Ambrosía para el paladar
La carnicería "Jallar" es el primer negocio en Cádiz dedicado a comercializar productos musulmanes certificados para este colectivo
Mucho se ha aprendido del antiguo legado andalusí que ha impregnado los genes de los oriundos de estas tierras durante siglos. Y ahora, debido a la coexistencia con los inmigrantes, se están intercambiando aspectos culturales que enriquecen la sociedad día tras día. Ciertas costumbres musulmanas se han incorporado a la forma de vida de la sociedad cristiana de forma indirecta. Es el caso del halal en los alimentos cárnicos. Cádiz cuenta con el ejemplo de Moustapha Hasnaoui, marroquí de 37 años, establecido en Cádiz desde hace seis, que ha abierto junto a su esposa Fátima Berrou, en la calle Cruz, la primera carnicería halal de la zona, llamada "Jallar".
Al sumergirnos en el universo musulmán, queda patente que las fechas más especiales del año, tanto para el matrimonio como para su clientela, son las del Ramadán, por lo que no es casualidad que hayan abierto el establecimiento coincidiendo con el inicio de éste, hace dos semanas. El matrimonio regenta este pequeño negocio, situado en pleno casco histórico de Cádiz, y del que llama la atención la limpieza, el orden y la organización, tanto en la cámara frigorífica como en mostradores y estanterías.
Hasta ahora los musulmanes debían desplazarse hasta Jerez o Chiclana para comprar productos cárnicos que sigan los preceptos musulmanes. La ley islámica dicta que los animales deben ser seccionados en el cuello, con la cabeza hacia La Meca mientras la carne se consagra a Alá. El distintivo halal significa permitido, autorizado, saludable.
Los animales sacrificados por este rito pierden sangre y se evita que sus nervios queden tensos como es el caso de aquellos que habitualmente ingerimos. Esto, según Moustapha, va parejo a la calidad de la carne halal que es muy tierna. "La ventaja de este tipo de matanza es que la carne es más blanca, se conserva mejor, y tiene un sabor distinto. También puede que sea más sabrosa por las especias que añadimos", confiesa Moustapha.
Aseguraron que crece progresivamente el número de clientes, entre ellos, algunos gaditanos que buscan estos productos por su calidad: "Nuestra carnicería está abierta a todo el mundo". Aunque algunos usuarios consideren que el aspecto y sabor no difieren de la carne que se consume en España, para los musulmanes la carne halal es bien distinta. "Este método es muy artesanal y evita que la carne suelte sangre", confiesa Moustapha.
Uno de los musulmanes practicante estricto del Ramadán y residente en Cádiz, es Sabri El Hamdi, de 30 años, quien confiesa que debido al tratamiento de la carne, el resultado es un producto con menos sangre y, por tanto, menos propenso a ser presa de bacterias.
Sabri y sus amigos Salma, Omar y Mohamed trabajan juntos en televisiones locales de Cádiz como becarios. Ellos, periodistas en ciernes, se erigen embajadores de una cultura dando a conocer un camino aún inhóspito para los cristianos. "Se trata de un ejercicio de control de la mente y del cuerpo, todo es habituarse. Además, está científicamente comprobado que es un descanso para el estómago. Es un mes muy sano para el cuerpo", relata Sabri. "Te ayuda a ser paciente, saber esperar que el sol se ponga para poder comer", añade Mohamed.
Salma descubrió el velo de la incomprensión revelando el trasfondo moral que esconde este periodo: "Es un ejercicio moral, para hacer sentir al rico lo que siente el pobre todo el año". "También es un ejercicio de solidaridad porque al acabar el Ramadán hay un impuesto obligatorio que permite a los pobres tener también dulces y regalos", añadió Salma. Cuando el sol se va, la mesa de estos chicos se llena de sopas de naranjas, dátiles, leche, café, pestiños, y pescaíto frito, ya que se confiesan fieles admiradores de la gastronomía gaditana.
¿Habrá dinero para pagar el sabor de otra cultura? Mientras, el regocijo de dos religiones que, después de 14 siglos conviven como en tiempos de la construcción de la Alhambra, braman desde lo alto de un minarete que la sangre tiene un único origen.
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