Los efectos del coronavirus en Cádiz

Comercio y hostelería afrontan un fin de año en estado de alerta

  • Tras un mes de agosto con mejores resultados de lo esperado, especialmente en restaurantes y bares, sólo la Navidad puede salvar el último trimestre 

  • Las tiendas piden más ayudas públicas

Una terraza en la plaza de San Juan de Dios de Cádiz

Una terraza en la plaza de San Juan de Dios de Cádiz / Jesús Marín

El verano llegó con la incógnita de lo que podía pasar o no tras cerca de tres meses de confinamiento por la pandemia. Malheridos, el comercio y la hostelería de la provincia confiaban en que el estío ayudase a aminorar las pérdidas acumuladas desde marzo.

Y el verano ayudó, sin duda. La provincia se situó, por primera vez en su historia, entre los primeros puestos en número de visitantes en julio y agosto, lo que se notó en hoteles, bares y restaurantes y en menor medida en el comercio tradicional.

Desde Horeca se afirma que agosto fue un buen mes. Incluso muchos empresarios han logrado más beneficios que el pasado verano. Y en cuanto al comercio, la patronal provincia, Fedeco, constata un descenso muy matizado, de entre el 5 y el 10%.

Sin embargo, unos y otros miran el último trimestre del año con preocupación, con mucha preocupación, asumiendo que la línea ascendente que se logró en verano va a caer en picado, en un descenso que ya se ha notado en septiembre. El cierre de hoteles en Cádiz capital tras el fin de la temporada estival por primera vez en la historia, marca la tendencia a seguir pues se clausuran, aunque sea temporal, por falta de visitantes que, más allá de los nativos, son los que acaban dando el beneficio extra al comercio y a la hostelería.

Tanto desde Horeca como desde Fedeco se dan por perdidos los meses de octubre y noviembre. Serán meses, afirman, de supervivencia, y para algunos de agotar los últimos ahorro que aún tienen, especialmente en el sector del comercio.

Sólo la campaña de Navidad y Reyes les hace mantener una mínima esperanza. Se es consciente de que el funcionamiento de esta va a ir pareja a la incidencia de la pandemia. Y si no se logra quebrar el crecimiento de contagios, las compras y el consumo en bares y restaurantes se notará, lo cual será una auténtica tragedia ya que éstas fechas serán el último colchón que tendrán antes de encarar el inicio de 2021, con la perspectiva de pasar el primer semestre del años sin Carnaval, Semana Santa ni las ferias.

La hostelería

Antonio de María, presidente de Horeca, constata los buenos datos para el sector tras el verano, que confirman otras fuentes de la hostelería, afirmando incluso que hay empresarios que han ingresado más que el pasado año.

"Ha ayudado la falta de levante y que tampoco ha habido un poniente excesivo. Eso sí, la gente ha pedido siempre estar en la terraza; en el interior de los locales no. Los fines de semana en los sitios más turísticos de la provincia se han producido hasta colas y la necesidad de hacer reserva previamente".

"Tras tres meses encerrados la gente quería tener alguna alegría; además nos han visitado muchos turistas nacionales, aunque también se ha contado con una clientela de la tierra muy importante", especialmente en las ciudades costeras.

El gran problema para el sector en esta primera etapa tras el confinamiento es que la proliferación del teletrabajo en las administraciones públicas ha tenido una incidencia muy negativa en bares y cafeterías, constata Antonio de María.

Estos locales, cerca de ayuntamientos o dependencias de las restantes administraciones, tenían en los desayunos los principales ingresos durante buena parte del año, algo que ahora se ha perdido en su mayoría.

La continuidad del teletrabajo, la marcha de los turistas, el cierre de hoteles y la notable incidencia de la pandemia hacen temer a los hosteleros que tanto octubre como noviembre serán "meses planos".

"Estos meses van a acabar perdidos en combate. Se había hablado de la celebración de procesiones magnas tras la suspensión de la pasada Semana Santa, de la organización de las comuniones y de bodas, pero nada de eso ha pasado, lo que habría animado algo estas fechas. Ahora, a esperar a las navidades".

Y en navidades, las comidas y cenas de las empresas. Para el presidente de Horeca estos festejos se mantendrán en buena parte. "Son reuniones de grupos que ya trabajan junto; tendrán, eso sí, que respetar la separación de las mesas y el número de comensales en cada una de ellas". Pero si finalmente, la persistencia de la pandemia también afecta a estas tradicionales reuniones, se asume que el último trimestre de 2020 se comerá toda la recuperación que se había logrado durante los meses de julio y agosto, y pondrá al sector, especialmente al pequeño empresarios, en una posición muy delicada de cara al inicio de 2021.

El comercio

El comercio tradicional es el eslabón más débil de una cadena formada también por la restauración y el hospedaje, afirma Manuel Luna, presidente de la patronal del sector en la provincia.

En Cádiz hay unos 23.200 establecimientos que mantienen unos 120.000 puestos de trabajo, indicativo de la relevancia que tiene para la economía provincial y la necesidad de cuidarlo en tiempos de crisis.

Lejos de los buenos datos que se reconocen, en general, en la hostelería, el comercio terminó agosto con un descenso de las ventas respecto al año pasado entre el 5 y el 10 por ciento. Son datos para el conjunto de la provincia, por lo que este porcentaje se mueve arriba o abajo según la localidad.

En todo caso, Manuel Luna constata que "estábamos metidos en un proceso de recuperación tras la última crisis y nos llega esto, con tres meses de cierre obligado y, tras la reapertura, con el miedo de mucha gente a realizar compras", lo que ha llevado a organizar campañas en las ciudades para animar a la compra en el comercio local, que en zonas como la capital ha resultado efectiva.

Desde Fedeco se tiene clara la relación efectiva entre el comercio y la hostelería. Y si una funciona, ayuda a la otra. Por eso se ve con especial pesimismo la evolución del negocio en octubre y noviembre, agotándose ya los últimos recursos económicos.

La campaña de Navidad, la más importante de todo el año para este sector, se plantea con extraordinarias dudas pues todo dependerá de la evolución de la pandemia.

Todas las cabalgata de la provincia están en el aire, así como las actividades callejeras. "Hay que plantear alternativas que vayan más allá de las promociones que ponemos en marcha todos los años. La apuesta por la venta online es, por ello importante, pero para eso necesitamos estar preparados".

"Hay comerciantes a los que ya apenas les queda oxigeno para sobrevivir cada mes. Y las administraciones deben de ser conscientes de que si nos vamos muriendo poco a poco, los centros comerciales de las ciudades irán muriendo también, y eso después va a resultar imposible de recuperar", advierte.

Por si fuera poco, en las grandes localidades de la provincia buena parte de los empresarios deben aguantar el pago de alquileres muy elevados, que si ya lo eran antes de la crisis ahora, con los ingresos a la baja, suponen un problema más para poder terminar el mes sin grandes pérdidas. Este es un problema que incide más en los nuevos emprendedores ya que muchos de los comerciantes más veteranos son también propietarios de sus locales. Aquí el sector también reclaman medidas a las administraciones públicas.

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