Uno asegura que le dio a la víctima una sola patada y el otro que ni una
Los acusados de acabar con la vida de J. durante la celebración del triunfo español en el Mundial de Fútbol alegan que iban bebidos y drogados · "La única idea que tenían era matarlo", sostiene el fiscal
B., uno de los acusados, aseguró ayer en la Audiencia que le propinó una sola patada a J., el vecino de Cádiz que falleció el año pasado en San Severiano tras una discusión que comenzó en un bar. El otro procesado, I., dijo que no le dio a la víctima ni una patada y que él intentó evitar la pelea por todos los medios. Ambos acusados relataron que habían consumido alcohol, cocaína y otras sustancias. Y que se marcharon del lugar porque había mucha gente y les entró pánico, no porque pretendiesen evitar ser detenidos.
El juicio por la muerte de J., de 40 años de edad, comenzó ayer con esos dos testimonios, con esa versión bien distinta a la que sostienen el fiscal y el abogado de la familia de la víctima. El fiscal, que solicita 14 años de prisión para cada uno de los procesados por un delito de homicidio con abuso de superioridad, afirma en su escrito que ambos patearon a J. cuando éste estaba en el suelo y le provocaron graves lesiones que condujeron al fallecimiento.
Ayer, en una primera intervención anterior a las declaraciones de los acusados y los testigos, el fiscal no dejó un atisbo de duda sobre lo que opina: le dijo al jurado que B. e I. querían liberar la agresividad que tenían con otra persona y que buscaron un pretexto para provocar la pelea. "La única idea que tenían era matar a J.", aseguró el fiscal. I., sentado junto a su abogado, negaba con la cabeza ante tal contundencia.
J. murió la madrugada del 12 de julio de 2010. Horas antes, España había ganado el Mundial de Fútbol. El fallecido y los dos procesados no se conocían. Coincidieron como clientes del bar La Paz en plena celebración del triunfo de la Selección.
B. relató ayer su versión de lo sucedido. Dijo que él llevaba dos o tres días de fiesta y que a mediodía encontró a I. en el Mentidero. Estuvieron consumiendo cocaína, cannabis, pastillas y alcohol. De noche, ya en el bar La Paz, coincidió con su mujer, que andaba mosqueada con él. Estaba también su hijo. Habían acudido a la fuente de las Puertas de Tierra. La mujer se fue a casa a cambiarse de ropa, y cuando regresó, J. le miró el trasero y le dijo algo a los que le acompañaban. Él se fue hacia J. y le dijo que era el marido y que tuviese un poco de educación. Discutieron, hubo paz y cada uno siguió a lo suyo. "Pero al poco, uno del grupo de J. me señaló con una muleta que llevaba y me dijo: tú eres un chulo. Los ojos están para mirar, me dijo; y la boca para callar, le contesté". Así se reanudó la discusión. Entonces J. se quitó las gafas, las puso sobre el mostrador y se fueron todos para afuera del bar.
B. aseguró que la idea de salir a la calle fue de todos. "Afuera había mucha gente. Sentí que me agarraban. Y J. me dio un puñetazo. Cuando me solté, le di una patada, le devolví el golpe y me quité de allí por pánico, porque había mucha gente, porque había tres o cuatro de casi dos metros". La patada fue en el costado, cuando se estaba incorporando del suelo. "A I. no lo vi, no vi lo que hizo. Vi que venía corriendo detrás de mi. Me fui a casa, en ningún momento pensé que aquello fuese grave. Mi hermano me dijo horas más tarde que había fallecido aquella persona pero no lo creí. No lo creía".
I. también ofreció su versión. Dijo que encontró a B. en el Mentidero, que bebieron y consumieron varios gramos de cocaína. Ya en la barriada, en el bar, J. y sus amigos empezaron a mirar y a bordear a la mujer de B. y empezó luego la bronca. "Yo estaba borracho y lo único que hice fue separar la pelea dos o tres veces. Agarré a J. pero no para tirarlo al suelo, sino para separarlo. Lo reduje para irnos del bar. Afuera había mucha gente, me asusté y salí corriendo. En la calle, ni le di patadas a J. ni nada. No, no vi a B. darle patadas".
El jurado pudo ver luego en una pantalla las imágenes grabadas por la cámara de seguridad del bar. Desde los asientos del público no hubo manera de apreciar nada en condiciones.
Por la tarde comenzaron a declarar los testigos y hoy continuarán pasando por el estrado. Los de ayer relataron los hechos con diferencias importantes. Un amigo de J., que llevaba muletas aquel día, concretó el momento en que J. y los acusados estaban ya en la calle: "I. cogió a J. por atrás, lo tiró al suelo y patadas, patadas y patadas. Los dos". ¿Cuántas patadas? "Unas cuantas. Seis, siete diez... Estaban cegados con él". El hombre contó que a los acusados se marcharon corriendo y que se reían.
Otro testigo explicó que estaba hablando con J. cuando pasó la mujer de B. y ambos la miraron, pero que J. se quedó un poquito más mirando y que por eso B. se fue para él, a reprochárselo. J. estaba bebido, dijo, y la primera vez estuvo más callado pero la segunda, cuando B. volvió a recriminarle, se puso más agresivo. "Luego se pelearon B. y el difunto. Se metió I. y eran dos contra uno. Lo tiraron al suelo y vi una patada, creo que de I., que le dio en el cuello".
Un tercer testigo explicó que no vio nada de lo que sucedió en la calle. Y tampoco lo vio el siguiente testigo.
El último testigo de ayer relató que, en la calle, intentó apartar a B. y J. pero que no lo consiguió. Dijo que entonces se apartó, se puso a hablar con un compañero y perdió de vista la escena. Al poco, sí vio a los acusados: cuando se marchaban corriendo.
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