Los sin techo en Cádiz

El Ayuntamiento de Cádiz permite acampar a los pies de un Monumento Nacional

  • La ocupación del foso de Puerta de Tierra con tiendas de campaña se extiende 

  • Algunos sin techo pernoctan y viven en uno de los jardines 

  • La muralla, cada vez más degradada

Tiendas de campaña en el foso de la Puerta de Tierra.

Tiendas de campaña en el foso de la Puerta de Tierra. / Jesús Marín

¿Qué ciudad permite la acampada, la acumulación de enseres, sillas incluidas, y el tendido de ropa a los pies de un Monumento Nacional? Cádiz, por supuesto.

Desde hace unas semanas uno de los históricos fosos, conocido como el del Pelícano, del frente de la Puerta de Tierra se ha ido llenando de personas sin hogar hasta el punto de ocupar todo el espacio a los pies del lienzo de la fachada principal de la muralla.

Al contrario de otras ocasiones, pues la presencia de indigentes es habitual en esta zona desde hace años, ahora los sin techo van provistos de tiendas de campaña, algunas de amplias proporciones, además de todos los enseres que les acompaña, entre los que se pueden ver incluso sillas de madera.

Esta acampada, algo que está prohibido por las ordenanzas municipales en toda la ciudad aunque no se haya actuado contra esta ilegalidad hasta el momento, se ha ampliado incluso con la ocupación de unos de los grandes parterres del foso, en la zona vecina con la plaza de la Constitución, donde vive uno de los sin techo y donde es habitual ver todos los días la ropa extendida en los setos que protegen estos pequeños jardines.

Todo ello se une a la ocupación de los arcos de las bóvedas de Santa Elena, en el otro lado de esta parte de la muralla, tapando toda la fachada posterior del Monumento, junto al Museo de los Títeres.

El Ayuntamiento afirma que no pueden actuar desalojando a los colectivos que allí viven, a pesar que desde el propio gobierno municipal se asume la mala imagen que se da a la ciudad, especialmente cuando el turismo es uno de los principales motores económicos, salvo por cuestiones higiénicas o de seguridad para los propios sin techo, a los que ya se les han ofrecido los servicios municipales.

En esta misma zona también aparecen tiendas de campaña, incumpliendo igualmente la normativa municipal en cuanto a acampadas.

En el último mes se ha incrementado la periodicidad con la que se limpia a fondo la zona. En ese momento se desaloja a los sin techo que, sin embargo, no tardan en volver a los arcos. Por el contrario, en la zona del foso se constata un incremento de la suciedad en el recoveco que hace la muralla y donde se encuentra un acceso, nunca utilizado, a las bóvedas de Santa Elena.

Un sin techo vive y cuelga su ropa en uno de los grandes parterres del jardín. Un sin techo vive y cuelga su ropa en uno de los grandes parterres del jardín.

Un sin techo vive y cuelga su ropa en uno de los grandes parterres del jardín. / Jesús Marín

La presencia de sin techo en los espacios públicos de la ciudad está provocando cada vez más la crítica de muchos vecinos. Estos asumen que es un colectivo con evidentes necesidades a los que hay que ayudar, pero a la vez critican que el Ayuntamiento en lugar de tomar medidas que mejoren la propia calidad de vida de estas personas "les dejen estar en plena vía. Ni es bueno para ellos ni lo es para la imagen de la ciudad".

Otros dejan caer "¿qué pasaría sin montasen tiendas de campañas o toldos para así vivir en los arcos de la fachada principal del Ayuntamiento?"

En septiembre de 2017, cuando el Ayuntamiento desalojó a los sin techo que dormían en Canalejas, la entonces edil de Servicios Sociales, Ana Fernández, constató que "es necesario garantizar la convivencia y casar las necesidades en todos los vecinos y vecinas de la ciudad".

Lo cierto es que la presencia de los sin techo ocupando un espacio con tanta relevancia histórica y cultural es un capítulo más del estado de abandono en el que se encuentra desde hace unos años todo el frente de la Puerta de Tierra, donde hay incluso tramos de la balaustrada, cada vez más deteriorada, que corren el riesgo de caer a los fosos, a lo que se une la clausura de varias de las bóvedas en Santa Elena y San Roque, sin uso alguno para la ciudad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios