La caída de la natalidad lastra la recuperación de la población en Cádiz
El crecimiento vegetativo negativo se reduce pero no lo suficiente como para parar la sangría
La pérdida de población es un problema de la ciudad presente desde hace cerca de tres décadas, con una difícil e incluso imposible solución, ya que la recuperación de habitantes depende fundamentalmente de un crecimiento del parque de vivienda hoy insuficiente para atender la necesidad que tiene Cádiz.
El gobierno municipal ha elaborado un estudio en el que defiende que, aún siendo evidente la pérdida de habitantes año tras año, "se ha detenido la sangría de población de la ciudad por causas no naturales desde 2016", destacando que en los seis años de gobierno de José María González "se ha evitado la marcha de 3.000 personas que en la era la etapa anterior", con la diferencia que se da entre los que se quedan en la ciudad y los que vienen a vivir a ella.
Más allá de este dato, la cifra de población sigue a la baja. El pasado año el descenso fue de 1.195 vecinos, frente a los 588 del ejercicio anterior.
El estudio realizado por el Ayuntamiento justifica la persistencia de este descenso en el incremento, lento pero paulatino, de las defunciones frente a la bajada de los nacimientos.
En los últimos años la mortalidad en Cádiz supera ya a los 1.300 vecinos cada ejercicio, tras el pico de 2018 con 1.412. Frente a ello, cada vez hay menos nacimientos.
Hace una década fueron 956. El pasado 2021 la cifra se hundió: apenas 390, aunque este es un dato provisional que podría aumentar, según se advierte, pero el Ayuntamiento tiene claro que el dato final irá a la baja utilizando una proyección de las estadísticas que ha ido recibiendo en los últimos días del año.
Si finalmente el número de nacimientos cae con la fuerza inicialmente prevista, habrá que ver si es una tendencia que se mantiene en el tiempo, lo que podría alargar la pérdida de población de la ciudad.
"La brecha entre ambos datos crece debido a la bajada de la natalidad y al envejecimiento de la población gaditana, como una pirámide poblacional invertida", destaca el informe municipal.
Más allá de estas estadísticas, que como tal pueden ser analizadas con diferentes visiones, el gobierno piensa adoptar una serie de medidas de cara a intentar revertir las cifras.
Así, desde la delegación de Vivienda se va a elaborar un estudio "para analizar la conexión de los datos de pérdida de población con el problema de acceso a la vivienda en Cádiz. Queremos saber qué porcentaje de la población que se marchó estos años lo ha hecho a localidades cercanas, especialmente de la Bahía de Cádiz, donde hay bastante más suelo y el precio de la vivienda es inferior al haber también mucha más oferta", indica a este diario la concejala Eva Tubío.
El documento también analizará el proceso de "altas poblacionales; nos interesa saber si los que se dan de alta como empadronados en la ciudad es gente nacida en la ciudad que ha vuelto tras haber iniciado su vida, debido al problema de acceso a la vivienda en Cádiz, en una localidad cercana".
Pese a la pérdida de una cuarta parte de la población desde 1981, el número de viviendas prácticamente se ha doblado, pasando de las 34.642 de aquel año, a las más de 60.000 viviendas que tenemos en la actualidad, habiéndose constatado además que no solo han crecido las viviendas principales sino que también se han incrementado mucho las viviendas secundarias y las vacías.
La edad de los que se van
Junto al estudio sobre la vivienda y su evidente incidencia sobre la evolución de la población en Cádiz siempre en el equipo de gobierno municipal también considera esencial el desarrollo de la economía, como una forma igualmente importante de mantener a las familias en la ciudad.
En este sentido, según indica a este diario el teniente de alcalde de Fomento, Carlos Paradas, "se están diseñando, para implementarlas ya en 2022 algunas acciones de empleo y de economía para potenciar el tejido de economía social y por supuesto la retención del talento".
En base a las estadísticas que maneja el Ayuntamiento, "hemos observado en los datos que la mayor parte de la gente que tiene que salir de la ciudad es la que tiene una edad comprendida entre los 17 y los 40 años, que es cuando se ponen las bases y se impulsa el proyecto de vida de cada uno".
"Causas puede haber muchas y, como señala la compañera Eva Tubío, no vamos a dejar de ahondar y profundizar en los datos para extraer una lectura clara y precisa del motivo de las dinámicas poblacionales de la ciudad. Pero, sobre todas, dos siempre están en la base: el problema de acceso a la vivienda y la falta de oportunidades laborales para que la gente joven de la ciudad pueda atreverse a tejer su futuro desde la ciudad con la confianza de que encontrará un buen empleo", concluye el concejal delegado de Fomento.
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