Complementos artesanales gaditanos con sabor a regaliz
Una aparejadora de Cádiz crea una firma de bolsos fabricados a partir de neumáticos reciclados de camiones, coches y bicicletas
Regaliz Recycled Gum es una marca genuinamente gaditana. Su creadora, María José Reinares Braza, a raíz de un viaje a Costa Rica, tuvo la idea de aprovechar materiales que iban directamente al vertedero para crear bolsos y carteras artesanales a partir de cámaras neumáticas desechadas de ruedas de camiones, coches y bicicletas.
"En mi viaje por Costa Rica vi cómo reutilizaban todo tipo de materiales para crear las cosas más variopintas, pero sobre todo me llamaron la atención unos bolsos de caucho, así que al volver me animé a crear los míos propios, gracias sobre todo al impulso de mi pareja. El resultado fue muy satisfactorio, me decidí a continuar haciendo nuevos modelos".
Desde un taller ubicado en pleno centro de la capital gaditana, Reinares trabaja con esta peculiar materia prima. "El neumático es un material muy resistente, además de flexible y original. Es imposible encontrar dos bolsos iguales ya que no hay dos neumáticos repetidos. Cada pieza es única y al tratarse de un material reutilizado, en algunas ocasiones se presentan imperfecciones que son la prueba de que los neumáticos han sido usados sobre el asfalto, por ejemplo, algunos tienen parches de pinchazos o válvulas", cuenta la creadora.
Todo el proceso de producción es totalmente artesanal: "Se recogen las gomas de los contenedores de los talleres, todas ellas sucias, en mal estado, arrugadas y cansadas. Nosotros las clasificamos por tamaños, según los pinchazos o detalles gráficos que traigan, las limpiamos concienzudamente y las preparamos para la confección. El valor añadido de cada bolso está en los kilómetros de recorrido que cada goma trae consigo".
"El hecho de que estén reciclados es algo que a la gente le gusta mucho, y que despierte este interés me motiva para seguir creando", prosigue Reinares. "En principio, vendía sólo entre mi grupo de amigos, pero este verano se me presentó la oportunidad de comercializar los bolsos en una tienda de Tarifa y otra de Cerdeña, lo que me pareció muy interesante al tratarse de dos ciudades muy diferentes pero con el denominador común de recibir mucho turismo internacional, lo que puede favorecer a la expansión de la marca".
Sin embargo, esta aparejadora gaditana tampoco pretende una comercialización masiva. "Cada bolso me cuesta entre cinco y ocho horas de trabajo, lo cual me limita bastante porque los hago exclusivamente en mis ratos libres. Además, para mí esto supone un divertimento y una distracción, y si se estandariza el proceso corro el riesgo de aburrirme rápidamente".
El trabajar con este material tiene ventajas e inconvenientes. "Como para mí suponen mucho trabajo, no puedo venderlos a bajo coste y, añadiéndole el beneficio para las tiendas, se traduce en un producto bastante caro. Sin embargo, tiene el valor de ser totalmente artesanal, exclusivo y su resistencia le hace ser muy duradero".
Reinares tiene muchos proyectos para aumentar el uso de este material, por ejemplo, "crear una colección conjunta con una diseñadora de Berlín de accesorios para desfiles de moda, así como hacer cinturones, monederos, pequeñas carteras y, mirando aún más lejos, decoración de muebles".
Sin embargo, el rápido cambio que se está llevando a cabo en el sector automovilístico en relación al material para la fabricación de ruedas, impide que este peculiar negocio se vislumbre a largo plazo.
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