Almudena Alonso-Ojembarrena. Neonatóloga del Hospital Puerta del Mar e investigadora del INiBICA: “Con una ecografía detectamos daños respiratorios graves en bebés prematuros mucho antes de lo que era habitual”
Colidera un estudio internacional, publicado en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health-Europe, que reconoce y anticipa problemas respiratorios severos en niños muy prematuros a los 10 días de nacer
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Almudena Alonso-Ojembarrena estudió Medicina en Madrid, donde se formó como pediatra en el Hospital Niño Jesús. Es doctora en Medicina por la Universidad de Cádiz, desde el año 2008 trabaja en la Unidad de Neonatología del Hospital Puerta del Mar y pertenece al INiBICA desde su fundación, formando parte del grupo de investigación CO20. Especializada en problemas respiratorios de bebés prematuros, ha coliderado una investigación internacional que marca un avance en el abordaje de la displasia broncopulmonar, detectando riesgos respiratorios graves en estos niños meses antes de lo habitual mediante una ecografía.
Pregunta.–¿Por qué son tan comunes los problemas respiratorios en los bebés prematuros?
Respuesta.–Los niños más prematuros, que nacen antes de las 32 semanas de gestación, no tienen los pulmones preparados para respirar por sí solos, necesitan soporte respiratorio y pasan mucho tiempo ingresados en las unidades de Neonatología.
R.Yo me dedico, sobre todo en temas de investigación, a los niños que son muy prematuros: a ver su evolución respiratoria desde que nacen y sus primeros días de vida, hasta que son dados de alta, que pueden ser dos, tres o seis meses después. Esos niños pasan bastante tiempo en el hospital y tienen muchos problemas respiratorios durante el ingreso y cuando están en casa. Nosotros diferenciamos por un lado los que tienen displasia broncopulmonar, que son niños con problemas respiratorios crónicos tras ser dados de alta porque su pulmón no se desarrolla bien y tienen que volver a urgencias, necesitan medicación o incluso oxígeno, reingresos, etc, de los niños prematuros que tienen un desarrollo normal de su pulmón.
P.–Supongo que cuanto más prematuro, más probabilidad habrá de desarrollar displasia broncopulmonar.
R.–Cuanto más prematuro, más riesgo de desarrollar problemas respiratorios, no solo displasia broncopulmonar. Algunos bebés no tienen displasia broncopulmonar pero luego sufren muchas bronquitis, episodios de reagudización e incluso asma. Aunque la mayoría de niños logra una función pulmonar normal para su edad, en los primeros años de vida arrastran problemas respiratorios y nuestra línea de investigación señala el camino para ver qué podemos hacer para reducirlos. Por eso es importante diagnosticar la enfermedad lo antes posible.
P.–¿Cómo surgió esa línea de investigación del hospital Puerta del Mar y el INiBICA que se ha recogido en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health-Europe y que usted ha coliderado?
R.–Entre los años 2005 y 2010 los médicos hacíamos ecografías para ver el corazón y la cabeza de los recién nacidos. El pulmón se quedaba un poco aparte porque los ultrasonidos no pasan bien por el aire. Los libros de medicina interna clásicos señalaban que era imposible ver un pulmón por ecografía. A partir de los años 2005 y 2006, en un hospital francés, un intensivista de adultos descubre que aunque no podemos ver el pulmón con ecografía sí podemos ver artefactos, es decir, cosas que no son el pulmón pero que nos dan mucha información de cómo está, y por eso se empieza a utilizar en la valoración del paciente crítico. Aquí en el Puerta del Mar empezamos a emplear la ecografía pulmonar en 2014 o 2015: primero en adultos, luego en niños y más tarde en recién nacidos y dejamos de hacer resonancias, radiografías o tacs, que tienen más efectos secundarios. Si hablamos de bebés prematuros, se trata de niños que están tres o cuatro meses ingresados, así que pasamos de hacerles unas 30 radiografías a una o dos en todo ese tiempo.
R.Con la ecografía no solo diagnosticamos enfermedades, si no que tenemos más información que con la radiografía de tórax. Empezamos a hacerlas de forma seriada, viendo cómo cambia el pulmón de los niños, sigan con soporte respiratorio o estén bien. Así, en 2019 publicamos el primer estudio en el que demostramos que los niños que van mal respiratoriamente cuando son mayores, desde el principio la evolución de su ecografía ha sido diferente. El pulmón se ve más blanco de lo normal. En los niños que no tienen displasia broncopulmonar su pulmón mejora antes.
R.También usamos la ecografía para ver qué pacientes se podían beneficiar de un tratamiento para mejorar sus problemas respiratorios desde que nacen y comenzamos a realizar estudios multicéntricos. Estudiamos no solo a niños con displasia, si no bebés con déficit de surfactante al nacimiento o neumonía.
R.Lo que hemos hecho es mejorar esa investigación y hemos ido incorporando datos de muchos hospitales a nivel nacional. Tenemos una base de datos con más de 600 pacientes de más de 10 UCI neonatales y hemos unido todos los casos aquí en Cádiz. Además, también lo hemos hecho con otros hospitales europeos, como el Paris-Saclay y los de Padova, en Italia, explicando cómo es la evolución no solo ecográfica, si no en cuanto a variables respiratorias de los niños que nacen y que tienen displasia broncopulmonar y los que no. De esta forma podemos describir en el tiempo cómo van progresando y cómo su evolución respiratoria es diferente.
P.–¿Por qué son tan importantes las conclusiones de este estudio internacional?
R.–Primero, porque no se había hecho nunca y, segundo, porque nos permite desde el principio saber a qué niños tengo que prestarles más atención y cuidados y recetarles ciertos tratamientos y a cuáles no, porque antes lo que se hacía era café para todos. Yo le pongo un tratamiento que sirve para los pulmones a todos y lo que demuestran los estudios es que no hay beneficio porque la mayoría no va a tener displasia broncopulmonar.
R.Entonces estábamos tratando a niños que no van a tener ningún tipo de problema con un fármaco que tiene efectos secundarios y, al final, si lo analizas en global, ves que les estamos haciendo daño. Ahora, como estamos más centrados en lo que se llama medicina de precisión, lo que pretendemos es empezar ensayos clínicos con niños que sí van a desarrollar esa enfermedad y que sabemos que es así gracias a la ecografía.
R.Además, hemos conseguido anticiparnos a la enfermedad. Porque antes había que esperar tres meses para confirmar la gravedad de esta afección y ahora la ecografía la realizamos 10 días después del nacimiento, revelando signos tempranos de daños.
P.–Sobre los ensayos clínicos, ¿cuál es el tratamiento que hay ahora mismo y cuál sería el del futuro?
R.–Ahora mismo el único tratamiento que está aprobado para la displasia broncopulmonar son los corticoides, pero tienen muchos efectos secundarios. Se está ensayando con nuevos tratamientos. Uno de ellos es una proteína sintética fabricada en laboratorio.
R.Todos tenemos en el pulmón una sustancia que se llama surfactante que los niños prematuros no desarrollan, por eso su pulmón no funciona bien. Esa sustancia está formada por proteínas y grasas. Cuando nacen les ponemos surfactante sintético, al que le faltan algunas proteínas, entonces se está ensayando en cómo incluir esa proteína para ayudarles a que su pulmón madure mejor. Otro ensayo que estamos haciendo es un análogo de un receptor de la hormona de crecimiento porque hemos visto que los niños que tienen displasia broncopulmonar presentan niveles más bajos de esta hormona y se desarrollan diferente, al igual que su pulmón.
R.También tienen efectos a nivel ocular, por eso se quiere utilizar para el tratamiento de los niños prematuros con problemas retinianos. Hemos terminado de reclutar pacientes y estamos esperando los resultados.
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