Cádiz

Puesta de sol al son de los Andes

  • l Castillo de Santa Catalina, a la puesta de sol.

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La música siempre ha viajado más rápido que los trasatlánticos y los aviones, y además no necesita ninguna clase de combustible. Antes que cualquier discurso político, filosófico o económico, la articulación armónica (o no) de sonidos es capaz de hacer comprensible lo que otros discursos convierten en turbio y lejano.

Y más cuando se trata del universo cultural andino, tan ajeno a nuestras llanuras llenas de marismas y sal.

Imaginarse sólo cómo debe ser la vida sobre el Nevado Huascarán resulta absolutamente imposible para los que estamos acostumbrados a tener el horizonte siempre clavado a la altura del mar, y que nos lo expliquen con palabras ("esas perras ciegas", decía Cortázar) conduce invariablemente al naufragio.

Aprovechando el Bicentenario de la Pepa y dentro del ciclo de conciertos del Castillo de Santa Catalina, el Ayuntamiento de Cádiz vuelve a ofrecernos hoy un puente de traslación armado con sonidos, esta vez gracias a la voz de Magali Revollar y la guitarra de Max León.

La primera es una artista peruana que representa, como pocas, el universo estético andino. Componente de Solistas del mundo y El Grupo Alturas (genial nombre para un grupo andino), Magali lleva ya sus años abriendo las entrañas de su región al resto del mundo gracias a su garganta y a su facilidad para moverse entre diferentes registros instrumentales (guitarra, percusión, vientos…).

Su música ha recorrido toda Europa, y ha alcanzado cierta celebridad gracias a su protagonismo dentro de la película El próximo Oriente, de Fernando Colomo.

A su lado estará el guitarrista quechua afincado en Madrid Max León (Abancay, Perú), con el que ya ha coincidido en otras formaciones y quien contribuirá a recrear un universo musical basado en la comunión con la naturaleza.

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