Dejadez en las murallas de San Carlos
Mantenimiento urbano Situación de uno de los baluartes de la ciudad
Los alrededores de la fortificación se encuentran en un estado lamentable, con el pavimento levantado, parches de asfalto y zonas sin alumbrar · La AAVV denuncia el abandono por parte del Ayuntamiento
El entorno de las murallas de San Carlos es un lugar muy agradable para pasear, cercano al Monumento a Las Cortes que ha centrado los festejos del Bicentenario de La Pepa. Pero el estado de abandono en el que se encuentra hace que ofrezca una imagen lamentable a gaditanos y visitantes.
Al acercarnos por la plaza de España a las murallas, ya nos encontramos con un socavón y parches en el suelo, en el lugar en el que se une el asfalto con los adoquines, justo delante de las oficinas de la asociación de vecinos Murallas de San Carlos. Según cuenta el presidente de esta entidad, Enrique Carril, allí se acumula el agua de la lluvia y se forman grandes charcos.
A la entrada de la AAVV, el suelo está cubierto de baldosas rotas, algunas hundidas y otras levantadas por las raíces de los árboles, "en un lugar de paso de los niños para el colegio Celestino Mutis y el de las Carmelitas", señala Carril.
Bordeando un lado de las murallas está la calle San Germán, también con parches en el suelo. Enrique Carril comenta que hace unos dos años se decidió convertirla en peatonal, por lo que los huecos que había entre los adoquines se taparon provisionalmente con asfalto para evitar que se acumulara el agua de la lluvia "pero se siguen haciendo charcos y no se arregla el suelo".
Al otro lado de la muralla está la calle Fernando El Católico. Es peatonal, pero el firme se encuentra en un estado lamentable. A las puertas del colegio de las Carmelitas hay varios socavones "con los que se puede caer cualquier chiquillo", según el presidente de la AAVV, quien declara que en los extremos de esa calle había unos hitos que se quitaron para las celebraciones del Bicentenario y todavía no los han vuelto a poner en su sitio, por lo que los vehículos pasan por esa zona. Además, la esquina de la calle con la plaza de España está sin luz.
Siguiendo esa vía hacia la plaza de Filipinas, podemos observar las hierbas que crecen por la muralla. "En noviembre la limpiaron, pero no le dieron el tratamiento adecuado para que no crezcan más, como en las Puertas de Tierra", explica Carril.
Ya en la plaza de Filipinas, nos encontramos los focos del suelo, que llevan años sin alumbrar, rotos, y una farola oxidada con los brazos agrietados, que da la sensación de que se van a caer de un momento a otro. Pero lo peor es la base de la rampa que lleva hacia la Punta de San Felipe. Da pena verla sin baldosas y un gran agujero delante. Según Enrique Carril, "hace dos años vinieron los responsables de Mantenimiento Urbano del Ayuntamiento para ver el estado en el que se encontraba para repararlo, pero sigue igual. Esto está abandonado".
Al atravesar las murallas por uno de los túneles, se puede observar el mal estado en el que se encuentran el techo y las paredes interiores.
A través de los túneles, llegamos a la calle Honduras, donde no hay un paso de peatones hasta llegar casi a Argüelles y las personas cruzan corriendo por esa zona, con el riesgo que conlleva. Enrique Carril comenta que ya se han producido varios accidentes y, después de uno grave en diciembre de 2011, solicitaron al Ayuntamiento un paso de peatones en la parte más cercana a las murallas. "En enero de 2012 vino el técnico Germán Molina y dijo que se pondría uno, pero todavía estamos esperando", señala el presidente de la AVV, quien nos invita a subir al Paseo de San Carlos comentando: "Esto sí que es para echarse a llorar". Y es que desde la esquina de la calle Honduras hasta la plaza de España no hay ni una farola con luz, "sólo hay algunos focos provisionales que a veces no alumbran porque aparecen pintados de oscuro". Esto lleva así más de dos años, según Enrique Carril.
Además, en este lugar se reúnen por las noches grupos de jóvenes para beber, molestando a los vecinos de la zona por el ruido que generan. Por la mañana, el viandante todavía puede encontrarse alguna botella tirada en el suelo, además de heces y olor a orín.
Ese paseo tiene unas preciosas vistas a la Bahía, pero da miedo acercarse a la balaustrada, ya que se encuentra en pésimo estado. La mayoría de los barrotes están agrietados y hay alguno roto.
Bajamos de nuevo a la calle Honduras, donde observamos de cerca el pavimento de adoquines con parches de asfalto y muchas esquinas de aceras sin rebajar, suponiendo así una barrera arquitectónica para minusválidos y carritos de bebés.
Volvemos a la plaza de España por la también parcheada calle San Germán, encontrando una gran grieta en la tapia del colegio Celestino Mutis. Concluimos así un paseo que podía haber sido precioso pero estos pequeños detalles lo convierten en penoso.
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