Aquiles & cía y sus sofocos estivales
Animales de compañía Golpe de calor en los perros durante el verano
Los perros sufren en verano tanto o más que los humanos, por eso sus dueños tienen que tomar medidas para que no padezcan golpes de calor
Desde que llegó el calor, Aquiles duerme en el suelo, busca el rincón más fresco de la casa y pasa allí las horas de más bochorno. Según cuenta Manolo, el dueño de este perro mestizo, a última hora de la tarde, con la fresquita, Aquiles se activa. Y es que los animales saben lo que deben hacer en verano. Su propio cuerpo se lo indica. El problema está cuando algún propietario inconsciente se comporta como si su perro no sufriera el calor como lo puede sufrir él mismo. O más.
Los perros no sudan, la única forma que tienen de intercambiar el calor es a través del aliento, por eso lo soportan peor. Además, el hecho de que estén más pegados a sus amos que el resto de animales de compañía hace que si estos son imprudentes, y por ejemplo los sacan a pasear o los hacen correr a las horas centrales del día, estas mascotas pueden llegar a sufrir un golpe de calor, que en algunos casos es mortal.
Según el presidente del Colegio de Veterinarios de Cádiz, Federico Vilaplana, "el golpe de calor e hipertermia es un accidente relativamente frecuente en verano en nuestras latitudes debido al aumento considerable de la temperatura ambiente propia de estas fechas". Afirma que puede afectar a todas las razas, pero son más sensibles los braquicéfalos, como el bulldog ingles y el bulldog francés, que se han puesto muy de moda y tienen dificultades respiratorias. También son más propensos a sufrirlo los que tienen pelo largo.
Vilaplana señala que este mal "ocurre por regla general por dejar el perro en el interior de un vehículo a la sombra sin ventilación y sin tener en cuenta que al poco tiempo puede estar a pleno sol, o en casos de hacer mucho ejercicio en horas de máxima insolación". Afirma que "los procesos fisiopatológicos del golpe de calor se relacionan con daños térmicos que pueden llevar a la necrosis celular y afectar prácticamente a todos los sistemas: nervioso, cardiovascular, gastrointestinal, renal..."
Pero no todos los propietarios de perros son unos inconscientes y hacen sufrir a sus mascotas. Soledad tiene una hembra de bichón maltés llamada Escarlata y nota que en verano se cansa más. "Al dar dos carreras ya no puede más, se agota", expresa esta gaditana que cuando saca a su perra a la calle siempre lleva un bebedero con agua "y en verano se gasta más". Afirma que en esta época sale a pasear con Escarlata a última hora de la tarde, huyendo del calor.
Eduardo también saca a Nembo -un macho de american stanford de nueve años y medio- a última hora de la tarde o a primera de la mañana. "Y damos una vuelta más corta, solo para que haga sus necesidades porque no puede hacer ejercicio". Este perro es una cría de otra que tenía Eduardo, quien además cuida de una de las nietas de Nembo. Así que estos perros son para él como parte de su familia. Eduardo cuenta que en verano, sus animales comen menos, "beben mucha más agua y ellos mismos buscan la sombra. Yo siempre les doy de comer por la noche y los llevo a la Bahía para que se bañen, porque allí no hay ningún cartel que lo prohiba".
En la temporada estival, Mercedes sale de casa con una bolsa para coger agua de las fuentes públicas y darle de beber a sus perros cuando lleva un rato en la calle, porque ahora necesitan beber más. Esta mujer tiene un macho dálmata llamado Rufus y una hembra mestiza de nombre Nae. "Por la noche dejo las ventanas abiertas, ellos mismos suelen buscar los rincones más fresquitos de la casa y duermen en el suelo. También comen menos. Aunque les ponga la comida de día, suelen comer por la noche. Ellos mismos se regulan. Y ahora no corren tanto, juegan de manera más tranquila. Ellos saben lo que deben hacer".
El perro de Ana también come menos con el calor, incluso ha perdido varios kilos este verano.
Al hablar con personas que tienen perro, la mayoría coincide en sacarlo a pasear en esta época a primera hora del día o a última de la tarde. Alberto se toma este tema muy en serio porque su perra Mar ha sufrido alguna vez un golpe de calor. "Ella tiene síncopes, cuando tiene mucha actividad en un corto espacio de tiempo la sangre le deja de llegar al cerebro", explica Alberto, quien afirma que en verano Mar está más tranquila y pierde el apetito. Él le da "agua más fresquita, pero no helada porque no es bueno para ellos, y bebe con más frecuencia".
Manuel pasea a Roque por el parque de Varela y señala que en esta época, el animal "apenas come, sólo quiere meterse en agua". Él siempre ha tenido animales y afirma que "hay que ser muy poco sensato para sacar a la calle a un perro durante las horas de más calor porque con ellos hay que tener las mismas precauciones que con una persona".
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