La botella, según se mire

Movida juvenil Fallos en la aplicación de la Ley Antibotellón

La aparición de grupos de jóvenes que acuden a la movida en plazas del casco histórico no habilitadas para ello provoca reacciones contrarias entre los vecinos

Algunos de los jóvenes hacen botellón, el pasado sábado, en una plaza del casco histórico (la Alameda).
Algunos de los jóvenes hacen botellón, el pasado sábado, en una plaza del casco histórico (la Alameda).
P-M. Durio / Cádiz

23 de septiembre 2008 - 01:00

Todas las cosas se pueden ver desde dos puntos de vistas. Tradicionalmente depende de si se ve la botella medio llena o medio vacía. Y así es precisamente como se percibe el fenómeno del botellón entre los residentes de algunas zonas del casco histórico la aparición desde hace unas semanas de grupos de jóvenes que consumen bebidas viernes y sábados en aquellos lugares no permitidos por la ley -todos los que no sean la Punta de San Felipe-, tal y como publicó ayer este medio.

La reacción más significativa en este sentido es la del hotel Francia y París, situado en la plaza de San Francisco. Uno de sus trabajadores afirmaba ayer que desde hace tres o cuatro semanas "estamos notando otra vez el botellón en la plaza". Asegura que han comenzado a recibir quejas de los clientes que se ven sorprendidos de noche por el ruido de la plaza, "pese a que las habitaciones están insonorizadas". No obstante, este trabajador matiza que los ruidos ocasionados por estos grupos de jóvenes que cada vez con más frecuencia realizan el botellón en la plaza "no son como los que padecíamos hace unos años, pero sí es verdad que se están volviendo a producir incidencias". Es una visión de la botella. Medio vacía, si se quiere.

Sin embargo, otro matrimonio vecino de la plaza de San Francisco, que vive en un primer piso, comentaba ayer que no estaban al tanto de que se estuvieran volviendo a celebrar botellones en la zona. "Somos mayores y nos acostamos temprano y con todo cerrado, así que no oímos nada", afirma el hombre. No obstante, sí señala que a veces notan ruidos "que no sabemos si son de los bares de aquí o de botellones" y hace también referencia a otros ruidos, estos mucho más molestos, "que hacen pandillas que pasan por aquí". La botella medio llena.

Otro vecino de la zona, esta vez de la Alameda, que se refiere a la práctica de botellones fuera del lugar habilitado es Manuel, que deja claro en primer lugar "que a nosotros no nos molestan, porque mientras están en la Alameda no hacen ruido". No obstante, las molestias vienen después, "cuando hacen sus necesidades en mi casa", asegura. "Cada sábado y domingo amanece la casapuerta llena de orines, clinex e incluso compresas y defecaciones, que también las ha habido", comenta. "Es entonces cuando molestan". "Ahí y cuando pasan por debajo de tu casa y van chillando o cantando o tiran los bidones o cualquier gamberrada de esas a las cuatro de la mañana", añade otro afectado de la zona, Juan, que también ve la botella medio vacía.

Y en el otro extremo se sitúa un vecino de la plaza de Mina -de los pocos que residen allí, ya que la mayoría de edificios son de oficinas y otros están deshabitados- que asegura "no haber notado nada" y que tiene claro que "a mí, desde luego, no me molestan", aunque vive en un piso interior.

Son las dos caras de la moneda. O las dos formas de ver la botella. Y en este caso, de ver el botellón, que cada semana encuentra a grupos de jóvenes que acuden a plazas y calles del centro, pese a estar prohibido por ley.

stats