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La Casa de Socorro, una vieja joven

La centenaria sede de los Caballeros Hospitalarios acogerá nuevos proyectos

Pablo-Manuel Durio

24 de febrero 2009 - 12:47

La Casa de Socorro, sede de la Orden de los Caballeros Hospitalarios, acaba de cumplir cien años de existencia, lo que la convierte en “una vieja joven”. “O en una joven vieja”, como la califica el presidente de la institución, Francisco José Súnico. Vieja por cumplir nada menos que un siglo de existencia. Y a la vez joven porque sigue teniendo una contrastada vitalidad. Una fuerza y una actividad que se verá ahora notablemente incrementado con una serie de proyectos que quieren hacer realidad los caballeros hospitalarios y sobre los que ya están trabajando.

Albergue

Uno de estos proyectos es la conversión de algunas de las plazas del albergue para media duración. Actualmente, los albergados sólo pueden permanecer en la Casa de Socorro un máximo de cinco días, un plazo que los Caballeros Hospitalarios pretenden aumentar hasta seis meses. Este proyecto ya se ha iniciado con dos albergados, que residen en una habitación de dos camas. Se trata de dos personas que están recibiendo apoyo y formación en el centro Luz y Sal de la plaza de la Catedral. Durante el período de estancia en Luz y Sal, podrán tener el albergue de la calle Benjumeda como sede donde cenar, dormir, asearse y desayunar, disponiendo durante el día de los comedores sociales para el almuerzo y la merienda o precena (un bocadillo).

Las dos plazas se quieren duplicar una vez que el centro de Cáritas amplíe su ratio. Para ello, Francisco José Súnico explica que en la misma habitación se habilitarán dos literas en lugar de las dos camas, “con lo que ampliaríamos el número de albergados de media duración sin entorpecer al funcionamiento normal del albergue”. En una tercera fase de este proyecto para el albergue, es intención de la institución gaditana pasar las literas a una habitación más grande en la que disponer una tercera, de forma que el número de albergados de media duración llegaría hasta la media docena. “Creemos que con lo que el Ayuntamiento aporta para el proyecto de Luz y Sal y con las seis plazas que nosotros ofrecemos se llegaría al techo del centro”, considera Súnico.

El albergue de la Casa de Socorro tiene una ocupación de media anual del 80%, aunque el presidente de Caballeros Hospitalarios matiza que hay un cambio brusco entre los meses de invierno, donde el lleno se repite diariamente, y los de verano, con muchas camas libres. El albergue cuenta en la actualidad con 14 plazas, con la intención de sus regentes de convertirlas en un futuro en 11 plazas para residentes de un máximo de cinco días y las seis plazas de media duración.

Ortopedia

Es el otro gran proyecto que tienen en marcha los Caballeros Hospitalarios y que parte como propuesta planteada en el último Consejo Supremo de la institución por las Damas Hospitalarias. “La mayor esperanza de vida de la gente y la no necesidad de estar hospitalizado hacen que haya mucha gente en su casa con muchas limitaciones que exigen ayudas crecientes”. Este es el principio que basa este proyecto que aún está “muy reciente”, explica Súnico.

La intención es poner a disposición de los ciudadanos todo tipo de material ortopédico y de enfermería que pueda mejorar la calidad de vida de las personas dependientes. En este conjunto de materiales entrarían camas eléctricas, colchones antiescara, sillas de rueda para la casa y para la calle, acondicionamiento de aseos, grúas (cuyos precios van de los 1.300 a los 3.000 euros), robot para subir y bajar escaleras, bastones, andadores, barandillas para la cama y un largo etcétera. De todo ello ha pedido ya presupuesto la institución, calculando que hay familias que necesitarían de hasta 6.000 euros para acondicionar la casa de un dependiente.

Dos son las fases previstas por Caballeros Hospitalarios para este proyecto. La primera consiste en acondicionar una habitación que está ubicada en la última planta del edificio de la calle Benjumeda en la que almacenar el pequeño material para que pueda ser retirado y entregado por los que lo necesiten y soliciten. La segunda fase se centraría en buscar un local a pie de calle (un bajo) en el que se dispusiera del material de mayor envergadura, además de disponer de un vehículo para trasladar estos materiales (camas, grúas o robots) a los domicilios de los solicitantes.

El material de menor calado (bastones, muletas o sillas, entre otros) ya está siendo repartido y cuando se completen las dos fases, la intención es anunciar a la ciudadanía aquellos enseres que tienen a su disposición para que lo soliciten y se entregue, “como siempre se ha hecho en la Casa de Socorro”, puntualiza Súnico. Además, confían en que cuando se ponga en marcha haya muchos ciudadanos que disponen en sus casas de estos materiales y no los utilizan los vayan entregando a la institución, para acopiar el mayor número de productos posibles.

Acción temprana

Los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista y la asociación Acción Temprana han firmado un convenio de colaboración para el uso de las habitaciones de la sede. Acción Temprana es una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a atender a niños menores de siete años con carencias físicas o psíquicas derivadas de problemas genéticos o producidos durante el parto y que necesitan ser tratadas en sus primeros años de vida.

Para ello, al tratarse de una asociación de nueva existencia, los Caballeros Hospitalarios ponen a su disposición un local situado en la segunda planta en el que atender a los niños, habilitando también un despacho con todos los servicios de telefonía e internet necesarios y una sala de estar, de espera o similar para las familias.

Esto amplía la actividad de la casa, donde desde hace años se imparten talleres ocupacionales de carpintería, informática, cocina e idiomas y por los que han pasado asociaciones como Afemen, Afedu o mayores. “Todo el que lo pida y lo necesite tendrá la casa a su disposición”, comenta el presidente de Caballeros Hospitalarios al respecto.

Ascensor

Llegar a la tercera planta, donde está el almacén de las comidas que reparten en la calle Benjumeda y donde se va a habilitar la habitación con material ortopédico, es bastante complicado, porque tras subir los dos primeros pisos, el último tramo es una escalera muy empinada y estrecha. A ello se suma que los talleres ocupaciones antes mencionado se sitúan en la segunda planta, o que mucho de los miembros de Caballeros Hospitalarios son personas mayores a las que les cuesta subir las escaleras. Es por ello que la institución va a instalar un ascensor en el edificio que conecte la planta baja con cada una de las superiores.

Francisco José Súnico ha explicado sobre esto que ya cuentan con dos proyectos distintos para la instalación, a lo que se suma una donación de 20.000 euros que ha aportado la Fundación Octavio Comes, además de una ayuda que han solicitado a las fundaciones diocesanas.

La obra comenzará en breve y, además de la instalación del ascensor, se acondicionará el tramo de la escalera que conecta la segunda y la tercera planta y la habitación donde se habilitará la sala de material ortopédico.

Atención hospitalaria

“La soledad es la pobreza más grande del siglo XXI. Es algo que machaca la dignidad humana”. Con estas palabras ha proyectado Súnico una nueva actividad para los Caballeros Hospitalarios: “optimizar la atención a personas hospitalizadas, que son más de los que los ciudadanos se creen”, comenta. Este proyecto va dirigido a aquellos pacientes de larga estancia en los hospitales, a los que el ritmo de visitas va descendiendo conforme avanzan las semanas y los meses.

Ante esta situación, la institución de la calle Benjumeda quiere “profesionalizar el acompañamiento a esas personas”, algo para lo que asegura su presidente que ya están dando los primeros pasos. Pretenden conocer dónde están los pacientes que necesitan de esta compañía, qué es lo que más necesitan y, sobre todo, “que se dejen ayudar, que a veces es lo más complicado”, añade Súnico.

Seguridad de la casa

Protección Civil está elaborando el plan de autoprotección del edificio, con el que Caballeros Hospitalarios pretende “minimizar los riesgos y colaborar al aumento de la preparación de los ciudadanos en temas de seguridad”, expone el que en su día fuera concejal de Seguridad y Policía Local del Ayuntamiento de Cádiz.

Una vez dispongan de este informe, procederán a acometer ese plan de autoprotección (colocación de extintores y todo el sistema contra incendios, la iluminación de seguridad, vías de escape a la calle o a la azotea,...).

Fachada

Hace unos años se procedió a rehabilitar la fachada de Benjumeda, a la que ahora se le quiere arreglar toda la carpintería y herrería (balcones y cierros, principalmente). La institución cuenta ya con un presupuesto de la intervención, aunque Francisco José Súnico puntualiza que este es un proyecto secundario con respecto a los presentados anteriormente.

Pisos tutelados

Es el proyecto que más a largo plazo se plantean los caballeros hospitalarios: disponer de pisos tutelados para las personas que lo necesiten. Relacionado con esto, la Casa de Socorro cuenta ya con un espacio reservado para la estancia de personas en casos especiales, que van desde un matrimonio que perdió un barco a Canarias y necesitaba pasar varios días hasta que partiera el siguiente hasta una mujer maltratada que pida acogida en la casa. Para ellos se ha dispuesto una habitación que cuenta con cama y cuna, además de cuarto de baño, y que está junto a una cocina para evitar que se confundan con los albergados. Curiosamente, esta estancia está siendo utilizada la mayor de las veces por misioneros del Lumen Dei (una asociación pública de la Iglesia católica) que necesitan estar varios días en la ciudad.

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