Consecuencias de la pandemia

Coronavirus en Cádiz: Comienza la vacunación de los mayores de 55 años con AstraZeneca

  • La responsabilidad social y la confianza en la vacuna superan los posibles recelos suscitados por el reciente parón

Una sanitaria administra la vacuna de AstraZeneca esta mañana en Elcano.

Una sanitaria administra la vacuna de AstraZeneca esta mañana en Elcano. / Jesús Marín

AstraZeneca vuelve a inyectarse. El parón prácticamente mundial que sufrió hace dos semanas la administración de la vacuna, a causa de algunos trombos sufridos por personas que la habían recibido, ha acabado y desde esta semana el colectivo para el que estaba destinada, fuerzas de seguridad y docentes básicamente, han vuelto a ser citados por el Servicio Andaluz de Salud. Una administración, además, que ha llegado con novedades: por el Centro Municipal Elcano de Cádiz han comenzado a pasar ya los mayores de 55 años de estos colectivos, una vez que el regreso de esta vacuna ha venido acompañado en España del aumento del tramo edad que se había establecido en un principio. Pese al parón, las personas que se acercan a Elcano dicen hacerlo "sin miedo", con confianza en la vacuna sea cual sea su procedencia farmacéutica y con un elevado sentido de la "responsabilidad social".

Un joven alumno de la Guardia Civil, por ejemplo, relata a este periódico que en ningún momento ha tenido dudas la hora de ponerse la vacuna de AstraZeneca, una confianza que también demuestra un inspector de educación que, recién recibida su primera dosis (la segunda llegará en tres meses), apela a la "responsabilidad social" para vacunarse, con el fin de protegerse personalmente y, al mismo tiempo, reducir de manera considerable el riesgo de "seguir contagiando la enfermedad".

La calma era absoluta esta mañana en las afueras del Centro Elcano, apenas unos minutos después de las diez de la mañana, la hora fijada para comenzar a citar a los pacientes que debían recibir la vacuna. Sin colas en el exterior, dada también la amplitud de las instalaciones deportivas y municipales, el único trasiego era el de los coches particulares, con algún taxi suelto, en el que iban llegando estas personas.

Todos destacaban la "extrema profesionalidad" demostrada por los sanitarios, que preguntaban a los citados si padecían alguna enfermedad relevante. En otros casos, han sido los mismos pacientes los que se han adelantado a la pregunta enseñando incluso algunos papeles médicos con alguna afección de importancia. Las dudas, si las hay, se resuelven con una llamada de teléfono a algún responsable sanitario.

Paco, miembro de las fuerzas de seguridad con más de 55 años, celebraba el cambio de criterio de edad que le ha permitido entrar en el grupo de vacunación, y acude a la cita sin ningún temor: "Lo tenía claro antes y lo tengo ahora. Aquí estoy como un reloj". Entre sus compañeros, el porcentaje de personas que rechazan voluntariamente ponerse la vacuna de AstraZeneca es "mínimo", algo que sucede también en los otros colectivos consultados.

Para la próxima semana, por ejemplo, ya están citados un buen grupo de profesores de la capital que son también mayores de 55 años y que ahora se benefician del cambio de edad acordado por las autoridades sanitarias.

En todo caso, ya es sabido que al menos la primera dosis de AstraZeneca produce algunos efectos secundarios como dolor de cabeza, fiebre y molestias musculares, para lo que se recomienda paracetamol. Porque aquellos casos graves de trombos, a tenor de lo confirmado por los máximos responsables sanitarios de las distintas administraciones, no están asociados a la administración previa de la vacuna.

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