Barrocal, 5 ya tiene nuevos inquilinos
La empresa gaditana de ingeniería ACL inauguró sus nuevas instalaciones el pasado sábado
La finca que hasta hace apenas seis meses ocupaba la comunidad de los jesuitas en el número 5 de la céntrica calle Barrocal ya disfruta de nuevos propietarios. Se trata de la empresa gaditana ACL Diseño y Cálculo de Estructuras que, hasta hace apenas unos días, tenía localizada su sede en la calle José del Toro, también en el casco histórico de la ciudad.
Y fue precisamente el pasado sábado cuando la empresa inauguró sus nuevas oficinas en la antigua finca de los Jesuitas. Una empresa fundada y dirigida por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Alejandro Castillo y que, entre otros proyectos, actualmente trabaja junto a Javier Manterola, ingeniero redactor del segundo puente sobre la Bahía, en la asistencia técnica del nuevo acceso a Cádiz. ACL está especializada en puentes y estructuras de obra civil, principalmente en grandes viaductos y puentes singulares.
Fue el pasado 4 de enero cuando se cerró la operación. Así, y después de años de pertenencia a la comunidad jesuita, la finca pasaba a manos privadas. En un principio, la intención de la comunidad de jesuitas fue dejar el inmueble del número 5 de la calle Barrocal en manos del Obispado de Cádiz. Sin embargo, declinó la oferta por entender que las condiciones de la finca no hacían posible establecer allí la residencia sacerdotal proyectada, por lo que descartaron la inversión.
La renuncia de la Iglesia de Cádiz dejó vía libre para atender la propuesta de la empresa ACL que, tras meses de negociación, se convertía en propietaria de una finca de 570 metros cuadrados. Estas dos ofertas son las únicas que se han manejado acerca del futuro destino del inmueble.
Hace apenas tres años, el número 5 de Berrocal fue sometido a varias obras de rehabilitación, por lo que el estado del edificio no requiere de momento obras de gran envergadura. No obstante, ha sido necesario adaptar la antigua residencia en un lugar de trabajo. Según Alejandro Castillo, la sede de José del Toro, en pleno casco antiguo, ya no reunía las condiciones necesarias para que él y su equipo, compuesto por cerca de 15 personas, pudieran realizar su trabajo en buenas condiciones.
Una vez que la finca en la que residían los sacerdotes de la Compañía de Jesús ha pasado a manos privadas, un local situado en el número 8 de la calle Santiago se ha convertido desde principios de enero en el último vestigio jesuita de la capital gaditana.
No hay comentarios