125 años en Las Nieves

Gabino Hidalgo fundó el ultramarinos en 1891 que hoy gestiona, ya como restaurante, su biznieto. El local es uno de los comercios más antiguos que siguen abiertos en Cádiz.

Carlos Hidalgo. Tras él, una imagen del almacén con su fundador, sus hijos, empleados y clientes.
Carlos Hidalgo. Tras él, una imagen del almacén con su fundador, sus hijos, empleados y clientes.
J. A. Hidalgo Cádiz

15 de mayo 2016 - 01:00

Una lectura de la Guía Rosetti, compendio de todo lo que pasaba y vivía la ciudad en las décadas finales del siglo XIX y principios del XX, nos traslada a un Cádiz con un comercio aún floreciente, herencia de la época dorada de la capital y de la que en 2017 nos disponemos a conmemorar sus primeros trescientos años.

Decenas, centenares de establecimientos: desde una camisería a una pastelería pasando por las necesarias carbonerías, las abundantes librerías, los estancos, los bares, los despachos de abogados, las barberías, aparecen reflejados en este peculiar anuario de nuestra historia.

En 1891 y en años posteriores ya aparecía impreso el nombre de un nuevo ultramarinos: Las Nieves. Ubicado en la plaza de Mendizábal estaba regentado por Gabino Hidalgo Concha. Hoy, 125 años después, si se siguiera publicando la Guía Rosseti apenas quedaría el nombre de este almacén como heroico superviviente de los tiempos de esplendor de nuestro comercio.

Carlos Hidalgo Hernández es la cuarta generación que está al frente de Las Nieves, reconvertido desde hace unas dos décadas en un restaurante y café y que cumple 125 años en este 2015. Es así uno de los comercios más antiguos de la ciudad, apenas superado en edad por varias farmacias y alguna firma dedicada al comercio marítimo.

Tratándose de un ultramarino quien lo puso en marcha no podía venir de otro sitio que de Cantabria. Procedente del Valle de Cabuérniga, Gabino Hidalgo Concha llegó a Cádiz cuando se entraba en la última década del siglo XIX. Al contrario de tantos vecinos suyos que emigraron al sur, Hidalgo llegó con un capital suficiente para evitar convertirse en un chicuco, el cántabro que trabajaba y dormía en el mismo almacén. Un dinero que le permitió compra una finca en la plaza de Mendizábal y montar en el bajo de la misma un ultramarino al que le puso Las Nieves, una advocación muy arraigada en su comarca natal.

La visión emprendedora de Gabino Hidalgo, le llevó en la primera década del siglos XX a alquilar en la plaza de la catedral otro local, también dedicado a ultramarinos, aunque pronto lo dejó en manos de su sobrino, José Hidalgo, cántabro también y que había llegado a Cádiz aunque en su caso como chicuco.

Gabino Hidalgo asentó pronto su tienda primitiva con una norma que se mantiene hoy con la cuarta generación de la familia: calidad en el servicio, calidad en el producto, precio adecuado y, sobre todo, muchas horas de trabajo que le llevaron a él y a sus sucesores a mantener en ocasiones abierto su local incluso los domingos, especialmente cuando la tienda amplio su oferta completándola con un estanco y un bar.

A Gabino le dio continuidad su hijo Indalecia y a éste Gabino Hidalgo Pellón, que se mantuvo al frente del negocio durante más de un siglo. Recientemente fallecido cedió su testigo a Carlos Hidalgo que hace cerca de dos décadas, y por aquello de ir de acuerdo con los tiempos y ante la competencia de supermercados y grandes superficies, dio un vuelco al negocio transformando el histórico ultramarinos en un bar, cafetería y restaurante. No cambia, sin embargo, "el mimo en el trato al cliente... y las horas que echamos aquí", como hicieron su padre, abuelo y bisabuelo. El cuidado en el diseño del local, la abundancia de viejas fotografías y de material antiguo procedente del almacén (una radio, un quinque, una peculiar cafetera...) permite al visitante trasladarse a otros tiempos, aquellos en los que los ultramarinos eran el centro de la vida de una ciudad llena de comercios.

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