Sucesos

Roba un camión cargado con bombonas de butano y se da a la fuga a gran velocidad por el casco histórico de Cádiz

  • El individuo aprovechó el reparto de las bombonas para coger el vehículo y huir por el Campo del Sur

  • Al verse perseguido por la Policía Nacional se dio la vuelta y enfiló a gran velocidad por Sagasta hasta que pudo ser detenido en la calle Sacramento tras resistirse violentamente

Repartidores de butano en una imagen de archivo. Repartidores de butano en una imagen de archivo.

Repartidores de butano en una imagen de archivo.

Clan, clan, clan... suenan las bombonas y las ventanas se llenan de personas. No es que toque aplaudir a los sanitarios ni son las ocho de la tarde, son las diez y media de la mañana y con el frescor invernal el gas butano eleva su consumo. Clan, clan, clan.. retumban las botellas gaseosas. Pero al salir a los balcones los vecinos no ven a los butaneros pregonando su producto sino a un fulano que ha aprovechado que los repartidores han subido dos bombonas al quinto y se ha creído Mad Max en la cúpula del Trueno. 

El clan, clan, clan, pero así fuerte, debió de sonar en el interior de la cabeza de este hombre que, parece ser, arrastra algún tipo de problema mental, para decidir que robar un camión cargado con bombonas de butano podía ser el golpe del siglo. Así que cuando vio el camión de Cepsa sin ocupantes se encaramó al asiento del conductor, comprobó que las llaves estaban puestas y se dijo: aventura a la vista. Así que, zas, pisó a fondo el acelerador y enfiló hacia el Campo del Sur. Clan, clan, clan, atenuado por las bandas de rodadura eso sí. Pero, aun así, clan, clan, clan y más golpeteo aún cuando el tipo observa que un coche de Policía se le viene de frente por la Catedral. Volantazo, chirriar de ruedas, las bombonas golpeándose con furia plateada, los coches frenando y el camión de butano que se adentra en el casco histórico. Porque el ladrón de butano, cual O.J. Simpson, debió de pensar que ya puestos por qué no echarle una carrerita a la pasma. Así que gira a la derecha por la calle Sagasta y ahí sí que las bombonas suenan y los balcones se abren sin saber muy bien si Santa Claus viene con retraso y se ha puesto hasta las manillas de LSD o es que a los butaneros les ha llamado el propio alcalde porque el agua le sale heladita en la ducha de su casita viñera. 

El 091 recibe la noticia del robo a las diez y media de la mañana. "Que se han llevado unos butanos". "¿Y por unos butanos de cerveza tanto jaleo?". "Si fueran de cerveza no habría tanto problema, y eso que más bien es hora de churros y cafelito, pero es que son de gas y van montados en un camión, que es el que han robado propiamente dicho". Y ahí si. Alarma, sirenas... Se armó el Belén. El tipo baja por Sagasta como si no hubiera un mañana. Los peatones corren peligro. El cruce de los Callejones es la puerta de los milagros. Un coche parado detiene su frenesí evasivo y la Policía lo alcanza. Se bajan dos agentes, le dan el alto, el tipo los ignora. ¿Aonde vas Mel Gibson?, le dice un paisano. El coche que le cerraba el paso se aparta y el ladrón de butano vuelve a apretar el acelerador. Llega a Sacramento y gira hacia la derecha. Clan, clan, clan, los campanilleros en versión gaseosa. Ya vienen los Reyes Magos cargaito de butano. El carbón es cosa de tiesos. 

En Sacramento, qué cosa más rara, hay coches parados. Estarán comprando unas cangrejeras para mariscar, con el frío que entra por La Caleta. Hay gente pa to. La Policía le da alcance de nuevo y ahora sí. Hasta aquí llegaste. El tipo tiene un genio, digamos, explosivo. Se resiste a la Policía. Alguno incluso amenaza con sacar la pipa si no depone su actitud. El sujeto pelea, intenta golpear a los agentes, pero finalmente pueden controlarlo y es detenido. Se acabó la aventura. Se acabó el clan, clan, clan. María, aprovecha y pide dos para el segundo derecha que hace un frío de muerte.

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