Cádiz

Doce años de prisión al ex jefe de la Udyco por provocar delitos

  • La sentencia ve probado que el inspector amañaba detenciones por tráfico de drogas para obtener éxitos policiales · La Audiencia absuelve a otro policía acusado

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La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a doce años de prisión a V., ex jefe de la Udyco, porque considera probado que, con el fin de obtener éxitos policiales y con ayuda de un confidente, amañaba detenciones por tráfico de drogas. La sentencia menciona cuatro operaciones en las que estima que el delito fue provocado por el inspector, entre ellas la desarrollada en un bar donde previamente había colocado hachís el confidente. En otra, éste le vendió casi un kilo de hachís a un vecino de Cádiz que inmediatamente fue detenido con la droga por agentes que lo estaban esperando al salir de una casa. El tribunal afirma que ese hachís fue comprado por el confidente con dinero que le proporcionó el entonces jefe de la Udyco.

La sentencia, de la Sección Tercera, absuelve a otro policía que trabajaba a las órdenes de V. y que, según el fiscal, había participado en la falsificación del atestado sobre la operación del bar.

La resolución condena a V. por dos delitos: por uno continuado contra la salud pública (tráfico de drogas), por el que le impone siete años y medio de prisión, y por otro de falsedad en documento oficial (cuatro años y medio).

La condena por la que opta el tribunal es muy superior a la solicitada por el fiscal, que pidió cuatro años y medio de prisión por falsedad en documento público para cada uno de los dos procesados y quince meses de inhabilitación para V. por un delito de omisión del deber de perseguir delitos. La sentencia se inclina por lo planteado por las acusaciones particular y popular al considerar probado un delito de tráfico de drogas que el fiscal no veía. La acusación particular, ejercida por el confidente que colaboraba con el entonces jefe de la Udyco y que acabó denunciando cómo trabajaban, la representa la abogada Esther Coto. La acusación popular, ejercida por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), el abogado Antonio Sanjuán.

El juicio a los dos policías comenzó a principios del pasado febrero pero no terminó hasta finales del pasado abril tras consumir varias sesiones en espaciadas jornadas de ese período. V. el principal acusado, negó haber amañado detenciones en su declaración ante el tribunal y achacó su presencia en el banquillo a la envidia por su éxito profesional de algunos compañeros.

La sentencia, que no es firme y contra la que cabe recurso ante el Tribunal Supremo, considera en cambio que hay pruebas suficientes de que V. preparaba las detenciones, de que incluso llegó a darle dinero al confidente TP1 (testigo protegido número uno) para que comprase el hachís que después tenía que venderle a la persona que luego sería detenida.

TP1 grabó conversaciones con V. que aportó con su denuncia cuando se sintió coaccionado y decidió relatar lo que sucedía. Esas grabaciones eran una pieza fundamental en el procedimiento, según señalaba el juez instructor de la causa en el auto con el que dio por terminada la investigación judicial que iba a sentar a V. en el banquillo. Pero el tribunal que ha juzgado a V. en la Audiencia explica en la sentencia que no es así: que las grabaciones sólo son un indicio más y ni siquiera una prueba necesaria para sustentar la condena; que hay testigos y documentos que prueban cómo fueron cometidos los delitos y que las cintas aportadas por TP1 vienen a corroborar la veracidad de los testimonios y de la documentación.

La condena al ex jefe de la Udyco es un varapalo sin precedentes a la dirección de la Comisaría Provincial de Cádiz en 2005 y 2006, cuando ocurrieron los hechos, ya que los jefes de V. respaldaron al policía cuando fue denunciado.

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