Iberocruceros descarta que una avería motivara el cambio de ruta
El 'Grand Voyager' recibió en Cádiz atención técnica debido a un fallo que afectaba a su capacidad de maniobrabilidad · Más de 40 cruceristas han reclamado ya
La inquietud y el malestar a bordo del Grand Voyager sigue creciendo a pesar de los intentos por parte de los responsables de la nave de acallar las quejas y reclamaciones motivadas por un repentino cambio de ruta. Ayer mismo, uno de los pasajeros afectados, C.R., contactaba con Diario de Cádiz nada más descender por la escalerilla del buque de Iberocruceros al iniciar su escala en Portimao.
Precisamente este puerto portugués ha sido parte de la sorpresa con la que se ha encontrado la totalidad del pasaje del barco que, a día de hoy, disfruta de su ruta atlántica. En principio, todos los turistas que viajan en el Grand Voyager contrataron una ruta: Vigo, Cádiz, Casablanca, Agadir, Funchal, Lisboa, con posibilidad de iniciar el viaje casi en cualquier de los citados muelles.
Pero fue el lunes pasado cuando, minutos antes de zarpar desde Cádiz, los pasajeros recibían en sus camarotes una notificación en la que les daban a conocer un cambio de ruta, aduciendo como motivo una petición expresa de los clientes de Iberocruceros.
Pero realmente el motivo sigue siendo un misterio y la compañía tan sólo se defiende diciendo que no es una avería la causa de este cambio de itinerario. Y más, Iberocruceros dice que el barco no padece ningún tipo de merma mecánica.
Pero hay testimonios que apuntan a que durante su escala en Cádiz recibió atención técnica. ¿El motivo? Un fallo que afecta a una de las hélices que dotan a la nave de una mayor maniobrabilidad, o bien, según otras fuentes de toda solvencia, el motivo podría ser la avería de dos de sus cuatro motores.
Desde Iberocruceros niegan cualquiera de estos dos extremos y mantienen que la modificación responde a otros criterios. Este periódico contactó con fuentes cercanas a la promoción de estos viajes y confirmaron que la suma de varios factores resultaron en esta decisión que ha provocado las reclamaciones de una parte del pasaje. Estas fuentes afirman que la experiencia ha demostrado que la navegación entre Agadir y Funchal y entre Funchal y Lisboa se hace insoportable por culpa del menor tamaño del buque, su velocidad, la ausencia de estabilizadores y las condiciones climatológicas que suele acompañar a esta travesía. Esta suma resulta en retrasos, numerosos mareos para los clientes y un problema que podría incluso llegar a afectar a la propia seguridad de la nave.
El error puede haber estado en que los pasajeros se enteraron de la modificación una vez iniciado el viaje, provocando entre ellos cierta sensación de indefensión.
Pero Iberocruceros insiste en que"en todo momento el buque ha navegado en condiciones de plena operatividad dentro de los parámetros de máxima seguridad" y que "hemos ofrecido a los pasajeros que han tenido un cambio de itinerario todas las facilidades para el regreso desde cualquier punto del mismo".
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