Encontrado el cadáver de una anciana fallecida hace semanas en Cádiz Una nueva muerte en soledad

  • La Policía encuentra el cadáver de una anciana que llevaba varias semanas fallecida en su casa

  • La mujer hacía dos décadas que vivía sola y apenas tenía trato con los vecinos

Portal de la finca donde vivía Isabel Serrano. Portal de la finca donde vivía Isabel Serrano.

Portal de la finca donde vivía Isabel Serrano. / Jesús Marín

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Vivía sola desde hacía dos décadas, pero no quería compañía. De hecho, en los últimos años, no dejaba que nadie entrara en su casa. Desconfiaba de todo el mundo. Y en esa misma soledad que vivía, Isabel Serrano Sara, de 87 años, falleció en su domicilio de la calle García de Sola, 35. Su cuerpo fue encontrado este martes por la Policía Nacional, alertada por una vecina.

"Hacía más de dos semanas que no la veíamos ni la escuchábamos, porque normalmente la oíamos toser o estornudar, sobre todo por las noches. Pero lo que más me mosqueaba era que no veía la basura que habitualmente dejaba cuando barría su casa. Porque ella barría a primera hora de la mañana y siempre echaba la basura al descansillo de la escalera", comentaba su vecina de enfrente y presidenta de la comunidad, que fue quien alertó a la Policía "de que algo le había pasado, porque llevábamos mucho tiempo sin saber de ella".

Esta mujer contaba que antes de llamar a la Policía, estuvo "aporreando" con su hija la puerta de Isabel. "Llegamos de la calle sobre las doce y media, y le comenté a mi hija que estaba preocupada, que hacía más de dos semanas que no sabía nada de Isabel. Entonces, decidimos llamar a su puerta. Estuvimos un rato aporreándola pero no contestaba ni se escuchaba nada en la casa. Al principio no nos extrañó demasiado, porque a ella no le gustaban las visitas y no solía abrir la puerta a nadie, pero mi hija se tiró al suelo por si veía la sombra de sus pies en el caso de que estuviera mirando por la mirilla, y no vio nada. Entonces decidimos llamar a la Policía porque pensamos que si estuviera bien, hubiera abierto con tantos gritos y aporreos”, relataba.

La Policía "llegó en seguida" y tuvo que avisar a los Bomberos para que abrieran la puerta. "Nada más abrir, vino el olor. Los Bomberos tuvieron que entrar con máscaras en la casa. Se la encontraron en su dormitorio, en el suelo, junto a la cama. Después vino una ambulancia, el forense y el juez para levantar el cadáver", expresaba la vecina.

Una vecina dio la voz de alarma "porque llevábamos mucho tiempo sin saber de ella"

Esta mujer describía a Isabel Serrano como una mujer "pequeñita, muy poca cosa. Era delgadita y no medía ni un metro y medio". Sobre su carácter, decía que era "poco sociable", algo que achacaba a que tenía problemas psicológicos. Ella, por vivir en la puerta de al lado, era la única vecina con la que tenía algún contacto.

El marido de esta mujer conocía a Isabel Serrano casi de toda la vida, ya que ambos residían en el mismo bloque desde niños. Contaba que de joven "no era así. Ella venía a mi casa, hablaba con mi madre y era muy sociable". Pero estuvo un tiempo en un convento y a raíz de ahí cambió. "Llamaron a la madre para que fuera a recogerla al convento porque empezó a volverse agresiva y a tener comportamientos extraños. Tenía locura persecutoria obsesiva, según nos dijo su madre".

Entonces, se quedó viviendo con sus padres "que la tenían bastante controlada"; pero primero falleció la madre y luego el padre, y se quedó sola. De esto hace ya 20 años. "Desde entonces, se fue desvinculando de todos los vecinos y, en los últimos años, se enclaustró en su casa. Sólo salía para barrer a primera hora de la mañana. Y no se fiaba de nadie". Este matrimonio contaba que desde hacía muchos años, la casa de Isabel estaba sin luz "porque ella destruyó los plomillos al poco de morir el padre. Y solo tenía un grifo con agua. No tenía radio, ni televisión ni teléfono. Ella se creía que todavía estaba gobernando Felipe González. Se quedó estancada en aquellos años".

Aseguraban que todos los vecinos del bloque le habían tendido la mano muchas veces, pero ella no aceptaba ayuda. "La familia se fue retirando por su comportamiento. Tenía varios hermanos; algunos fallecieron y solo le quedaba uno que vivía en Alemania, y cuando venía a verla, no le abría la puerta o le formaba una bronca".

De hecho, el temor a la reacción de Isabel fue lo que frenó a los vecinos a llamar días antes a su casa para ver si le pasaba algo. "Yo pensaba: 'Si me abre y está bien, ¿qué le digo?' Porque podía ponerme como los trapos", reconocía la vecina, quien decía que Isabel solo aceptaba la ayuda de un hombre del barrio que le hacía la compra, "y a veces le abría la puerta y a veces no. Pero él volvía porque le daba pena". Aseguraba que "sólo le traía los mandados, porque ella no se fiaba de la comida hecha; pensaba que le iban a envenenar". Esta mujer se lamentaba de que nunca hubiera aceptado su comida ni le hubiera pedido ayuda. "Si lo hubiera hecho, le habría ayudado como a cualquier otro vecino. Alguna vez que estuvo enferma, me interesé por ella y le pregunté si necesitaba algo, pero no quería ayuda".

Este matrimonio se encontraba triste por el fallecimiento de Isabel, "porque la conocíamos de toda la vida, a ella y a su familia". Y recordaba cuando celebraban las Navidades "todos juntos, con las puertas de las casas abiertas".

La unidad de la Policía Nacional adscrita a los juzgados está investigando las circunstancias de la muerte de Isabel Serrano y la autopsia, que está previsto que se realice hoy, determinará las causas del fallecimiento, aunque según fuentes policiales, "todo apunta a que se trata de una muerte natural".

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