De andar por casa | Alameda Apodaca

De la Bella Escondida al mar de la Alameda

  • La decoración de esta vivienda al filo de la Bahía es producto del desembalaje de los recuerdos conservados a través de toda una vida

  • Uno de sus propietarios fue el restaurador de la torre mirador de José del Toro

Comedor con espejos de cerámica y ventanal al mar.

Comedor con espejos de cerámica y ventanal al mar. / Alfonso Domecq Vela-Barca.

La casa que hoy se presenta está situada en uno de los lugares más preciado de la capital gaditana, en la Alameda de Apodaca. Tanto por su ubicación como por su decoración, se trata de un lugar, de una vivienda, especial.

Sus propietarios, el escenógrafo y decorador Manuel de Morales y Fernández de Xódar y el anticuario y tasador Carlos Marañón de Arana, han creado un espacio donde la belleza y el buen gusto son los protagonistas de las diferentes estancias. Toda su decoración es producto de recuerdos conservados durante toda una vida, unos adquiridos y otros de herencia familiar.

La casa está compuesta por cinco dormitorios con sus baños, salón, sala de estar y comedor y la parte de servicio con office, cocina y lavadero.

Manolo Morales, después de vivir en diferentes países, hace unos años descubrió Cádiz y realizó el proyecto de restauración de la Bella Escondida, una de las casas más emblemáticas del centro histórico. Y con la pandemia tenía necesidad de ver el mar, por lo que adquirió una casa con vistas al océano.

Ya en la vivienda, a través de una entrada, se pasa al salón principal. Dicho lugar es la estancia principal, donde predomina el amarillo en sus paredes con las tapicerías de Nina Cambel de color mostaza y lacre. Uno de los muebles originales de este espacio es una antigua vitrina que se encontraba en la casa, que han sido pintada por Eduardo Vaquerizo de Sobrino, en el mismo lacre y tapizada con antiguas telas chinas. Estas vitrinas, que dan un aspecto fresco a todo el conjunto, albergan una colección de diferentes porcelanas.

Entre sus numerosos cuadros se encuentra un retrato de uno de los propietarios de la casa realizado por Ángel Pantoja y una pintura colonial del siglo XVIII que representa a un antepasado de uno de los propietarios. Entre los muebles que ornamenta este lugar, destacamos un antiguo escritorio estilo Carlos IV en raíz y ébano, junto una mesa de centro estilo Napoleón III procedente del antiguo palacio de Orleáns de Sanlúcar de Barrameda.

En la sala de estar sus paredes se encuentran rodeadas con el papel original pintado de Zuber de Indostán, fechado en 1812, y presidido por maravillosas vistas de la Bahía, haciendo del lugar descrito, uno de los más originales de la casa. En esta misma habitación se encuentra un original oratorio sobre un altar de campaña, en el que destaca un boceto de la Virgen del Refugio del pintor Riemayer junto a un retrato del marqués de Valdeíñigo. La tapicería elegida es también de Nina Campbell, la cual combina con la tela de chenilla en tonos azules de Chanel de la mesa camilla. En otro lateral se encuentra una consola imperio sobre la que apoya dos furias de grés en tonos verdosos y en sus laterales una pareja de moros lampareros venecianos del siglo XVIII.

Otra de las estancias con una vista única es el comedor. Unas antiguas vitrinas de la vivienda han sido tuneada por Eduardo Vaquerizo en color coral, en la cual contiene en su interior una colección de cerámicas blancas de Bassano, de los siglos XVIII y XIX. En otras de sus paredes cuelgan dos espejos de cerámica, con conchas y corales de Bassano, diseñados por su propietario. En el lugar mencionado se ubica una colección de pinturas de témperas y porcelanas, con vistas de Nápoles de los siglos XVIII y XIX.

Entre los dormitorios, en una de las habitaciones destinada a ellos, se ha colocado una cama con dosel de papel maché anglo india, revestida con una tela india bordada en diferentes colores. A ello le acompaña dos cómodas Carlos IV. Una pareja de pintura costumbrista de García Rodríguez y unos dibujos de Chavés de la ganadería Marañón decoran sus paredes.

Otros de los dormitorios se encuentra presidido por unas bonitas camas María II de Portugal, junto a un relicario de concha de madre perla hecho en Goa. En la parte delantera se ha colocado un banco Carlos IV.

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