Las discrepancias por los establecimientos playeros

Nahu Beach cierra a la espera de una solución para los chiringuitos

  • El negocio de Cortadura desmontará la zona de terraza que cuenta con un expediente de Urbanismo mientras que esté clausurado

El chiringuito Nahu Beach, en la playa de Cortadura. El chiringuito Nahu Beach, en la playa de Cortadura.

El chiringuito Nahu Beach, en la playa de Cortadura. / Joaquín Pino

El chiringuito Nahu Beach, situado en la playa de Cortadura, ha decidido cerrar sus puertas temporalmente tras haber completado la primera parte de su primera temporada invernal. Una decisión que parte de las discrepancias administrativas que existen entre los hosteleros, el Ayuntamiento de Cádiz y la Junta de Andalucía por la situación de estos establecimientos tras la transmisión de la titularidad de las concesiones de ocupación del Dominio Público Marítimo-Terrestre en favor de los empresarios y las posteriores peticiones para la modificación sustancial de las condiciones de las citadas concesiones.

En una entrada publicada el pasado viernes en las redes sociales de este establecimiento, se señalan como motivos para la clausura la necesidad de dar un descanso a los trabajadores y la situación administrativa en la que se encuentra el negocio por los problemas entre el Consistorio y la Administración autonómica.

Raúl Cueto, propietario de este chiringuito, explica que uno de sus objetivos es “suavizar las tensiones” existentes por este asunto, ya que sobre cuatro restaurantes pesan sendas peticiones de restitución de la legalidad urbanística por parte de la Delegación Municipal de Urbanismo por un exceso de ocupación, que, a su vez, llevan aparejados los correspondientes expedientes sancionadores.

El restaurante playero volverá a abrir antes de Carnaval o de Semana Santa

Cueto señala que “nos han dado de plazo hasta final de enero para desmontar” la zona de terraza exterior, que es por la que existe una disputa ya que los chiringuitos defienden que cuentan con un permiso en precario para contar con 300 metros cuadrados, mientras que el Ayuntamiento indica que el PGOU y el pliego de condiciones sólo permiten 150 metros cuadrados de construcción. Sobre la mesa, indica Cueto, está la amenaza “de multas coercitivas que se repetirán en el tiempo hasta que desmontemos”. “No nos multa por estar abierto porque el Ayuntamiento no puede”, precisa.

Ante esto, Cueto afirma que “no quiero entrar en conflictos ni con el Ayuntamiento ni con la Junta”, por lo que “he decidido dar descanso al personal”. Además del cierre, también apunta que “vamos a desmontar la terraza de arena”, la cual es el motivo del exceso de ocupación que se señala desde la Delegación Municipal de Urbanismo, mientras que el resto de las instalaciones van a permanecer en la playa debido a que “una de las causas de permanecer en invierno es el gasto y lo que sufren las instalaciones con el montaje y el desmontaje, ya que el modelo que eligió el PP –que estaba al frente del Ayuntamiento cuando se realizó el concurso público para la explotación de los chiringuitos– es complejo de desmontar y costoso”. Afirma Cueto que con la medida del desmontaje de la zona cuestionada “queremos evitar que el Ayuntamiento tenga motivos para denunciar”.

Con todo, el hostelero espera poder volver a abrir antes de Carnaval o de Semana Santa. En este tiempo, espera que “un juez nos diga cuál es el camino para la nueva campaña”, de manera que se salga de este “lío administrativo”.

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