Adiós a un clásico de la cocina gaditana
El restaurante El Brocal cierra sus puertas tras más de 30 años de actividad por la jubilación de su propietario.
Ayer cerró uno de los restaurantes clásicos de la hostelería gaditana: El Brocal. La jubilación de su propietario, Manuel Montero, ha conllevado el cese de la actividad del local situado en la avenida José León de Carranza, 4, frente a Telegrafías.
Especializado en carne, contaba con una clientela fiel que ha sabido saborear en estos más de 30 años toda su esencia. Sus puertas se abrieron por primera vez el 19 de diciembre de 1984 y desde entonces pocas cosas han cambiado.
Este restaurante tiene un comedor de techos bajos, vigas de madera y una iluminación suave. En la carta sobresalían las creaciones caseras, como el paté de la casa y las croquetas de jamón.
Ensaladas, verduras y cremas se servían para acompañar el plato fuerte de la casa: la carne, tanto de ave, de cerdo, de cordero o de ternera, que era conocida por su resultado final: en su punto, jugosa y sabrosa.
Estando en Cádiz, en su carta no podía faltar el pescado, asado y horneado y acompañado de distintas salsas.
Los postres caseros como la Mousse en salsa de fresa, la Bavaroise de piña, la Tarta de chocolate con nueces y la Tarta de almendras ponían el dulce punto final a la comida.
Los vinos eran otro de sus puntos fuertes, y disponían de botellas de distintas denominaciones nacionales.
El local, de momento, no va a ser traspasado, pues según dice su propietario no ha realizado ninguna gestión relacionada con el futuro del mismo.
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