Promesas convertidas en papel mojado
En 2006 Encarnación, Mari Carmen, Federico y sus hijos tuvieron que dejar su casa en el antiguo Matadero Viven en condiciones pésimas aguardando su traslado
Tienen prohibida la entrada a la Consejería de Vivienda de la Junta de Andalucía en Cádiz. Es tal su insistencia en la búsqueda de respuestas y soluciones a su problema, que Encarnación y María del Carmen Cornejo cuentan con un escrito en el que se recoge como en este estamento les han dicho que no vuelvan más por allí, que no les van a atender.
Y es que la situación de esta familia es tan desesperada que ya no saben a quién acudir. Encarnación y sus dos hijos, de 17 y 8 años, y su hermana Mari Carmen, su marido Federico y su hijo de 12 años, viven desde diciembre de 2006 en un piso de realojo a la espera de volver a su casa, situada en el antiguo Matadero.
Fue hace seis años cuando esta familia, que convivía en el mismo piso, fue invitada a salir "de un día para otro de nuestra casa. Aún estábamos recogiendo nuestras cosas cuando prácticamente había una grúa preparada para tirarla", relata Mari Carmen. El contrato que tenían firmado les aseguraba su vuelta al hogar en un plazo de 24 meses, una situación que se ha alargado hasta llegar a los seis años actuales.
Tras salir de su casa, fueron ellos mismos quienes debieron buscar un piso de realojo, ya que la Junta, propietaria de los inmuebles del Matadero, les comunicó que no tenía intención de proporcionárselo. Así, encontraron un piso en la calle Velázquez que, creían, se adecuaba a sus circunstancias en un momento que pensaban sería puntual, pero que va camino de convertirse en definitivo.
"Cuando nos mudamos los niños tenían 2, 6 y 11 años y podíamos adaptarnos, pero ahora la situación es insostenible", señala Encarnación. Y no sólo por la falta de espacio, aunque también. En una habitación muy pequeña duerme el hijo de Mari Carmen y Federico, el matrimonio en otra y en una tercera los dos niños y Encarnación, quien debe tirar todos los días un estrecho colchón entre las camas de sus hijos para poder dormir.
Pero no es la situación más grave que se vive en esta casa. La humedad es tal que el pequeño, que padece asma, debe usar un soporte ventilatorio para poder respirar bien y su última crisis lo llevó directo al hospital, donde tuvo que ser ingresado.
Las manchas de humedad se dejan ver por toda la casa. "En la cocina hay una bolsa de agua, mira, se ven hasta las gotas. Cualquier día se nos cae el techo encima", insiste Encarnación y "cada vez que llueve el marco de la puerta se empapa y se moja todo. Tenemos que poner cubos para recoger el agua". El cuarto de baño tiene la lámpara quitada porque se oxida, la ventana del salón no abre bien por culpa de la humedad, el olor es palpable...
"Cada día -comenta Mari Carmen- ponemos dos humidificadores, uno en la habitación de mi hermana, donde duerme el niño, y cada día recogemos 20 litros, 10 de cada uno de ellos".
Las anécdotas negativas no terminan. "En agosto -recuerda Encarnación- estuvimos tres días sin luz y cuando vino el instalador nos dijo que cualquier día salíamos ardiendo".
En el salón, descansan apiladas torres de cajas con enseres, esperando un traslado que no llega.
Lo que esta familia necesita y exige es volver a su casa, que, explican, ya está terminada, pues hace tiempo concluyeron las obras de la primera fase. Por ello han removido cielo y tierra, llegando incluso hasta el Defensor del Pueblo. Pero no han encontrado respuestas. "El Defensor reclamó la documentación pertinente a la Junta, pero dice que si en el plazo de un mes no hay respuesta (el escrito está fechado a 8 de enero) archivarán nuestra queja", afirma Encarnación. "Nosotros lo que queremos es que sea él quién nos defienda".
Los escritos, alegaciones y reclamaciones forman parte de un archivo que tanto Mari Carmen, como Encarnación y Federico guardan celosamente. En enero de 2012, la Junta les indicaba por medio de una carta que en el plazo de dos meses estarían de vuelta en su casa. Ha pasado un año.
Cuentan también que la ex concejala Carolina Camacho "nos prometió una vivienda. Pero ahora dice que preguntemos al Ayuntamiento".
"Lo único que pedimos -concluye Mari Carmen- es una fecha de traslado definitiva y verdadera".
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