La salud en Cádiz

Un Plan de Salud que va más allá de la salud

  • Todas las áreas municipales están implicadas en la mejora de las condiciones de vida

La infravivienda afecta a la salud de quienes residen en ella. La infravivienda afecta a la salud de quienes residen en ella.

La infravivienda afecta a la salud de quienes residen en ella. / Lourdes de Vicente

"Son muchos los barómetros que podemos utilizar para medir la felicidad pero sin duda uno de los indicadores más llamativos para poder basarnos es el de salud. Porque a través de la salud, de si se tiene o se carece ella, podemos tener una referencia de si nuestros mayores pueden salir a la calle y socializar si disponen de un ascensor, podemos saber si nuestros jóvenes son sedentarios o se mueven porque tienen un centro deportivo al que poder acudir, o si el asma de algunos de nuestros vecinos o vecinas se agrava cuando la vivienda no cuenta con las condiciones de habitabilidad necesarias".

Así inicia el alcalde, José María González, el documento del primer Plan de Salud para la ciudad de Cádiz que a lo largo de cerca de 500 páginas hace un recorrido pormenorizado por el estado de salud de los gaditanos.

El escrito del alcalde ya refleja la principal premisa sobre la que se basa el estudio: que la salud se mide por numerosos parámetros, tantos como los que mueven el día a día de las personas. Hay otra premisa esencial, que el propio González refleja en una parte de su escrito. Es la participación de los vecinos y vecinas, a través de asociaciones y colectivos, en la redacción del Plan, siguiendo la línea participativa ya utilizada en otras actuaciones del gobierno local.

Diario de Cádiz ha reunido alrededor de una mesa a varios de los principales responsables en la gestión de este Plan, que en una primera fase se centró en el barrio de La Viña para después extenderse por toda la ciudad. Eva Tubío, concejala de Salud; Helena Fernández, concejala de Servicios Sociales; Pilar San Narciso, técnico de Salud y la médico Lola Martínez hacen un particular análisis de los fundamentos del Plan, de lo ya realizado y de los próximos proyectos y lanzan, de forma conjunta, un llamamiento a la colaboración entre administraciones para que éstas vayan al mismo ritmo que ya están marcando numerosas entidades ciudadanas.

"El concepto de salud está cambiando. La salud no depende de una pastilla", destaca Tubío que pone un ejemplo duro y cambio: el Plan ha detectado el elevado número de niños residentes en La Viña con problemas de asma. La causa, en su mayor parte, es la precariedad de la vivienda.

Y como éste, muchos otros ejemplos. La educación o la falta de ésta, la falta de un empleo o la precariedad del mismo, los conflictos familiares, las dificultades para salir de casa, la ausencia de equipamientos dedicados al ocio o al deporte... Todo marca la vida de los vecinos y vecinas y todo, en mayor o menor medida, acaba afectando a la salud de éstos.

Esta lógica hace que el Plan de Salud no sea un monopolio de la concejalía que lleva su nombre. Todo lo contrario, en el desarrollo de los proyectos incluidos en el documento participan la mayor parte de las concejalías de la ciudad. Incluso la de sostenibilidad, la que promociona el carril bici y la peatonalización de la ciudad: dos ejercicios muy saludables, como son pasear y montar en bicicleta.

Esta implicación va más allá de la gestión que está en manos del Ayuntamiento. Es esencial la participación de otras administraciones, especialmente la Junta de Andalucía, que tiene en sus manos la financiación de servicios sociales que, al final, acaban en manos de los municipios. La misma Diputación ha premiado al Ayuntamiento por la participación ciudadana a la hora de elaborar este Plan.

La colaboración con la Junta es fundamental en la gestión de unas de las propuestas más potentes y novedosas del documento: la creación de espacios socio sanitarios. La intención es facilitar la intervención sobre las personas en situación más vulnerable conectando la información existente en los centros de salud con los servicios sociales municipales.

Destaca Tubío que este es el grupo más débil en lo que se refiere al control sanitario. "Son personas que necesitan dependencia, con discapacidad o personas sin hogar". Para lograr este objetivo se plantea una presentación pública, la firma del correspondiente convenio y la formación de los equipos implicados.

La prescripción social

Esta misma sinergia será necesaria en otro proyecto igualmente novedoso en Cádiz y en buena parte del país: la prescripción médica social. La idea es que los médicos den un paso adelante y más allá de la receta de medicamentos recomienden a los pacientes hacer ejercicio físico. Un niño obeso, junto a una dieta equilibrada, debe hacer también deporte. Y ahí interviene el médico como persona que exige esta medida. Teniendo en cuenta que buena parte de los pacientes que pueden estar en esta situación tiene escasos recursos, entraría en funcionamiento la colaboración entre administraciones, facilitando recursos para acudir en los centros deportivos municipales.

El desarrollo de actuaciones de este tipo implica una importante coordinación y, también, un aumento de los medios humanos, con lo que se vuelve de nuevo a las necesidades presupuestarias.

Así está ocurriendo en el programa Bajemos a la Calle, uno de los primeros impulsados en el Plan de Salud de La Viña que se ha ampliado a otros barrios de la ciudad. Con la activa colaboración del Centro de Salud del Olivillo se han localizado a personas con problemas de movilidad a la hora de poder salir a la calle. Sin embargo, el refuerzo de este programa depende de contar con más fondos.

Recientemente han comenzado a funcionar el grupo de ayuda a familiares que han sufrido un suicidio en su entorno, el grupo de mayores en soledad, centrado inicialmente en los barrios de Loreto, Puntales y Cerro del Moro y el programa Pedalear en Salud, con el que se han aportado bicicletas a los colegios.

El Plan de Salud ha celebrado también la Fiesta de la Salud y el Día de la Salud Mental. De ambos eventos, Pilar Tubío destaca la importante participación de colectivos ciudadanos, muchos de los cuales han mantenido contactos entre ellos.

Lo cierto es que la participación ciudadana ha sido vital para el éxito del Plan de Salud de La Viña y para la posterior redacción del Plan de Salud para el conjunto de la ciudad.

Participantes en uno de los grupos que han participado en el Plan de Salud Participantes en uno de los grupos que han participado en el Plan de Salud

Participantes en uno de los grupos que han participado en el Plan de Salud / D.C.

Colectivos, centros de salud, centros educativos, asociaciones vecinales... han participado en las distintas mesas de análisis en las que se ha puesto sobre la mesa la realidad social de cada barrio. Si en una primera etapa la colaboración ha sido muy activa, con el paso del tiempo, y al contrario de lo que acostumbra a pasar con otros proyectos, se ha mantenido este interés.

Que se mantenga este ritmo está favoreciendo de forma notable al Plan de Salud, hasta el punto que no ha sido necesario introducir cambios notables en el mismo porque se va alimentando del trabajo constante.

El último paso ha sido la creación de cuatro mesas de trabajo centradas en Infancia, Juventud y Adolescencia; Adicciones (que ha analizado esta semana la proliferación de salones de juegos, muchos ubicados en las inmediaciones de centros escolares); Mayores y Activos en Salud.

"Este no es un Plan que se queda en el papel. Es un plan activo, de verdad. Aunque siempre es mejor tener más financiación, nuestra intención es no pararnos e ir trabajando en el desarrollo de programas que, como el del Espacio Socio sanitario, pueda tardar el ponerse en marcha", destaca la concejala de Salud.

Lo cierto es que este Plan extiende sus tentáculos por la mayor parte de las delegaciones del Ayuntamiento. Algunas tienen ya un papel referente, como es el de la vivienda (se ha utilizado el Plan de Salud de La Viña como apoyo para conseguir una subvención de la Junta para la construcción de 28 viviendas sociales).Estrechamente unido a este concepto de Plan global está la elaboración de un mapa de activos de la ciudad.

A modo de un PGOU sanitario trasladará a los ciudadanos los recursos existentes en la ciudad (plazas, parques, centros sanitarios, espacios de ocio y cultura, juegos infantiles, carril bici...) "para que sea el punto de partida del desarrollo de los barrios y animando a los vecinos a ser reivindicativos y que la gente asuma el concepto de salud", más allá del medicamento.

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