Cádiz Norte, Cádiz Sur | José Carlos López Galván

80 años de historia en un lugar estratégico

  • El establecimiento fue fundado en noviembre del año 1938 por el abuelo del actual propietario

  • El Liba tiene fama de buen café

Carlos López toma café en su bar El Liba Carlos López toma café en su bar El Liba

Carlos López toma café en su bar El Liba / Julio González

Un bar que se encamina a celebrar su 80 cumpleaños no es cualquier cosa. Y más si forma parte del paisaje del centro como referente del sector hostelero. Contemplando la vida pasar por una de sus principales calles, Ancha, y recordando tiempos mejores desde que lo fundara José María Ruiz López el 18 de noviembre de 1938, en plena Guerra Civil. Hoy, su nieto Carlos, regenta el bar soñado por su abuelo, aquel camarero de la cercana Cervecería Inglesa, en la esquina con la plaza de San Antonio, que se arriesgó a coger el local para abrir el bar Liba, que debe su nombre a una sugerencia de la poetisa gaditana Adela Medina Cuesta ‘Gitanilla del Carmelo’. Liba viene de libar, que es lo que hacen las abejas con el néctar de las flores y también significa beber un licor a pequeños sorbos. Historia viva de la ciudad. Por eso no es de extrañar que Carlos, tercera generación al frente del bar, asegure que “mantener este negocio de tanta solera y de tantos sentimientos familiares es una responsabilidad”.

Son otros tiempos. Ahora “la calle Ancha no es lo que era, aunque se nota un ligero repunte. Apenas quedan locales vacíos. Y se percibe que el centro está de moda en verano y eso se ve en la masiva llegada de turistas”. Poco a poco. Todo suma. Pero al Liba nunca le faltaron parroquianos. Siempre fue bar de clientela fija. La tuvieron su abuelo y su padre y ahora la tiene él. “Aquí hay buenas tertulias de amigos al mediodía y otra por la tarde”, apunta. Se habla de todo y de nada. Y Carlos, tras la barra, atiende con su habitual discreción no exenta de flema. Averlas venir sin meterse en , como se suele decir en Cádiz.

"Mantener este negocio de tanta solera y tantos sentimientos familiares es una responsabilidad"

Tiene el bar Liba fama de buen café. “Eso dicen e intento que la fama no se venga abajo”, admite. ¿El secreto? “Pese a las numerosas ofertas de tantas marcas de café como existen ahora, no he cambiado. Soy fiel a Saimaza”, indica. Pero no todo depende de la materia prima. Si fuese solo por eso, cualquier hostelero con Saimaza tendría asegurado el éxito. “Luego hay que darle un toquecillo personal, estando muy pendiente de la medida del café en el cacillo. También hay que darle su toque al molerlo”, explica. “Es lo que más vendo”, apostilla.

Además del café, otro atractivo del bar es la colección de botellines de cristal de vinos y licores. Miniaturas, dicho en plan fino. Hay unos 1.300, casi nada. “Me la cedió mi suegro y la coloqué en una vitrina en la última reforma realizada. Hay clientes que siguen trayéndome botellines, pero ya casi no se hacen de cristal. Se impone el plástico”, dice.

En tan estratégico enclave hubo anécdotas de todo tipo. Carlos se queda con el rodaje de la película de Tom Cruise 'Knight and Day'. “Fue la única vez que gané dinero sin trabajar”, relata. Hubo compensación de la productora a los comercios de Ancha por el obligado cierre a causa del rodaje de la escena de un encierro de San Fermín. “Pagaban en función de los metros cuadrados del local. A mí me dio para pagar la comunión de mi hija. Tampoco fue una comunión por todo lo alto, eh”, aclara entre risas.

"La película de Tom Cruise me dio para celebrar la comunión de mi hija"

Una esquina, con San José, marcada por las fiestas locales. Pero nada es eterno. Después de muchos años, la carrera oficial de la Semana Santa, desde 2018, ya no tiene a Ancha entre sus calles. Antes, todas las procesiones pasaban por delante del Liba. Ahora solo las de las cofradías que deciden ese itinerario. Carlos no pone el grito en el cielo. “Se trabaja de otra manera. No nos fue tan mal, ya que pudimos poner la terraza y se podía acceder sin problemas, al contrario que antes, que el paso de las cofradías hacía que muchos clientes no quisieran cruzar”, destaca. Otra celebración masiva en la que el Liba picaba también peligra. La Ostionada de la plaza de San Antonio. Tras la renuncia de la peña El Molino a organizarla está a la espera de que otro colectivo se haga cargo.

Quizás en las tertulias de amigos del Liba se haya hablado estos días de la subida del salario mínimo y la incidencia en los autónomos. Carlos recuerda que los que como él pertenecen a este sector “somos un pilar de la economía española y lo que ganamos es para comer, pocos nos enriquecemos”. Ojo al dato. Y que lo diga. Mientras, toca, como siempre, capear los temporales que llevan el nombre de crisis. El Liba ha vivido unos cuantos. Y ahí sigue como recuerdo de un Cádiz que se perdió, como esperanza de un Cádiz todavía posible.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios