Desarrollo de la ciudad

Cádiz recupera una de sus mejores casas palacio para apartamentos turísticos de lujo

Junto a la galería, la torre mirador que se ha recuperado. Junto a la galería, la torre mirador que se ha recuperado.

Junto a la galería, la torre mirador que se ha recuperado. / Lourdes de Vicente.

Nicolás Cruz Bahamonde, conde de Maule, fue uno de los grandes comerciantes americanos que terminaron viviendo en Cádiz, centro del negocio marítimo con las colonias, dedicando una parte de su riqueza al engrandecimiento de la ciudad. La Casa Oviedo, en la plaza de la Candelaria, acabó siendo uno de los referentes de la vida cultural gracias a su afán coleccionista. Y junto a esta finca, ennobleció aún más el inmenso edificio del número 18 de la actual calle Manuel Rancés, que también habitó.

Este inmueble, que cuenta con el máximo grado de protección monumental en el PGOU y que se considera como uno de los mejores ejemplos de la casa barroca gaditana, entró en una profunda decadencia, que se fue acrecentando con el paso de los años, hasta ser okupada y sufrir un incendio en algunas dependencias.

Ha sido finalmente una operación hotelera la que le ha salvado de la ruina, recuperando los elementos históricos que aún no se habían perdido e, incluso, aquellos que se encontraban escondidos por obras realizadas a lo largo de los años.

La finca, aunque alcanzó su esplendor con Cruz Bahamonde, se construyó a finales del siglo XVII y forma parte de un conjunto de grandes edificios levantados en la zona de la actual plaza de España, que en esa época era uno de los centros del control del comercio con América. Su estructura refleja así el típico diseño de la casa comercial de Cádiz: entreplanta para oficinas, primera planta de gran altura como residencia de la familia, y el segundo piso para el servicio.

Todo ello se ha respetado por parte de la empresa Hotusa, una de las grandes cadenas hoteleras en España, a través de su filial Tandem Apartamentos.

El proyecto de Manuel Rancés, denominado Torres de Cádiz, es el primero ya concluido de los cuatro que tiene en marcha este grupo: los hoteles en Sagasta y Pópulo y los apartamentos turísticos en Veedor. La firma dispone también de otros apartamentos en Ancha y San Juan.

La cadena ha apostado por un complejo de 26 apartamentos turísticos con la categoría de 2 llaves, que viene a ser un hotel de 4 estrellas. El que ya se rehabilita en Veedor será de 3 llaves con lo que se convertiría en el primer hotel de 5 estrellas de Cádiz.

Dentro del sector turístico, especialmente las empresas que traen a grupos de visitantes a la ciudad, se viene reclamando con insistencia la apertura en Cádiz de pequeños hoteles o apartamentos turísticos con encanto, de categoría alta, pues es lo que reclama buena parte de los viajeros con un nivel adquisitivo alto. Hotusa ha valorado, en su potente entrada en Cádiz, el valor histórico de estos edificios, la recuperación de su patrimonio y la ubicación en un casco histórico muy bien conservador.

La conversión de esta espectacular casa palacio en un centro hotelero va en consonancia con el plan que defiende el Ayuntamiento, en cuanto al control hotelero en la ciudad: se aprueba este tipo de equipamientos en edificios de gran valor histórico en los que es difícil actuar para su conversión en viviendas.

Lo cierto es que el proyecto de Hotusa ha permitido a Cádiz recuperar una de sus mejores casas palacios, que dispone de la que es una de las portadas en mármol más potentes de la ciudad, y redescubrir una torre mirador que, por diversas obras, había quedado casi oculta.

La portada ha recuperado la piedra ostionera a la vez que, por la noche, se ve reforzada por una cuidada iluminación ornamental.

La operación ha estado en manos del estudio PXQ Arquitectos, formado por Ernesto Fernández-Pujol, Luis Pizarro, Fabián Cruz y Jesús Prieto, que se han encargado también de un interiorismo con un claro estilo gaditano.

Los 26 apartamentos, amplios pues la superficie del edificio lo permite, ofertan entre 2 y 4 plazas. Muchos de ellos aprovechan la altura del piso para tener altillos donde se ubica el dormitorio.

Allí donde existía se ha recuperado el techo original de madera e incluso en la torre mirador, uno de los referentes de la finca, se han instalado puertas de cedro con varios siglos de existencia, que se mantenían ocultas.

Cada habitación se denomina con algún elemento histórico de la ciudad relacionado con sus torres miradores, utilizándose grandes fotos de la ciudad como elementos decorativos.

La torre mirador, que también tiene iluminación ornamental, se convierte en la habitación de referencia, con terraza privada de 20 metros cuadrados en su planta baja, y otra en lo más alto de la torre con una vista de toda la ciudad, desde puente de la Constitución hasta La Caleta.

En el patio de acceso, que como el resto del edificio se encontraba en muy mal estado de conservación, se han recuperado dos brocales y sus herrajes. Pero sobre todo, se ha recuperado el cuarto lado de la galería original, con una viguería espectacular y única en la ciudad. Todo ello permitió el visto bueno sin ningún matiz por parte de la Comisión de Patrimonio, sobre todo al tener el inmueble el mayor grado de protección en la ciudad.

En la azotea se ha instalado una piscina y un solarium para los clientes.

El nuevo centro de Manuel Rancés ha abierto ya este fin de semana con sus primeros clientes. El coste va desde los 71,25 euros en adelante, según habitación y fecha.

Las obras de Hotusa en la casa palacio de Veedor también van muy avanzadas. En este caso son 16 apartamentos de lujo que podrían estar terminados a principios del próximo año. La empresa hotelera también está trabajando en el hotel en Sagasta, en otra de las emblemáticas casa palacio de la ciudad, y está pendiente de activar el complejo previsto en la Casa del Almirante, en el Pópulo, un hotel también de lujo.

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