Crisis del coronavirus en Cádiz La lonja dedica cada semana 100 kilos de pescado de media a la solidaridad

  • Cada armador aparta desde hace 15 años una caja de cada jornada de captura para fines benéficos

La merluza es uno delos pescados que más donan los pescadores de la lonja de Cádiz a los comedores sociales.

La merluza es uno delos pescados que más donan los pescadores de la lonja de Cádiz a los comedores sociales. / Lourdes de Vicente (Cádiz)

Hace unos días, el centro Tartessos de la calle Trille de Cádiz recibía una donación de 150 kilos de pescado procedente de la lonja de Cádiz. Este centro, volcado con la atención y cuidado de emigrantes que de manera legal o ilegal se encuentran en la ciudad hizo cuentas y con esa cantidad de pescado donado tenían de sobra, así que redistribuyeron el sobrante entre otras entidades benéficas. Es solidaridad entre los que viven de la solidaridad.

Pero no es la primera donación que llega a este tipo de entidades desde la lonja de Cádiz. Este periódico contactó en días pasados con Juan Vázquez, jefe de estas instalaciones portuarias de la capital, para que nos hiciera un balance de las donaciones que están haciéndose estos días de manera esporádica con motivo de la crisis sanitaria que vive nuestra ciudad, nuestra provincia, nuestro país y el la humanidad entera. Pero la respuesta fue que no estaban haciendo nada que para ellos, para los usuarios de la lonja, no fuera normal desde hace 15 años.

Fue uno de sus trabajadores ya jubilado, Francisco Martínez, el que tuvo allá por 2005 la idea de pedirle a los armadores que usan nuestros muelles para el descanso de sus barcos que donaran, de cada día de captura, una caja que se dedicaría a entidades benéficas de Cádiz. La iniciativa de Francisco Martínez, cuyo nombre quedó grabado en la historia de la lonja gaditana, fue muy bien acogida por todos los pescadores sin excepción alguna.

Los pescadores pertenecen a un sector al que su plato de cada día depende del clima, de los políticos, de las ayudas comunitarias, de sus propios utillajes para saber si hoy toca comer o no toca. Aún así, dieron el sí a esta iniciativa.

Desde entonces, desde hace 15 años la lonja de Cádiz, o mejor dicho sus pescadores, viene haciendo donaciones que rondan de media los 100 kilos de pescado a la semana, según cuantifica Juan Vázquez. “Unas semanas más y otras semanas algo menos. Todo depende de como haya ido la pesca. Si hay barcos que te llegan a puerto con tres cajas, lo que les falta es que le pidamos una donación”. Sin embargo, según Vázquez, “cuando la jornada ha ido lo suficientemente buena y la pesca ha sido abundante y los precios caen es cuando las donaciones se hacen más abundantes”.

Pero ahora toca repartir, que tampoco es labor fácil. Incluso aquí deben estar siempre las normas por delante. Para preservar la trazabilidad que impone Sanidad y las normas de comercialización que indica la Junta y el Ministerio sobre este tipo de productos “lo que hacemos es una venta a precio cero”. El cliente es en ese caso la entidad que tiene darse de alta como potencial cliente, ya sea el Banco de Alimentos, en el caso de grandes capturas, o comedores sociales como pueden ser aquí en Cádiz el de María Arteaga o asociaciones de personas mayores como Vedrura, o incluso Gerasa, con sus enfermos de sida. La norma es que, sea quien sea, cuente con comedor y es la propia entidad la que se tiene que hacer cargo del cargamento donado.

Juan Vázquez, como responsable de la lonja de Cádiz, dependiente de la APBC va rotando cada semana. “Y cuando alguna cree que esa semana no le hace falta, no lo dudan y lo ponen a disposición de cualquier otra entidad. “Entre ellas se detecta esa solidaridad de la que uno no deja de aprender y que te anima a seguir adelante, y más en días difíciles como los que estamos pasando todos”. Destaca Vázquez que son voluntarios o religiosos los que suelen acudir en nombre de las asociaciones para hacerse cargo de la donación.

Los armadores responden así cuando la mano se le da buena, pero los que nunca fallan, según Juan Vázquez, son los arrastreros gallegos que cogen pescadilla en la zona de Mauritania. Tras terminar de faenar paran en Cádiz, donde hacen una primera venta y aquí se dejan, como mínimo sus cien kilitos de merluza para los comedores sociales de la ciudad. “Los demás armadores también lo hacen pero cuando buenamente pueden hacerlo. Si hay pesca, no se olvidan tampoco de esos que necesitan de los demás ahora más que nunca”, sentencia el responsable de la lonja pesquera de Cádiz.

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