Cádiz

Historia de dos alcaldes

  • 'Diario de Cádiz' reúne a Carlos Díaz y a Teófila Martínez. Son los protagonistas de 35 años de la ciudad.

Se preguntaba Carlos Díaz si había otra capital en España en la que en los 35 años de ayuntamientos democráticos sólo hubiera tenido dos alcaldes, como pasa en Cádiz. Primero, el propio Carlos Díaz, y desde 1995 Teófila Martínez, se han ganado siempre la confianza de los ciudadanos, muy por encima de lo que en su momento pudieran tener sus respectivos partidos políticos ante las urnas.

Han sido, y son, dos grandes alcaldes que día tras día se han volcado por la ciudad con un trabajo intenso y honrado. Cierto es que, como en todo y como con todos, en su labor de gobierno han existido también aspectos negativos, pero también han sufrido mucha incomprensión. El tiempo sabrá poner a cada uno en su lugar y, sin duda, los situará en un lugar relevante de nuestra historia más reciente.

Para conmemorar este 35 aniversario, Diario de Cádiz invitó a Carlos Díaz y a Teófila Martínez a posar juntos para una fotografía. El lugar elegido fue el despacho oficial del Ayuntamiento en el mediodía del pasado jueves.

"Bienvenido a tu casa". Teófila Martínez recibe con una amplia sonrisa a Carlos Díaz ante la puerta principal de su despacho. Antes, varios funcionarios han saludado de forma efusiva al primer alcalde de la democracia. Mira a los techos, a los suelos de la histórica estancia. "Me recuerda cuando era joven", comenta a la vez que se fija en "que hay una alfombra nueva", muy diferente a la que se encontró en 1979, "vieja y llena de quemaduras de los cigarrillos".

Bajo las órdenes de Julio González, el jefe de fotografía de Diario de Cádiz, se ponen delante del pendón de la ciudad. "¡A ver cómo las has sacado. Quítanos las arrugas!", bromea Martínez mientras que Díaz se ve serio en la foto. "Le das al fotoshop y lo arreglas", le comenta.

Una de las grandes aficiones del alcalde socialista es la fotografía. Se da buenos paseos por la ciudad y alguna foto hace, sobre todo a las gaviotas, dice sonriendo. Él y Julio González se ponen a hablar de marcas y modelos que, mi desconocimiento en la materia me impone trasladar al papel. Se une a la conversación Teófila que reconoce que casi todas las navidades su hijo le regala un equipo de fotografía, que no usa nunca aunque le gusta (de ahí le viene su interés por tener imágenes de todas los proyectos que se han ido ejecutando en la ciudad en estos años).

Hablan de la familia, de los estudios de las hijas de Carlos, de los viajes, del despacho e incluso del acceso de éste con la iglesia de San Juan de Dios "de donde venía un intenso olor a incienso".

Les interrumpo. ¿Qué recuerdos tienen del día en que supieron que iban a ser alcalde/alcaldesa de la ciudad?

"Recuerdo la toma de posesión, que fue muy emotiva. Yo pensaba que no iba a ser elegido. Ganó la UCD con doce concejales y nosotros nos quedamos con nueve (una coalición con el PSA y el PCE le dio finalmente la mayoría a la izquierda). Recuerdo los gritos de la gente durante el acto. Fue muy emotivo, como lo fue mi último día como alcalde. Recuerdo también cuando entré en este despacho, con todos los funcionarios aquí esperando. Les dije que el término 'administración' tiene dos raíces, una alemana que es poder, imperio, y otra latina, que significa servir al pueblo. Y les dije que nosotros estábamos aquí para servir a los ciudadanos de Cádiz. Por eso siempre, cuando alguien me ha dicho si yo mandaba mucho cuando era alcalde, ya contestaba que tenía a 150.000 patronos, tantos como vecinos había en la ciudad".

Teófila Martínez también asumía que llegaba a las elecciones sin perspectivas de ser elegida alcaldesa, ya que aunque las encuestas daban la victoria al PP, consideraba que iba a repetirse la mayoría de izquierdas como en 1979. "Estamos en la plaza de San Francisco y fue una emoción muy profunda (tras conocer el triunfo por mayoría absoluta en 1995). Veía las caras de todos los que habían participado en la campaña, de todos los ciudadanos a los que habíamos atendido, de los problemas que nos habían trasladado. Ya en la toma de posesión estaba como en una nube, asumiendo todo con mucha responsabilidad"

Hablan de Cádiz y de lo agradecida que es tras una dura jornada de trabajo. De cómo los alcaldes deben estar metidos de lleno en la vida de la ciudad y como los vecinos agradecen que se les escuche. Y los dos inciden en una cuestión: que eran y son incapaces de dejar a un lado los problemas de la gente, la "angustia permanente" si no se lograban solucionar con rapidez lo que se les pedía.

"El día en que dejes la Alcaldía y salgas por la puerta principal del Ayuntamiento vas a notar como que te desinflas, tras haber vivido una presión brutal", le advierte Carlos Díaz a Teófila Martínez. Los dos se despiden con cariño.

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