Fallece el que fuera vicario general y deán de la Catedral, Enrique Arroyo
Estuvo de párroco en San Servando y San Germán, La Palma y San Antonio hasta 2012
El sacerdote gaditano Enrique Arroyo Camacho falleció en el día de ayer, a los 76 años de edad y después de enfrentarse a una enfermedad en estos últimos tiempos. Nacido en el año 1938 enfrente de la sede del Obispado, en Hospital de Mujeres, Arroyo llegó a ser vicario general de la diócesis en tiempos de Antonio Dorado, sustituyendo en el cargo a Ignacio Egurza, y también ostentó durante quince años el cargo de deán de la Catedral (desde 1997 hasta el año 2002, en que fue sustituido por Guillermo Domínguez Leonsegui).
Arroyo cursó estudios en el colegio de la Salle-Viña y con la edad de 12 años ingresó en el Seminario Diocesano, siendo ordenado sacerdote un 29 de junio de 1962, con apenas 24 años de edad. Sus destinos como sacerdote le han llevado a la parroquia de San Servando y San Germán, en el barrio de La Laguna (donde fue coadjutor en tiempos de Francisco Vallejo), a La Palma, donde ejerció de párroco entre 1979 y 1984, y a San Antonio, donde en el año1986 sustituyó a Vicente Gaona hasta que en 2012 fue relevado porÓscar González. En ese año, Arroyo se jubiló al cumplir los 75 años de edad que marca la Iglesia y tras cincuenta años de servicio pastoral en la diócesis. Precisamente, esos 50 años de sacerdocio los celebró Arroyo junto al anterior obispo, Antonio Ceballos, y los sacerdotes José María Alcedo, Sebastián Llanes y Mateo Silva en una celebración en la Catedral. Desde entonces, era habitual en las misas de la capilla de la clínica de la Salud, de la que era capellán, hasta que empeoró su estado. De hecho, el gerente de esta clínica, Ángel Coronado, mostró ayer sus condolencias junto con las del personal de su centro.
Además, Enrique Arroyo asumió durante seis años el cargo de superior del Seminario Diocesano de San Bartolomé, ocupando también las responsabilidades de secretario general de Pastoral y administrador diocesano (durante la etapa de sede vacante hasta la llegada de Ceballos).
El Obispado recogía ayer en su web diversos testimonios de amigos y compañeros de Arroyo. Entre ellos, el del actual deán de la Catedral, Guillermo Domínguez Leonsegui, que lo calificaba como "un referente para toda una generación de sacerdotes, aparte de su cultura, preparación y por los cargos de responsabilidad que ha ejercido en la diócesis". "Como compañero en el Cabildo, trabajar con él era muy fácil porque siempre estaba abierto a las sugerencias y a la colaboración. Se ha muerto un compañero, pero sobre todo un gran amigo", añadía el deán.
Sus restos fueron trasladados ayer al tanatorio Servisa de la capital. A las once de esta mañana tendrá lugar en la Catedral la misa funeral, tras la que los restos del sacerdote serán llevados al cementerio Mancomunado Bahía de Cádiz para incinerarlos, procediéndose mañana a celebrar el rito de enterramiento en la propia Catedral, a las nueve y media de la mañana. Además, el Obispado anuncia que en septiembre celebrará un funeral en el que pueda participar toda la diócesis, debido a las vacaciones veraniegas de julio y agosto. Descanse en paz.
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