"Queremos dignificar las instalaciones"

Adrián Martínez de Pinillos afirma que prefieren tener en buen estado los equipamientos a construir nuevos

La farola caída en Elcano, colocada tras el campo utilizado por los prebenjamines.
La farola caída en Elcano, colocada tras el campo utilizado por los prebenjamines. / Jesús Marín
P.m. Espinosa

Cádiz, 08 de abril 2018 - 01:36

Adrián Martínez de Pinillos, concejal de Deportes del Ayuntamiento gaditano, reconoce que desde que pusieron un pie en el Instituto Municipal de Deportes, "nuestra principal preocupación ha sido dignificar las instalaciones deportivas de la ciudad, porque carecen de un mantenimiento integral desde que se construyeron".

El edil de Podemos insiste en que la preocupación de su partido por el deporte es grande, "como lo demuestra que la partida que habíamos destinado para instalaciones en los presupuestos de 2016 asciende a 350.000 euros, una cifra superior a la que el PP destinó en 2014". De hecho aquel año se destinaron dos partidas, una de 100.000 euros y otra de 141.720.

También aseguró que cuando llegaron al poder, ya no había agua caliente en Elcano. "Estamos cambiando las calderas por unas placas térmicas que calientan el agua y que además ahorran dinero. Como el montaje era complicado hemos aprovechado para sustituir las conducciones y mejorar el servicio. Los trabajos han tenido un coste de 60.000 euros y esperamos que estén listos en un par de semanas".

Uno de los objetivos que se marcan desde el Consistorio es rebajar el consumo energético en instalaciones deportivas, entre ellas el Ciudad de Cádiz, que es la que más gasta. "Aprovechando una partida presupuestaria y una subvención de la Junta de Andalucía vamos a disponer de 200.000 euros para arreglar la cubierta del Complejo Ciudad de Cádiz, y de paso se le van a hacer unas lucernarias para que no haga falta tener todo el día los focos encendidos. También se cambiarán estos focos por otros LED y se van a sectorizar las luces".

Adrián comentó la caída de la torreta por la fuerza del viento. "Habíamos comprobado que estaban mal y habíamos sacado el pliego de condiciones para arreglarlas, pero el viento tumbó una de ellas sin que diera tiempo". Abunda en el daño que los últimos temporales han hecho a las instalaciones deportivas gaditanas. "La cubierta de la piscina de Astilleros, a pesar de ser relativamente nueva, también sufrió desperfectos. Poco a poco vamos gastando dinero en arreglos, pero la herencia que nos dejó el PP es una losa pesada".

El concejal realizó un recorrido por algunas de las instalaciones que en estos momentos presentan más problemas, empezando por el Francisco Blanca, que sigue cerrado. "Estamos pendientes de licitar el nuevo pliego de acometidas y algunas medidas urgentes, como por ejemplo trasladar el depósito de agua que tapaba el hueco por el que debían entrar los bomberos en una situación de emergencia".

Cerradas, o mejor dicho, abandonadas, están las instalaciones de Telegrafía sin Hilos. Tras la finalización de la concesión, las instalaciones, que cuentan con tres pistas de pádel, dos salas polivalentes, un espacio al aire libre considerado como Parque de Mayores y un segundo espacio polivalente denominado Agora Space -con porterías y canastas de baloncesto- se han ido deteriorando y ahora mismo son utilizadas a su libre albedrío por jóvenes y no tan jóvenes. La concesión se adjudicó en mayo de 2011 por espacio de dos años, que se prorrogaron posteriormente dos años más. Sin embargo, desde 2015, cuando finalizó el contrato, la dificultad para encontrar otra empresa interesada en su explotación, y del propio Instituto Municipal de Deportes para hacerse cargo de las mismas, ha provocado que actualmente su deterioro sea no sólo palpable sino hasta peligroso. "Esas pistas son municipales pero nunca las ha gestionado el Instituto de Deportes, como ocurre con las pistas de Loreto. El consejo rector ha aprobado volver a sacar a licitación la concesión de las pistas y se han hecho algunos arreglos", dijo.

En cuanto a la situación del Portillo, el edil indicó que no hay novedad. "Ahora mismo estamos trabajando para ver cómo podemos compensar la situación que viven los vecinos del barrio, a los que se les privó de una instalación que era muy necesaria".

A pesar de esto, Martínez de Pinillos reconoce que están más por la labor de "arreglar y tener en buen estado las instalaciones que tenemos más que en acometer nuevos proyectos", y declaró que arreglando goteras se les escapa un buen puñados de euros al año. "El año pasado nos gastamos 40.000 euros en arreglar unas goteras en el pabellón del Casco Histórico y han vuelto a aparecer en otro lugar; en el de La Paz, 8.000 euros, y ha ocurrido lo mismo...".

Al preguntarle por la falta de ayudas económicas que reclaman clubes y asociaciones aseguró que "ahora mismo hay tres líneas de ayudas y convocatorias para eventos puntuales, tanto a nivel organizativo como cuando algunos clubes tienen que ir a competir a fases regionales o nacionales. Antes no había estas subvenciones, sino que se firmaban convenios y se iba dando dinero cada año dependiendo de cómo fueran los presupuestos. Ahora hay que repartir entre más gente, pero intentamos ayudar a todos por igual".

Del stadium de Elías Ahujá al Portillo inexistente

Una parte de la historia de los equipamientos deportivos en Cádiz ha estado estrechamente unida a las limitaciones de su término urbano, que antes de la década de los cuarenta del pasado siglo, cuando comenzó la expansión por extramuros, se centraba en el suelo comprimido del casco antiguo.

Buscando huecos para la práctica deportiva a principios del siglo XX, cuando ya comenzaba a formar parte de la vida de muchos gaditanos y contaba con espacio propio en la prensa de la época, se llegó a plantear un estadio, stadium se decía entonces, en uno de los extremos del parque Genovés. El equipamiento tenía la garantía de que iba ser financiado por Elías Ahuja, un millonario y filántropo gaditano. Sin embargo, el proyecto no obtuvo el permiso oportuno y en su lugar se levantó el parador Atlántico.

El siguiente paso fue la construcción de un campo de fútbol, pues no tenía categoría de estadio, llamado el campo del Mirandilla, porque así se titulaba el equipo de fútbol que hoy se denomina, como no, Cádiz CF. Ubicado a pie de la plaza de toros, acabó su vida cuando se levantó, a mediados de la década de los cincuenta, el estadio Ramón de Carranza.

El Carranza formaba parte de un complejo deportivo ideado en la zona por el alcalde José León de Carranza a principios de los años sesenta. Le acompañaba una bolera, una pista de patinaje y un mini golf, de lo que sólo se construyó la primera.

Concluida esta década se levanta en la barriada España el primer pabellón público de la ciudad, el Portillo, un equipamiento hasta entonces limitado a los colegios privados de la ciudad y que pronto será referente en la práctica de deportes como el balonmano, el baloncesto o el patinaje, entre otros.

La ciudad aún tardará en contar con un nuevo centro deportivo público, aunque llegará a lo grande con la apertura del Complejo Ciudad de Cádiz, con la primera piscina olímpica en Andalucía, construido durante el gobierno del socialista Carlos Díaz que impulsó también el Centro Náutico de Elcano, que no vio terminado tras la derrota electoral del PSOE en 1995.

El gobierno popular de Teófila Martínez amplió de forma notable los equipamientos deportivos. Terminó el Náutico y abrió una nueva piscina en Astilleros, además de construir los dos únicos pabellones del casco antiguo, uno de ellos, frente al parque Genovés, con polémico diseño. Se levantó otro en Puerta Tierra y se perdió el histórico Portillo, demolido hace ahora una década sin sustituto a la vista. Junto a ello se promovieron pistas deportivas en la entrada de la ciudad y en distintos barrios, donde algunas asociaciones vecinales gestionan también las instalaciones construidas en la etapa del PP y donde el fútbol, como no, gana la partida. No olvidemos que una de las mayores inversiones realizadas en la ciudad fue la construcción del nuevo estadio Ramón de Carranza, que costó a la ciudad 70 millones de euros y colapsó urbanísticamente un barrio con una alta densidad de población, como es el de La Laguna.

José Antonio Hidalgo

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