Boluda prevé operar a la vez en las dos terminales de contenedores del puerto de Cádiz

La compañía confirma un periodo transitorio entre Reina Sofía y la nueva terminal de La Galeona para probar infraestructuras y completar el traslado de equipos

Alianzas que miran de reojo al puerto de Cádiz

Grúas en la terminal de contenedores del puerto de Cádiz.
Grúas en la terminal de contenedores del puerto de Cádiz. / Julio González

El traslado de la actividad de contenedores dentro del Puerto de la Bahía de Cádiz no será inmediato ni se producirá con un corte brusco de la operativa actual. Boluda, la firma que gestionará y explotará la nueva terminal de contenedores de La Galeona, ha confirmado que será necesario un periodo transitorio de entre uno y tres meses en el que convivirán simultáneamente las dos terminales, la actual del Muelle Reina Sofía y la nueva infraestructura en construcción sobre suelo ganado al mar.

Según explican fuentes del operador, durante ese intervalo se mantendrá actividad en ambos enclaves con el objetivo de poner a prueba todas las infraestructuras, verificar el correcto funcionamiento de los sistemas y completar de forma progresiva el traslado de contenedores y equipos, minimizando cualquier impacto en la cadena logística y en las escalas de las navieras.

Esta confirmación introduce un nuevo escenario operativo en el puerto gaditano, al asumir de forma explícita que la transición requerirá una fase de solapamiento controlado, una práctica habitual en grandes traslados portuarios pero hasta ahora no detallada públicamente en el caso de Cádiz.

Otro de los elementos clave que condicionan el calendario del traslado es el túnel de acceso a la nueva terminal. Desde Boluda subrayan que la mudanza y la puesta en funcionamiento plena de La Galeona no se llevarán a cabo hasta que el túnel esté completamente terminado y expedito, garantizando la fluidez de circulación del tráfico pesado, así como la seguridad y eficiencia en los accesos terrestres.

La compañía considera que este punto es determinante para el éxito de la operación, ya que la nueva terminal está concebida para absorber un volumen de tráfico superior al actual y requiere conexiones viarias plenamente operativas para evitar cuellos de botella tanto dentro del recinto portuario como en su entorno urbano.

Junto al túnel, Boluda destaca la importancia de otros factores técnicos imprescindibles para el inicio de la actividad. Entre ellos, la electrificación de la terminal y la potencia disponible para garantizar los servicios portuarios, así como el despliegue de telecomunicaciones avanzadas que permitan la integración de grúas, sistemas de gestión y plataformas digitales, hoy esenciales en la operativa de contenedores.

En este contexto, la llegada y puesta en servicio de las nuevas grúas se mantiene como uno de los hitos fundamentales del proceso. Estos equipos no solo son necesarios para operar buques de mayor tamaño, sino que forman parte de un modelo de terminal adaptado a estándares de eficiencia, automatización y control digital cada vez más exigentes en el tráfico marítimo internacional.

La planificación asumida por Boluda sigue el patrón de otros grandes puertos que han abordado traslados o reconfiguraciones similares, apostando por una transición gradual, con pruebas en condiciones reales y con la operativa activa, antes de cerrar definitivamente la antigua instalación. El objetivo final es que el cambio de ubicación no suponga interrupciones del servicio ni pérdida de competitividad para el Puerto de la Bahía de Cádiz.

La nueva terminal de contenedores de La Galeona está llamada a convertirse en una infraestructura estratégica dentro del sistema portuario andaluz, al permitir mayor capacidad operativa, mejor adaptación a los buques actuales y una reorganización del espacio portuario más acorde con las necesidades logísticas del comercio marítimo.

Cronología de un proyecto clave para el futuro de Cádiz

La nueva terminal de contenedores es el resultado de un proceso de planificación prolongado que responde a la necesidad de modernizar y reordenar la operativa de contenedores del puerto de Cádiz, adaptándolo a las exigencias del tráfico marítimo contemporáneo y a la evolución del tamaño y las prestaciones de los buques portacontenedores.

El proyecto se desarrolla sobre suelo ganado al mar, una solución que permitió generar nuevas superficies operativas sin comprometer la actividad portuaria existente durante la fase de construcción. Esta actuación ha incluido la ejecución de nuevos muelles, amplias explanadas para almacenamiento de contenedores, redes de servicios, accesos viarios y ferroviarios, así como infraestructuras concebidas para una gestión más eficiente y digitalizada de la terminal.

Tras la adjudicación de la gestión y explotación a Boluda, se inició una fase decisiva centrada en la obra civil y la urbanización del espacio, con especial atención a la capacidad del terreno, la disposición de los atraques y la preparación de la terminal para la instalación de grúas y equipos de última generación.

En los últimos meses, la atención se ha centrado en la finalización de las infraestructuras clave, entre ellas el túnel de acceso, concebido para canalizar el tráfico pesado de forma fluida y segura, separándolo de otros flujos urbanos y portuarios. Esta infraestructura se considera determinante para el inicio de la actividad, hasta el punto de que la puesta en marcha definitiva de la terminal quedará supeditada a su plena operatividad.

La fase final del proyecto contempla un periodo transitorio de operativa simultánea con la actual terminal del Muelle Reina Sofía, durante el cual se realizarán pruebas en condiciones reales, se ajustarán los sistemas y se completará el traslado progresivo de contenedores y equipos. Solo tras superar esta etapa se producirá el cierre definitivo de la antigua instalación.

Por otra parte, la búsqueda de la ubicación idónea para una nueva terminal de contenedores dio lugar, hace casi dos décadas, a un intenso debate técnico, político y social en el entorno portuario gaditano. Durante aquellos años se confrontaron distintas opciones, entre ellas la posibilidad de situar la terminal en La Cabezuela, defendida por quienes consideraban que ofrecía mejores condiciones logísticas y menor impacto ambiental, frente a la alternativa de los rellenos ganados al mar, que finalmente se impuso.

Incluso se llegaron a plantear otras ubicaciones y soluciones intermedias, reflejo de la complejidad de una decisión estratégica que condicionaría el futuro del puerto de Cádiz a largo plazo. La elección de La Galeona supuso apostar por un modelo de crecimiento integrado en el recinto portuario histórico, capaz de dotarlo de mayor capacidad y competitividad sin renunciar a su papel dentro del sistema portuario andaluz.

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