Declive comercial

El Siglo, o el tesón de Celio y Angelita

  • Después de 86 años abierta, 50 en manos de la familia Izquierdo Salvador, la tienda cerró el jueves para no volver

  • Se une así a un sinfín de negocios tradicionales que poco a poco están dejando sin brillo a la ciudad

86 años después de su apertura y de 50 en manos de la misma familia, El Siglo ha cerrado definitivamente. 86 años después de su apertura y de 50 en manos de la misma familia, El Siglo ha cerrado definitivamente.

86 años después de su apertura y de 50 en manos de la misma familia, El Siglo ha cerrado definitivamente. / Julio Gonzáelz

Con lo que era Cádiz, una ciudad donde cada barrio brillaba por la luz propia de unos comercios que ahora están desapareciendo, en los que en los que el vendedor era algo más que un trabajador, ahora se está apagando. Desde el pasado jueves 27 de febrero, Angelita Salvador, dueña de la tienda El Siglo, en plena calle Ancha, no volverá a abrir la reja de cara al público tras de más de medio siglo al servicio de la ciudad.

El matrimonio formado por Angelita Salvador y Celio Izquierdo llegó a Cádiz proveniente de Huéneja, un pequeño pueblo de Granada. Pero antes de aterrizar en la ciudad ambos emprendieron un primer camino que les llevó a Huelva, donde Celio comenzó a trabajar en una tienda de la misma franquicia, que en aquel momento contaba con más de 20 locales repartidos por toda la geografía española. Entre ellos estaba el de Cádiz, abierto en 1934.

Celio es un ejemplo de lograr las cosas con esfuerzo y trabajo y un modelo para sus nietos. El huenejero relata con asiduidad que empezó “cobrando solo 1.000 pesetas al mes”, pero gracias a su duro sacrificio y a su temprana edad el jefe empezó a darle “pequeñas propinas” que “solo el cobraba yo, siempre en secreto”.

Fue allí en Huelva donde se comenzó a asentar la familia, pero poco tuvo que pensar Izquierdo cuando le ofrecieron un puesto como encargado de El Siglo en la capital gaditana, allá por 1970. Se trasladó junto a su mujer y sus dos hijas (Carmen y Celia) a la ciudad, y poco tardó en convertir El Siglo en un lugar de peregrinaje para cualquier comprador.

Hasta los 90, Cádiz vivió una gran época comercial que también lo sería para esta tienda. El Siglo en sus mejores momentos llegó a contar con 9 empleados, un chico de los recados y 400 metros cuadrados de tienda para recorrer, llegando a conectarse con la calle de atrás (Cánovas del Castillo).

Para los nietos de la pareja, “el quedarse a dormir con los abuelos llevaba consigo echar las rejas de la tienda una noche y abrirlas a la mañana siguiente”. Fácilmente podría decirse que El Siglo es un negocio alrededor del cual ha crecido una familia que ha sido educada en valores de esfuerzo y humildad que han caracterizado siempre al matrimonio.

Cuando cerró la cadena de franquicias, Celio consiguió llegar a un acuerdo para quedarse con el negocio de Cádiz y decidió mantener el nombre que ya tenía. Pasaban los años, el comercio gaditano comenzó un declive que aún continúa, pero Izquierdo se resistía a perder la batalla. El nacimiento de grandes cadenas unido a que el matrimonio seguía cumpliendo años, dio lugar a un achicamiento de las dimensiones de la tienda y a reducir con ello el número de empleados, quedándose solo el matrimonio para atender al público.

Tal vez lo que les ha hecho llegar hasta hoy día con la tienda abierta ha sido el buen trato unido a los buenos precios y las rebajas que hacían sobre la marcha, de manera que los clientes nunca se escapaban. Entre ellos los hay muy conocidos, como la ex diputada Carmen Romero o Paz Padilla.

Celio y Angelita se fueron adentrando poco a poco en todas las costumbres de la ciudad, acercándose al mundo del Carnaval y al Nazareno de Santa María, sin olvidarnos, como no, de la pasión que sintieron por el fútbol y por el Cádiz C.F., que pronto les llevó a abonarse, y que con los años fueron trasladando a sus hijas y nietos.

Con más de 80 años a las espaldas, que unos autónomos sigan trabajando es algo impensable y prácticamente heroico, pero igualmente es un orgullo para la familia y en especial para sus nietos, que no han conocido una vida sin “la tienda”. Un lugar en el que, por muy mayores que se hiciesen los abuelos, seguían descolgando lámparas del techo con la habilidad de un veinteañero.

Un negocio chapado a la antigua que llega a su fin. Lámparas, artículos de playa y todo tipo de juegos, recordados por mujeres y hombres que cuentan cómo iban cuando pequeños a comprar con sus padres y hasta ahora lo han hecho con sus hijos. Entre ellos, los famosos Playmobil, que acaparaban una pared completa y que tan difíciles eran de reponer, ya que había que buscarlos número a número. Porque quien no ha comprado un Playmobil en El Siglo no es de Cádiz.

No solo será diferente para ellos no ver cada mañana las rejas de El Siglo abiertas. También lo será para una ciudad a la que cada vez le cuesta más trabajo encontrar tanta cercanía y amabilidad hacia los clientes detrás de un mostrador como en este comercio. Para la familia será extraño no ir a la tienda a ayudar a los abuelos, sobre todo en Navidades, cuando se ponía a reventar.

El cierre de El Siglo supondrá un cambio para todo un barrio donde Celio continuará tomando su cerveza a media mañana en alguno de los bares que rodean al negocio como el Liba, los Italianos o El Andaluz. Y Angelita, desayunando por la zona de camino a la Plaza.

El cierre de El Siglo es el final de un capítulo más en la historia de Cádiz y de una calle Ancha que siempre recordará como Celio y Angelita te recibían con buenos ojos tras el mostrador.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios