José María García Cernuda, un patrocinador de cofradías
La tribuna cofrade
La Semana Santa de 1951 fue raquítica, y como solución se ideó el patrocinio de las cofradías por parte de gremios o instituciones l José María García Cernuda fue el propulsor de esta práctica
HAY ocasiones en las que conviene abstraerse de tantos tejes y manejes en las hermandades y cofradías para conocer o recordar datos históricos que pese a la nube de olvido que los envuelven han sido claves para el devenir de la Semana Santa gaditana. Algunas veces es bueno mirar para atrás y valorar lo mucho bueno que otros hicieron hace décadas para que hoy sigamos conservando el imporante patrimonio que atesoran las cofradías.
Y algo muy importante que en este sentido se consiguió hace más de medio siglo fue introducir en las cofradías los llamados patrocinios de profesiones, empresas o entidades. Está fórmula de los patrocinios permitió que las cofradías y la Semana Santa renaciera después de un fatídico 1951, cuando los desfiles fueron "escasos y deficientísimos", según los califica el cofrade José Luis Ruiz Nieto-Guerrero en un artículo.
Precisamente, Ruiz Nieto-Guerrero destaca la labor que en este sentido desarrollo José María García Cernuda, un personaje que si bien en el mundo del Carnaval sí ha tenido cierto reconocimiento, "no se ha estudiado más que someramente la tarea que se impuso en pro de dignificar la Semana Santa gaditana". García Cernuda llegó a Cádiz como delegado de Prensa y Propaganda del Gobierno Civil, siendo gobernador Carlos María Rodríguez de Valcárcely fue también director del semanario La Voz del Sur.
En este semanario fue donde García Cernuda aportó su grano de arena a la recuperación cofrade de Cádiz, ya que dedicó muchas de las líneas a proponer la fórmula del patrocinio como solución a la crisis de aquellos tiempos. "Pero no entendida como un sistema de pago de facturas de la cofradía en las cajas del organismo protector, sino de integrar en la cofradía a los miembros de estas entidades, dándole un carácter gremial a la hermandad", explica Ruiz en su artículo al respecto.
De esta forma, las cofradías que tenían patrocinios veían aumentada su nómina de hermanos y, al mismo tiempo, sus ingresos. Además, en la mayoría de los casos estos provenían directamente de la nómina de los trabajadores, con lo que era un porcentaje de cuotas anuales asegurado.
Merced a la labor de este personaje, Ruiz Nieto-Guerrero ha enumerado las diferentes cofradías que en aquella época se acogieron a un patrocinio. Así, Borriquita tuvo el de la Policía Armada; Las Penas, constructora industrial; Humildad y Paciencia, Matagorda; La Palma, Junta de Obras del Puerto y personal de sindicatos; Nazareno del Amor, cinematografía; Vera-Cruz, Diputación; Ecce-Homo, sindicto de la Pesca; Piedad, ejército de Tierra; Columnas, agentes de aduanas y Armada; Sentencia, Educación Nacional; Cigarreras, Tabacalera; Las Aguas, servicios de aguas y de electricidad; Nazareno, empresas de la construcción; Sanidad; Expiración la Guardia Civil y Santo Entierro el Ayuntamiento.
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