Cádiz

El Washington Post ficha a un gaditano

  • El infografista Chiqui Esteban comenzó a trabajar en el prestigioso rotativo estadounidense el pasado lunes

Hace dos años, el infografista gaditano José María 'Chiqui' Esteban Gallego fue noticia en este diario porque el periódico en el que trabajaba por aquel entonces, The Boston Globe, fue galardonado con el Premio Pulitzer -los Oscar del Periodismo- por la cobertura de los atentados de la maratón. Hoy, este ex compañero de Diario de Cádiz vuelve a aparecer en estas páginas por otro motivo profesional: el pasado lunes comenzó a trabajar en The Washington Post, el influyente rotativo estadounidense que destapó el escándalo Watergate en los años 70.

El mayor y más antiguo diario de la capital de los Estados Unidos ha fichado como senior graphics editor (editor de gráficos de alto nivel) a este periodista visual de 35 años que acumula ya una gran y prolífica trayectoria y que ha sido premiado internacionalmente más de 65 veces.

Chiqui arrancó como freelance en el año 2002, pasando a ser editor gráfico ese mismo año en La Voz de Galicia. Entre 2004 y 2007 fue jefe del departamento de Infografía de Diario de Cádiz, Diario de Jerez y Europa Sur. Posteriormente, desde 2007 y hasta 2012, trabajó en Innovation Media Consulting, y siguió ampliando su currículo en Público y Lainformacion.com. Fue en el año 2013 cuando dio el salto a Estados Unidos para trabajar como director del departamento Gráfico de The Boston Globe, donde estuvo algo más de dos años. Su penúltima aventura laboral se ha prolongado durante un año y dos meses y ha estado vinculada a la prestigiosa revista mundial National Geographic, donde hasta hace bien poco ha desempeñado las funciones de subdirector de Arte, Gráficos y Mapas.

Cuando comenzó la licenciatura de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra, el gaditano nunca pensó que podía acabar en la redacción de The Washington Post. Nunca se lo había planteado como un objetivo vital, aunque reconoce que cuando el departamento de Gráficos de esta legendaria cabecera "empezó a crecer, a apostar por la innovación y a contratar a gente con la que siempre he querido trabajar, sí me entraron ganas de irme con ellos". Además, confiesa también que echaba mucho de menos "el periodismo del día a día, con su política y sus deportes". Y más aún en un año tan señalado como éste, con elecciones presidenciales en Estados Unidos y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Esteban, un referente ya de la infografía mundial, resume su nueva responsabilidad en dos palabras: "Liderar gráficos". "A mi equipo se le llama Gráficos, pero es mucho más. También hacemos cosas de diseño digital y trabajos que en otros medios afrontan los departamentos de Desarrollo, Ilustración, Periodismo de Datos... El equipo es bastante grande, no los he contado aún pero calculo que lo conforman unos 25-30 profesionales. Esto es una ventaja, pues te da la oportunidad de coger a cuatro o cinco personas con diferentes perfiles y montar algo grande".

Como ejemplo, el diseñador apunta que durante el desarrollo de los Juegos Olímpicos llevará todo lo concerniente a este evento deportivo dentro su departamento: "Algunos gráficos los haré yo, otros los encargaré a miembros del equipo o a profesionales de fuera, y también trabajaremos con gente documentando y programando los gráficos". "Llevaba tiempo desempeñando el cargo de jefe en los últimos medios en los que he estado, y esta redacción es tan grande que puede darme la oportunidad de volver a la arena, de volver a poner un poco más las manos en la masa, pero a la vez coordinando proyectos con algunos de los mejores del mundo en este campo". Y añade satisfecho: "Es la tormenta perfecta. Es el mejor trabajo que uno puede tener". También contribuye que su director es el mismo con el que empezó en The Boston Globe, Marty Baron, el periodista que puso en marcha la investigación sobre los abusos a niños por parte de miembros de la Archidiócesis de Boston, lo que le valió al Globe un Pulitzer y también dio origen al film Spotlight, que se ha alzado este año con el Oscar a la Mejor Película. "Al estar Baron al frente, hay muchas cosas en común entre los dos periódicos, en el sentido de las historias que se cuentan y el compromiso por la calidad, aunque aquí todo es a una escala mucho mayor", explica.

Chiqui estima que son cerca de 800 las personas que trabajan sólo en la redacción del rotativo norteamericano, y a ellos hay que sumar los profesionales que integran la oficina que el periódico posee en Nueva York y los corresponsales que tiene por todo el mundo.

El gaditano está encantado con su nueva sede, que se distribuye entre dos plantas de un gran edificio que han estrenado hace algo menos de cuatro meses. "La redacción es nueva, todo es muy moderno y tecnológico, y los ventanales dan al parque que está al lado de la Casa Blanca. La del Globle -compara- era bastante antigua y estaba en un área alejada del centro. Pero es verdad que tenía mucho encanto, totalmente de película de periodismo de toda la vida".

Cambiar de trabajo no le ha supuesto cambiar de residencia, ni siquiera de parada de metro, ya que el nuevo edificio del Post está sólo a cuatro bloques de distancia de la sede de NatGeo. Esteban vive con su mujer, Carmen Álvarez, y sus tres hijos en Bethesda, "que es como vivir en El Puerto de Santa María, cerquita de la ciudad aunque no como para ir andando. Ir de casa al trabajo me puede llevar unos 40 minutos: 15 en metro y el resto andando". "Bethesda es un sitio chulo. Vivimos en una casa con jardín, tipo película americana, y tenemos un ambiente de ciudad en el centro del pueblo, a unos 5-10 minutos andando", comparte.

Como es lógico, ahora mismo no se plantea regresar a su ciudad natal, pero confiesa que tampoco se ve viviendo en EEUU el resto de su vida. "Y no porque no me guste, que me encanta, pero la familia también tira... Hay que decidir qué hacer en el futuro. Aunque ya el último miembro de nuestra familia es americano...".

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