La cabalgata

22 de febrero 2010 - 01:00

La cabalgata del primer domingo de Carnaval siempre ha supuesto un excelente termómetro para medir la excelencia y categoría de nuestra primera fiesta. Déjenme me remonte a los años 70 (entonces Fiestas Típicas) y recuerde ese Campo del Sur lleno de sillas caseras desde bien entrada la mañana, reservadas por medio de cuanto se le colocaba encima y unidas mediante cuerdas, con miles de personas llenando las aceras apenas daban las tres y algo de la tarde y con esos guardias y policías en moto abriendo camino, despejando calle para dejar paso al cortejo con Vicente del Moral y sus hombres (recuerdo a Paco Alarcón, Manolo Marrero, Ramón Cerezo, Enrique Laínez, Manuel de Diego, Federico Fornell, Manuel Fernández de la Puente, Arturo Armario, Cecilio Rodicio, Benito del Moral, Antonio Galindo, Jesús Zulueta, Jesús Ramos, etc.) cuidando los detalles, las sensacionales majorettes francesas y las carrozas, con muchas agrupaciones a pie, entre carroza y carroza. Campo del Sur, la Caleta, el Parque, Alameda Apodaca, la curva del Anteojo… Aquéllas cabalgatas aún se recuerdan.

Ciertamente eran grandiosas y tengan por seguro que muchísimo más baratas que las de ahora, aceptando lo que ha crecido la vida en dinero. Pero eran más baratas…y más inteligentes, llevaban más a Cádiz dentro que las de ahora.

Siempre he dicho, y lo mantengo, que el día que más gaditanos sale a la calle son la víspera de Reyes, el domingo de Carnaval y el Viernes Santo. Tres celebraciones bien distintas, pero que tienen en los cortejos procesionales y en las cabalgatas la razón de tan masiva asistencia. Por eso, son días-escaparate, días en los que hay que enseñar y mostrar la ilusión, el ingenio y la religiosidad popular.

La cabalgata de los Reyes Magos va a mejor, sobre todo desde que coge por la Avenida; los desfiles del Viernes Santo están mantenidos por el trabajo de las cofradías y la colaboración municipal, ciertamente generosa.

Pero la cabalgata del Carnaval no avanza. La de este año ha pasado sin pena ni gloria. No colaboró debidamente el tiempo, cierto, pero con el sol fuera hubiera resultado lo mismo. Y eso que costó un buen dinero, pero se gastó mal, sin grandeza, no resulto majestuosa, como se merece Cádiz y su Carnaval. ¿Qué falló? Pues lo mismo de años anteriores. Una empresa que será de Cádiz, pero que quiere ganar dinero para todo el año con un solo acontecimiento; un equipo humano voluntarioso, pero nada más, sin idea, que no viaja a ver otras cabalgatas, con toda seguridad mucho mejores por el mismo dinero. Falló trabajarla más, desde meses y meses antes y no a última hora con remiendos en lo personal y en los medios técnicos y una empresa a la que se le diga lo que se quiere y no que haga lo que quiere.

En definitiva, una cabalgata mediocre, sin majestuosidad y que no valía para nada para ponerla en ese escaparate que tuvo y que se llama nada menos que Cádiz.

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