Absuelto el hombre que se coló en una casa pidiendo "paz, amor y un abrazo"
El tribunal lo exime por alteración psíquica El acusado se someterá durante un año a un tratamiento en un centro de salud mental
La Audiencia Provincial de Cádiz ha absuelto a un hombre que se coló en una casa pidiendo "paz, amor y un abrazo" de un delito de allanamiento de morada "al concurrir la circunstancia eximente de alteración psíquica", según recoge la sentencia de la Sección Cuarta. El tribunal le ha impuesto, eso sí, una medida de libertad vigilada "de tratamiento médico externo en un centro de salud mental por doce meses".
En un principio, estaba previsto que este caso fuese juzgado por un jurado, si bien todas las partes comparecieron a principios del mes de septiembre en sala y llegaron a un acuerdo. De esta forma, el acusado aceptó la autoría de los hechos y mostró su conformidad con el escrito presentado por el fiscal; una calificación que fue modificada por el Ministerio Público en el apartado referido al tratamiento que debía imponerse al acusado. Así, aunque en un principio el fiscal solicitó "el internamiento en un centro psiquiátrico por doce meses", acabó pidiendo "tratamiento médico externo en un centro de salud mental" durante un año.
La resolución judicial contempla como hechos probados que el 2 de julio de 2014, sobre las cuatro de la madrugada, el procesado decidió entrar en una vivienda ubicada en la calle Santa Teresa de Jesús, para lo que trepó por la fachada hasta el balcón de la casa. Después forzó una ventana que comunicaba la terraza con el salón, entró en el piso y se sentó permaneciendo así hasta que la dueña del inmueble se despertó al oír ladrar a un perro. La mujer se dirigió al salón y allí se vio sorprendida por el acusado. La propietaria y éste no tenían ninguna relación de parentesco ni de amistad. Ni siquiera se conocían.
La sentencia recoge que la mujer preguntó al procesado qué hacía en su domicilio, a lo que éste contestó: "Paz y amor; tienes dos opciones, una darme un abrazo o llamar a la policía", añadiendo que no se preocupase, que hacía más de media hora que estaba en la vivienda y que llevaba años haciendo estas cosas.
Fue entonces cuando uno de los hijos que se encontraba en la casa acudió al salón, lo que provocó que el intruso se marchase del domicilio familiar por la misma vía que utilizó para acceder a él.
Cuando se disponía a marcharse apareció en el lugar de los hechos una dotación de la Policía Nacional a la que había llamado la mujer. Los agentes requirieron al acusado para que se entregase, cosa que hizo sin poner resistencia, manifestando a los policías que "los quicos no le habían sentado bien", siendo detenido.
Posteriormente, y dado que sus expresiones y estado denotaban que estaba bajo una alteración mental, fue ingresado en la Unidad Mental del Hospital de Puerto Real, donde le fue diagnosticado un episodio psicótico agudo con sintomatología delirante-alucinatoria. Asimismo, en esas fechas no estaba sometido a tratamiento y consumía sustancias estupefacientes.
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