Cádiz

Prácticas para desempleadas

  • Un programa de formación e inserción laboral organizado por la Fundación de la Mujer ayuda a 45 gaditanas en paro Formación teórico-práctica de calidad en pos de la igualdad

Cuarenta y cinco, ése es el número de gaditanas privilegiadas que han obtenido plaza en el programa formativo de 'Hostelería y atención a la clientela'. Ha sido fruto del convenio pactado entre la Federación de Empresarios de Hostelería de la provincia de Cádiz, (Horeca), y la Fundación Municipal de la Mujer del Área de Familia del Ayuntamiento de Cádiz. Consiste en un curso de un mes y medio de duración, destinado a fomentar la inserción laboral de las desempleadas en la capital gaditana. Esta iniciativa cuenta con formación teórica y práctica de hostelería, módulos en gastronomía y cultura gaditana, informática para el sector y prácticas, de sólo una semana de duración,que es la parte que ha suscitado mayor interés a las chicas porque les ha permitido poner en marcha los conceptos teóricos aprendidos. El curso es gratuito y no remunerado. Este programa ayuda a responder a la demanda de la hostelería gaditana, que después de conmemorar el Bicentenario de la Constitución de 1812, tiene el objetivo de consolidar a Cádiz como destino preferente del turismo cultural de calidad. Ésta es la razón por la que se necesita a personal que aúne formación específica en el sector de la hostelería y, además, cuente con el conocimiento necesario del patrimonio artístico de la ciudad. La sede elegida para el curso ha sido el Centro Integral de la Mujer. Las destinatarias del programa formativo son mujeres mayores de 18 años, desempleadas demandantes de empleo, víctimas de violencia de género, inmigrantes, discapacitadas y con responsabilidades familiares no compartidas.

Con respecto a años anteriores, se ha producido un incremento en la proporción de establecimientos donde tienen lugar las prácticas, de los 21 del pasado año, a 30 bares, cafeterías y hoteles gaditanos en este 2013.

Marisol Márquez, que supo de la existencia del programa por una vecina, trabaja en La Catedral, Tapas y Vinos con una gran sonrisa y una fuerza de voluntad que se dejaban entrever desde el otro lado de la barra. Ha relatado que su experiencia ha sido más que positiva: "La parte teórica ha sido muy interesante. Por ejemplo, nos enseñaban cómo llevar una bandeja y luego pasarlo a la práctica, que ha sido la parte más útil". Es la primera vez que participa en cursos de formación e inserción laboral: "En este sector, si no tienes experiencia no te cogen, y éste es de los poquitos cursos de inserción laboral que hay. Deberían de haber más". Marisol detalla que, como prueba de selección, las beneficiarias tuvieron que superar una entrevista.

En el bar La Barrica trabaja Ana María López, muy agradecida por la oportunidad de poder aprender el oficio desde dentro. Basta sentarse a tomar un refresco para darse cuenta de la motivación y ganas de aprender que tienen estas mujeres. Uno de los momentos más divertidos de la jornada, se produjo cuando un gadita les echó un piropo, "cuánta calidad y belleza tenemos en Cádiz". A lo cual ellas respondieron con una tímida sonrisa.

En el actual contexto de grave crisis económica y de elevada tasa de desempleo, se necesitan, más que nunca, activas políticas de empleo. Los idiomas son, especialmente en estos momentos, un factor clave a fomentar. Es por ello que el curso incluye clases de inglés al final de las prácticas. Éste ha sido, según las beneficiarias, un punto débil del programa, visto que todavía no han empezado con las clases de inglés que les habría podido servir durante el desarrollo de las prácticas. España es, en temas de políticas de empleo, el menor inversor en inserción laboral respecto a la UE, según el Informe Nacional Español sobre la Formación Profesional en Europa (0,15% del PIB frente al 0,21% de la UE). Y concentra sólo el 23,1% del gasto en políticas activas de empleo, mientras que en la UE esta proporción se eleva al 41,1%.

Las chicas, además, han asistido a clases de informática, que a más de una les hacía perder la paciencia. Así nos lo cuenta Mariluz García, de 33 años, empleada del bar El Sardinero. Después de todo, estas mujeres han aprendido bastante en el curso, pero, lo más importante que tienen, la motivación y voluntad de hierro demostradas, no se enseñan en ningún programa, y en esto último, las chicas tienen sobresaliente. Salen adelante sin perder la sonrisa, por lo que pueden ser consideradas un ejemplo a seguir para todos los desempleados. A pesar de los malos tragos económicos por los que atraviesan, son las que nos sacan una sonrisa mientras tomamos un café.

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