque sí es necesario que la cuidemos más. Desde la comprensión de la penuria económica municipal, hay que exigirle a nuestro Ayuntamiento más imaginación, más creatividad, mejor presentación (lo de los tablados sí que es de Cascamorras), o sea mayor compromiso. Está bien que cada año se active más la participación ciudadana, pero esto no debe significar entregar la gestión. Esta corresponde al Ayuntamiento, cada vez más en plan rey mago, repartiendo dinero, y menos en hacer programas atractivos. Como sigamos con las guirnaldas de luces (que hasta la rechazan en San José de Malcocinado, con perdón), repartiendo alitas de pollo y papelones de pescao frito, convirtiendo la ciudad en el comedor de María Arteaga, sin baile de categoría, sin agrupaciones punteras en las calles, con los coros haciendo una carrera oficial al más puro estilo semanasantero, como sigamos así, entonces sí que nos van a mandar de excursión a Baza con Vicente Sánchez de Cascamorras.

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