Cádiz

Zoom al enigmático Bosco

  • Ayer se estrenó en toda España el documental que ayuda a interpretar la fascinante obra 'El jardín de las delicias'

Si hay algo capaz de incitar como ninguna la obra más icónica del Bosco, El jardín de las delicias, es la imaginación de quien la mira. De esto trata el documental que ayer se estrenó en un centenar de salas de España, incluida Bahía Mar, en El Puerto, y que viajará por todo el mundo. El tríptico es analizado en 'El Bosco. El jardín de los sueños' por una treintena de personalidades del mundo de la cultura y la ciencia.

Cuando el ensayista neerlandés Cees Noteboom se plantó a solas frente a El jardín las delicias visualizó su permanente estancia a lo largo de los tiempos. Pensó que la obra siempre estuvo ahí, emanando su fuerza y su alma. "Antes de la Revolución Francesa después de la Revolución francesa; antes y después del marxismo, y antes y después de Auschwitz". La obra más icónica del Bosco ha permanecido tal cual, "el mismo objeto material, hecho de madera y pintura", pero los ojos a los que se ha enfrentado a lo largo de estos cinco siglos "pertenecen a cabezas cuyas mentes han cambiado por completo". Es por eso que el cuadro más visitado del Museo del Prado, ante el que pasean sus miradas alrededor de 4.000 personas diarias, ha suscitado una enriquecedora y heterogénea conversación en torno al autor y su obra. Un zoom al enigmático Jerónimo Bosco en formato documental. El bosco. El jardín de los sueños es el título de la cinta que ayer se estrenó en decenas de salas de toda España, incluida la de Bahía Mar, en El Puerto de Santa María, además de alcanzar países como Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Polonia, Hungría y la República Checa. Son pases cerrados, según la sala, y cuya información puede consultarse en (http://www.elboscoeljardindelossuenos.es/proyecciones.html). Aparte, se estrenará en Canal Plus y en TVE 2, este verano. 

 

La película llega para pasear la obra del famoso pintor de Brabante por el mundo, más allá del Museo del Prado, con motivo del V centenario de su muerte y de la mano de la exposición más ambiciosa sobre su figura celebrada hasta ahora entre las paredes de la pinacoteca madrileña, que podrá verse hasta el 11 de septiembre. "La película está pensada justamente para difundir la obra del Bosco más allá de las puertas del Museo del Prado, a nivel internacional", explica Cristina Alovisetti, directora gerente del Museo del Prado Difusión. 

 

Un proyecto que arrancó hace un año -y que terminó de rodarse hace apenas unos días- con el objetivo de esclarecer el motivo de su creación, siempre rodeado de misterio, de ampliar el conocimiento de la mano de 30 personalidades del mundo de la cultura y la ciencia a modo de un gran zoom en todos los sentidos. "La película te permite aumentar lo que puedes experimentar delante del cuadro. Cuando estás frente a él es tan rico en detalles que es imposible verlo con la calidad que se ve en el documental", comenta. 

 

Bajo esta poliédrica mirada se vuelve a generar la misma conversación que suscitó en la corte de los Nasau, como defiende Reindert Falkenburg en su libro The land of unlikenes.... Hasta Berlín fue a buscarlo José Luis López Linares, director de la película -en cuyas experimentadas manos puso El Prado la producción-, junto a quien dedujo que ya dio de qué hablar en el círculo de aquella corte donde departían de temas entonces candentes como el amor cortesano, el pecado, la vida y la muerte. Ahora nuestro contexto, el de todos y cada uno de los espectadores que lo visualizan puede haber cambiado, pero más allá del disfrute estético que produce, "la obra hace pensar", añade Alovisetti. Y esto es lo que hacen todos cuantos desde esta cinta se acercan a El jardín de las delicias, pensar, reflexionar sobre esta "máquina potente de imaginación que ya creó el Bosco hace 500 años". 

 

Por el engranaje de esta maquinaria, de este tríptico de colores brillantes, inyectado de una desbordante acción, con tragedia, comedia, pecado, vida y muerte mediante, han discurrido conocidas personalidades como Cees Nooteboom, Salman Rushdie, Orhan Pamuk, Nélida Piñón, Laura Restrepo, Michel Onfray, Miquel Barceló, Cia Guo Quiang, Isabel Muñoz, José María Ballester, Max, Ludovico Einaudi, William Christie, Silvia Pérez Cruz, Renée Fleming, la propia comisaria de la muestra, Pilar Silva, Philippe de Montebello, John Elliot, Carmen Iglesias, Alejandro Vergara y Xavier Salomon. Artistas, escritores, filósofos, músicos y científicos que "son visitantes del Prado y se les ha invitado a colaborar y que de forma generosa se han ofrecido", comenta la responsable de Difusión. "Visitantes que al final resumen lo que es el Prado, la variedad de sus espectadores". 

 

Cada uno de ellos se han enfrentado a solas con la pieza, en las noches silenciosas del museo, cuando todos se iban, que es cuando aprovechaban para emprender este apasionante rodaje entre la sala donde cuelga y otros lugares desde donde la pieza adopta algún significado como pueden ser el Monasterio del Escorial, el Museo Reina Sofía, el Brabants Historisch Informatie Entrum y la Biblioteca Nacional de Francia, entre otros. Lugares donde los interlocutores han ido dos

ificando "pistas para entender quíen era el Bosco", afirma Cristina Alovisetti de la dinámica del documental, musicalizado también desde el código de la contemporaneidad.

Las interpretaciones personales, históricas y artísticas van situando tímidamente al pintor en "su país, en su pueblo (Hertogenbosch), en la cofradía a la que pertenecía, a la familia de pintores de la que formó parte, en sus pautas de trabajo, y en cómo su obra llegó a la colección de Felipe II...", incide de esta visita excepcional, pues mucho se ha escrito del Bosco, pero pocos testimonios documentales existen.  

 

Así que entrar en su vida desde las puertas de este documental es como "ver el cuadro junto a ellos, de una forma muy amena y desde la improvisación". Encuentros que son pura transmisión de emociones, porque la cinta "no tiene guión, se ha ido construyendo de forma espontánea, hilándose desde el bagaje cultural de cada uno".

 

 Entre algunas de estas impresiones cuenta la de Reindert Falkerburg, que sitúa la clave en la mirada de Cristo "y el mensaje que está dando ante esa imagen del infierno hacia el que parece que camina la humanidad. Él ve un mensaje distinto, que hay una salvación". Nélida Piñón ofrece una versión bien distinta en la que incluso mide al Bosco con Dios, "plantea que mientas pintaba el mundo se estaba confrontando con Dios". Carmen Iglesias señala el futuro que Bosco era capaz de proyectar, "mucho más cruel de lo que podían imaginar sus coetáneos", mientras que Mique Barceló lo equipara a "un gran día de fiebre", analizándolo desde el puro formalismo de los animales que lo recorren. Entre todas las palabras desatadas por este tríptico donde el Bosco desgrana pictóricamente el génesis, el infierno y el paraíso, Nélida Piñón se queda sin ellas. "Para describir esto hay que inventar palabras".

 

 Su impresión final puede explicar que El jardín de las delicias sea considerada como una de las obras más fascinantes, misteriosas y atrayentes de la historia del arte. Sin duda, una de las creaciones estrella de la exposición El Bosco. La exposición del V centenario, integrada a su vez por 21 pinturas y 8 dibujos originales.  Grandes obras maestras entre las que pueden verse la Adoración de los Reyes Magos, El carro de heno, la Mesa de los pecados capitales y la Extracción de la piedra de la locura. Aunque despuntan el tríptico de Las tentaciones de San Antonio del Museo de Arte Antiga de Lisboa, Cristo camino del Calvario, de Patrimonio Nacional y la Coronación de espinas la National Gallery de Londres.

 

Un paseo a lo grande ante el simbólico imaginario del artista holandés que ha sido comisariado por Pilar Silva, dirigido por Miguel Zugaza y patrocinado por la Fundación BBVA, cuya puesta en escena espera un aluvión aún mayor de visitas por el Museo Nacional del Prado. Tanto es así que se recomienda la adquisición anticipada de las entradas y se han ampliado los horarios de la pinacoteca durante el fin de semana. 

 

Cinco siglos han transcurrido desde que murió el enigmático autor de El jardín de las delicias. Una pieza que junto al resto de su producción ha permanecido  tal cual a lo largo de los siglos. Es cuestión de hacer un zoom.  

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