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Desescalada en Cádiz Los baños disimulados en la playa de La Victoria de Cádiz

  • Algunas personas, sobre todo los que tienen niños pequeños, tratan de combatir el calor en la orilla con chapuzones de cortísima duración pese a su prohibición

Varios niños corren hacia la orilla este viernes en La Victoria. Varios niños corren hacia la orilla este viernes en La Victoria.

Varios niños corren hacia la orilla este viernes en La Victoria. / Julio González

En la orilla de la playa La Victoria de Cádiz un padre juguetea en la orilla con sus dos pequeños. Ellos están en bañador y entran en el agua cuando su progenitor les lanza una pelota. Es una manera de baño disimulado para combatir las altas temperaturas de este viernes en la capital gaditana.

Calor sofocante muy complicada para llevar mascarillas. Aún así, un abuelo la lleva puesta mientras sus nietos corretean a su alrededor. Los biquinis y los bañadores salen del armario y muchas familias acuden al litoral como el mejor espacio para que los niños se puedan airear. No está el día para dar muchos paseos.

Hasta el 1 de junio se supone que no van a abrir las playas en la capital gaditana. Todavía no sabemos cómo se va a poder ir ni las medidas de seguridad que va a haber para cumplir con las distancias. Lo único que indica que la playa está por venir son las máquinas que vienen y van para alisar y poner a punto la arena de cara a esa fecha y las trabajadoras en uno de los módulos de servicios.

Una familia se marcha de la playa con las mascarillas puestas. Una familia se marcha de la playa con las mascarillas puestas.

Una familia se marcha de la playa con las mascarillas puestas. / Julio González

En lo demás la gente trata de estar separada y muy pegada a la orilla del mar, aprovechando que al final de la mañana la marea estaba relativamente baja. Mucho paseante adulto sin niños y en pareja, sin camisetas o directamente en bañador o biquini. Los que van con los niños aprovechan también para tomar el sol. De vez en cuando algún miembro de Protección Civil pasa por allí pero sin llamar la atención salvo que haya algo que cante mucho. En La Caleta, este cuerpo daba avisos desde el coche recordando que todavía estaba prohibido el baño.

Hay toallas puestas con disimulo sobre las que se reciben los primeros rayos de sol. Saben que lo que están haciendo todavía está prohibido pero en la extensión enorme de la playa no se puede decir que hay masificación, ni muchísimo menos, pero hay más gente de lo que debería en un estado de alarma. 

Una familia tipo de los padres con dos niñas suben por una pasarela de la playa de La Victoria camino de su casa. Una vez que se pone la ropa, el complemento que nunca se olvida: la mascarilla que lleva cada uno de los miembros.

En el Paseo Marítimo, un hombre mayor está sentado en su andador de manera estratégica. Ha encontrado la sombra de un árbol para darse un descanso porque la temperatura es bastante alta. Otra mujer, también de parecida edad, ha tomado como punto de descanso la escalinata de entrada al Hotel Tryp Caleta, cerrado con la pandemia, y allí se ha estirado para tomar un poco el fresco.

Un hombre está sentado en su andador aprovechando la sombra de un árbol en el Paseo Marítimo. Un hombre está sentado en su andador aprovechando la sombra de un árbol en el Paseo Marítimo.

Un hombre está sentado en su andador aprovechando la sombra de un árbol en el Paseo Marítimo. / Julio González

Las terrazas de los bares y los chiringuitos invitan mucho más a sentarse a tomar una cerveza,que la inestable semana pasada de viento y lluvia. La gente empieza a acostumbrarse a las medidas, a la nueva normalidad como se le llama ahora. 

Hay ganas de playa y en los próximos días se intensificará esa sensación por las altas temperaturas que estamos viviendo. Sin embargo, habrá que esperar todavía hasta el 1 de junio.

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