La novia de Jenaro reitera que se siente "acosada" por los medios
Asegura que muchas revistas del corazón la persiguen en busca de entrevistas cuando ahora lo que más le preocupa es hallar un "documento legal" para su hija
Son muchas las cuestiones que se plantea uno cuando logra tener al otro lado del hilo telefónico a Rossana Villalba. Pero a ella le falta la voz para poder satisfacer tantas dudas, dudas que ella misma almacena después de que resultara engañada por su entonces novio, Alvaro Domecq. Es el primer obstáculo con el que uno se encuentra: "¿Prefieres que hablemos de Álvaro o de Jenaro?". "Ya me da igual todo. Me faltan las fuerzas para hacer frente al aluvión de medios que me quieren entrevistar". Rossana afirma que está ya muy cansada del acoso mediático al que se está viendo sometida des de que Diario de Cádiz destapara que su novio, con el que no sólo mantuvo una relación sentimental sino que se convirtió en padre de su hija Anabel.
"Aún quedan por llegar los de las revistas del corazón que andan por ahí buscándome". Rossana Villalba Cáceres tiene muy claro que ahora lo que le preocupa realmente es su pequeña de poco más de tres meses de edad. Y basándose en ello tomó la decisión de ponerse ante las cámaras de Canal Sur que emitió las imágenes en exclusiva para usar a este medio televisivo para pedir cuentas a su novio fugado.
Puesta al teléfono con Diario de Cádiz, Rossana se sonríe cuando se le plantean cuestiones cercanas a su relación con Jenaro. "¿Cómo os conocisteis?", ¿Supiste algo de él en los últimos meses antes de que hiciera de nuevo aparición en España?". Pero Rossana se sonríe e incluso pide disculpas porque afirma que no quiere hablar más de estas cuestiones. Afirma, además, que hay medios que le han hecho daño publicando imágenes que ella no ha autorizado. A pesar de ello, su dulce voz paraguaya no logra hacerse antipática.
En ciertos momentos de la conversación mantenida con Diario de Cádiz asalta la duda sobre si llora o sonríe y de nuevo... pide disculpas. Recuerda que con Jenaro, aún Álvaro para ella, fue tan sólo una relación de novios y que "afortunadamente" no se llegó a casar. Asiente sentirse víctima de una estafa sentimental protagonizada por el gaditano Jenaro que aún rinde cuentas ante la justicia y que aún tiene mucho que explicar, y no sólo a los que debe en lo material sino a los que adeuda información.
Rossana pide "ayuda" para su hija Antonia Isabel, a la que él llamaba Anabel, precisamente el nombre de su esposa gaditana.
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