La crisis del comercio en Cádiz La salida de Zara, Bershka, Massimo Dutti y Oysho puede provocar la marcha de Cádiz de otras grandes firmas

  • Las tiendas de Inditex siempre han servido de motor al sector del comercio

  • La dura crisis por la pandemia y el elevado coste de los alquileres en la ciudad no animan a la llegada de nuevas empresas

El edificio de Massimo Duttti, y junto al mismo el ya cerrado de Zara.

El edificio de Massimo Duttti, y junto al mismo el ya cerrado de Zara. / Julio González

La salida, ya producida o en fase de ejecutarse, de referentes del comercio textil como son Zara, Bershka, Massimo Dutti, Oysho  y, en menor medida, Lefties, puede provocar un efecto dominó entre las marcas nacionales e internacionales que aún permanecen en la ciudad de Cádiz, con una desbandada generalizada.

El temor en el comercio tradicional a que se produzca esta salida es evidente. Junto a estas firmas de Inditex, la multinacional española líder en el mercado textil en todo el mundo, en los últimos meses han dejado la ciudad firmas como Precchio, Trucco entre otras, a la vez que el rumor del adiós se mantiene en marcas como Bimba y Lola, a pesar que esta empresa dijo hace semanas que se quedada. Ni la llegada de LoMonaco a la calle San Francisco ha podido animar a los empresarios gaditanos.

Todo va a depender de cómo evolucionar, presumiblemente, de tres cuestiones.

Por una parte, de cómo evolucione la crisis económica provocada por la pandemia. Es cierto que la evolución de la tasa de contagios en Cádiz capital es muy positiva en las últimas semanas, con 91x100.000 habitantes, pero los destrozos que los meses de confinamiento han provocado en la economía familiar han sido notable. Y existe un miedo, lógico, a salir y a meterse en zonas con mucha afluencia de público, a lo que se le une que muchas familias están recortando gastos en aquello que no es prioritario en nuestro día a día.

La nueva tienda de Lefties en San Fernando La nueva tienda de Lefties en San Fernando

La nueva tienda de Lefties en San Fernando / D.C.

Junto a ello, hay que tener en cuenta que buena parte de la fortaleza de nuestro comercio, que comenzaba a recuperarse con cierta fuerza tras la crisis de 2008, se apoyaba en un turismo al alza y muy activo en el consumo. El año pasado visitaron la ciudad cerca de un millón de personas, con más de 400.000 procedentes de los cruceros turísticos. Aumentó también el visitante con un cierto poder adquisitivo, alejado del turista de sol y playa. Todo ello estaba repercutiendo favorablemente en las ventas de muchos establecimientos.

Aquí hay que tener en cuenta que el comercio de la ciudad, especialmente el tradicional que tiene un menor colchón financiero de apoyo, no puede basar su crecimiento en la propia población de la ciudad, especialmente cuando ésta ha perdido una cuarta parte de sus habitantes en dos décadas. Ni tampoco de la presencia el cliente de la provincia, aunque el puente de la Constitución haya facilitado el accso a la zona comercial.

Y en tercer lugar esta el intento de recuperación del centro comercial Bahía Sur. La propiedad ha puesto sobre la mesa una inversión millonaria para recuperar su viejo esplendor, especialmente tras el cierre de la tienda de El Corte Inglés (lo que ayudó la potenciar las ventas en el centro Bahía de Cádiz de nuestra ciudad).

Los gestores de Bahía Sur se han apoyado por el momento en las marcas de Inditex como gran polo de atracción, con los locales más grandes de la provincia. Queda por ver si esté imán atraerá también a Stradivarius, la última marca que le queda al grupo gallego en Cádiz, pero no se debe perder de vista que el centro comercial de San Fernando también llegó a tantear a la irlandesa Primark (que ya funciona en Jerez) cuya llegada ya sería el golpe definitivo para el sector en la capital.

La salida de Zara, Massimo Dutti y Bershka dejan, además, en la ciudad enormes huecos en la principal calle comercial de la capital, Columela, aquella que hasta hace muy poco nunca tenía un local vacío, o que se ocupan con gran rapidez habida cuenta de la lista de espera de firmas interesadas en esta vía que existía.

Las tres marcas dejan locales muy amplios, especialmente las dos primeras que han ocupado durante años edificios completos. Visualmente se va a producir, cuando se haga efectiva la salida de las dos firmas que van a acompañar en la huida a Zara, un efecto devastador en la calle Columela, con muchos metros lineales de escaparates abandonados.

Si buscamos una referencia positiva en todo este proceso que nos pueda permitir levantar el ánimo, aunque sea por un instante, lo cierto es que la marcha de Inditex no se produce porque las tiendas cerradas o las que se van a cerrar no hayan reportado beneficios al grupo. Se ha debido a la nueva política de la compañía de agrupar marcar en un único espacio, con superficies amplias que atraiga a una clientela que, especialmente tras la pandemia, ha descubierto la fuerza de las ventas por internet.

También es cierto que algo habrá ayudado la persistencia de los altos precios en los alquileres de la ciudad. Es un problema histórico de Cádiz, insistentemente denunciado por los comerciantes. Ha sido durante años la puntilla para muchos empresarios y en especial para los nuevos emprendedores. Columela es muy cara, como lo siguen siendo otras vías como San Francisco o Ancha. Aquí todo depende de la buena voluntad de los propietarios, que evidentemente defienden su derecho a poner el precio que quieran a sus locales, aunque en muchos casos lleven años cerrados por su alto coste.

La llegada de nuevas marcas

La cuestión es si ahora hay fuerza para atraer a nuevas firmas. Ya la ciudad no puede estar a verlas venir. Hay que buscar en el mercado. Y ese es un nuevo problema añadido. Veteranos y analistas del sector, asumen que no estamos en el mejor momento para conseguir que firmas con tirón apuesten por Cádiz. Por Cádiz y, la verdad, que por ningún sitio, habida cuenta del desplome económico que vive todo el país, sin olvidar que la salida de marcas relevantes no ayuda y el precio del mercado inmobiliario en la ciudad mucho menos.

No olvidemos aquí que los inmuebles de Zara y Massimo Dutti se pueden convertir en objeto de deseo para promotores hoteleros, especialmente cuando el gobierno municipal no ha podido sacar adelante, por la negativa de la oposición, la nueva ordenanza hotelera que limita el desarrollo de estos establecimiento en zonas con riesgo de turístificación. Los comerciantes gaditanos ya han advertido que si en estos inmuebles se ubican pequeños hoteles o apartamentos turísticos se puede decir adiós al Cádiz comercial.

Las asociaciones de comerciantes, extremadamente preocupados por su futuro más inmediato, y que ven con pavor el inicio del próximo año tras una campaña de Navidad llena de incertidumbres, reclaman ayudas económicas a las administraciones, y un plan de impulso del sector al Ayuntamiento. Este ya se ha sentado con el colectivo, que ahora espera es agilidad, buenas ideas y que éstas se ejecuten.

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