Gira gaditana del doce por iberoamérica

El mar, el Capitán Miranda y el Carnaval unen a Cádiz y Montevideo

  • Las dos ciudades formalizan su hermanamiento en una ceremonia sencilla que se llevó a cabo en el Museo del Carnaval de la capital uruguaya, con una numerosa presencia de gaditanos

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Dice la leyenda que hubo un grupo de gaditanos que llegaron en los primeros años del siglo XX a Montevideo para hacer una representación teatral o una zarzuela. La compañía se llamaba La Gaditana y empezó a pasar penurias económicas, tantas que no tenía dinero para volver. Los gaditanos agudizaron el ingenio y empezaron a cantar coplas de carnaval en las calles para costearse el viaje de vuelta, cosa que consiguieron. Lo que no sabían es que la herencia que dejaron en la capital uruguaya iba a marcar a Montevideo para siempre. Al año siguiente empezaron a surgir murgas del estilo que habían visto el año anterior. Eran los albores del Carnaval de Montevideo, uno de los más importantes del mundo.

Apenas 25 años después, en la factoría de Matagorda, en plena Bahía de Cádiz, se le daba vida a otro de los símbolos uruguayos, el buque Capitán Miranda, que en su primer viaje hacia Montevideo tuvo como gran parte de la tripulación a gaditanos. En 1993 regresaría a la factoría de la Bazán para sufrir una reforma radical en los motores y en los interiores. Los lazos entre Cádiz y Montevideo estaban claros y todos llegaban por el mar, en un viaje de ida y vuelta que los ha llevado a sentirse como hermanas, aunque nunca hubieran firmado en un papel el acta de hermanamiento como ocurrió ayer.

Fue una ceremonia llena de simbolismos. Se celebró en el Museo del Carnaval, frente por frente al puerto de la capital uruguaya, la puerta de entrada y salida de las influencias de un lado y otro del Atlántico, y el cóctel posterior se celebró en el buque escuela Capitán Miranda, con pasaporte uruguayo pero oriundo de Cádiz, al que va a visitar todos los años, como el hijo que va a visitar la madre, tal y como lo describió en su discurso la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. De hecho, este buque cuenta con la medalla de oro de la ciudad.

Es un hermanamiento por el que "ambas partes se comprometen a elaborar programas para alcanzar el más amplio conocimiento recíproco, permitiendo el intercambio en las áreas turística, social, cultural, y económica, especialmente en relación a la organización, administración y gestión urbana", según lo que aparece en el convenio firmado ayer entre Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz, y Ricardo Ehrlich.

Otra de las patas se va a concretar en los intercambios turísticos, culturales y educacionales entre ambas ciudades, para lo cual se quiere también involucrar a las universidades, que se materializarán también en proyectos y programas para el futuro. Todo este hermanamiento se produce con el 2012 como telón de fondo y con la capitalidad Cultural Iberoamericana para el Bicentenario. Precisamente, Montevideo fue una de las ciudades que más apoyó a Cádiz ante la UCCI (Unión de Ciudades Capitales de Iberoamericana) para que se saltara sus reglas de sólo concederlas a capital de Estado y le dieran este nombramiento a Cádiz.

Fue un hermanamiento con el cuadro de La Gaditana de fondo como símbolo de los lazos que unen a las dos ciudades y entre disfraces o tipos de las grandes murgas uruguayas. Eso sí, fue una ceremonia sencilla a la que asistieron algunos representantes de la cultura y el carnaval uruguayo, pero al que quizás le faltó un mayor arrope por parte de las propias autoridades.

Como testigos de este hermanamiento, estuvieron los tenientes de alcaldesa del Ayuntamiento de Cádiz, Ignacio Romaní, Antonio Castillo y Juan José Ortiz, y la concejal del PSOE, Carolina Camacho, ya que el portavoz de Izquierda Unida, Sebastián Terrada tuvo que partir un día antes. También se encontraban representantes de la Cámara de Comercio de Cádiz, de la Confederación de Empresarios de Cádiz y de la Asociación de Jóvenes Empresarios, la cual ha promovido también un hermanamiento con la homónima de Uruguay.

El discurso de Teófila Martínez estuvo apoyado en el inicio de las relaciones entre ambas ciudades "cuando se unieron hace siglos a través de la mar océana con el interés del comercio y la aventura de otras tierras… de las Américas".

Fue una relación beneficiosa para los dos, porque según Martínez, Cádiz llevó a Montevideo la historia de sus tres mil años de antigüedad "y su afán fenicio por el comercio". Mientras que la capital uruguaya llevó a la gaditana "la riqueza de sus tierras y la savia nueva del nuevo mundo". Como ella, dijo, "América llega a Cádiz por el mítico Uruguay, por Montevideo".

Es la unión del Río de la Plata y la Tacita de Plata, "porque Cádiz y Montevideo quisieron compartir hasta el apellido". Para Martínez "una historia común de velas y muelles, de mercancías y trasiegos portuarios que tan parecidas hicieron las calles de Montevideo a las nuestras. Tan parecidas tus playas como las gaditanas y tan alegre tu Carnaval como el que cada febrero atrapa nuestras calles".

En el hermanamiento, la alcaldesa también hizo público de manera oficial su invitación a Montevideo para que participe en los actos del Bicentenario de la Constitución de 1812. Para celebrar el constitucionalismo, la democracia y los albores de las independencias americanas… "y para celebrar que éramos hermanos incluso antes de saberlo".

Ricardo Ehrlich dijo que el escenario en el que se había producido el hermanamiento, el Museo del Carnaval, "tiene algo mágico porque reúne el crisol de culturas que está representado en el Carnaval". Ehrlich, que fue bastante breve en su intervención, destacó que sentía "alegría y emoción que compartimos por un acto que es protocolario porque no nos hacía falta firmar para saber que éramos hermanos".

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