“Cuando la vocación está por encima de todo, hasta el esfuerzo se convierte en pasión”

Contenido ofrecido por Hospitales Pascual

Chari Figueroa. 36 años de técnico sanitario en Hospitales Pascual.

El técnico sanitario, la figura que siempre está, aunque no la veas.

Chari Figueroa.
Chari Figueroa.

02 de mayo 2025 - 05:00

Chari Figueroa, técnica sanitaria desde hace más de tres décadas, es una de esas profesionales imprescindibles que, sin necesidad de protagonismo, sostienen el día a día del sistema sanitario. Con una energía arrolladora y una sonrisa que nunca se apaga, Chari nos cuenta cómo ha sido su trayectoria, marcada por la vocación, el compañerismo y el amor por los pacientes.

–Chari, ¿cuál es tu labor dentro del Hospital Pascual?

–Soy técnica sanitaria, y llevo 36 años trabajando aquí. Empecé con solo 16 años. He pasado por muchos departamentos: quirófano, planta, y ahora estoy en urgencias, que es donde más me gusta estar.

–¿Cómo ha sido tu evolución profesional en estos años?

–Cuando entré, solo había dos hospitales: San Rafael y Puerto de Santa María. He visto crecer a esta empresa y también a la familia Pascual, desde el abuelo hasta el nieto. Es como haber vivido una historia completa.

–¿Qué te ha hecho mantenerte 36 años en la misma empresa?

–Mis compañeros, sin duda. Tengo otra familia aquí. Me encanta ayudar a los pacientes, sentir que puedo hacer que su estancia sea más llevadera. Esa es la esencia de mi trabajo. Y te digo algo: nunca me he sentido quemada. Jamás. Vengo a trabajar y hasta desconecto de mis preocupaciones personales.

–Cuéntanos qué hace un técnico sanitario.

–Somos el apoyo directo del personal auxiliar, enfermería y médico. Estamos presentes en planta, quirófano, urgencias, rehabilitación... Acompañamos, trasladamos, asistimos. Hay muchos tipos de técnicos: los que están en quirófano, en planta, en pruebas diagnósticas, etc. Y en todas las áreas del hospital hay, aunque muchas veces la gente no lo sepa.

–¿Qué te atrajo de urgencias?

–La dinámica. Nunca sabes lo que va a pasar. No hay rutina. Puedes enfrentarte a situaciones complejas como una parada cardíaca, y tienes que estar mentalmente muy preparado. Al principio cuesta, pero la experiencia te da la capacidad de reaccionar sin bloquearte.

–¿Y qué hay de la relación con los pacientes?

–Es diferente en planta que en urgencias. En planta puedes crear vínculos, ves al paciente todos los días, conoces a la familia. Si ese paciente, por desgracia, fallece, lo sientes de verdad. En urgencias no hay tiempo para eso. Entras, atiendes, y el paciente se va o pasa a planta. No hay margen para esa conexión tan profunda.

–¿Cómo es el trabajo en equipo?

–Es fundamental. Todo el mundo actúa. Médicos, enfermeros, técnicos... todos formamos un equipo y eso es lo bonito.

–¿Hay alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?

–Sí, una muy especial fue cuando empezó la guerra de Ucrania. Se me ocurrió organizar una recolecta de alimentos y materiales en el hospital, y fue impresionante. En solo 24 horas conseguimos llenar cinco o seis furgonetas. Participaron los trabajadores, vecinos, incluso la parte empresarial. Nos unimos todos y fue precioso.

–¿Qué cualidades crees que debe tener alguien que quiera dedicarse a esta profesión?

–Vocación, sin duda. Y empatía. Mucha empatía. Hay que entender que los pacientes y sus familias están viviendo momentos muy duros. A veces hay tensión o nervios, pero no hay que tomárselo a mal, sino ponerse en su lugar.

–¿Alguna curiosidad que la gente no sepa sobre los técnicos sanitarios?

–En todas las áreas del hospital hay un técnico sanitario. En quirófano, TAC, resonancia, planta, urgencias, rehabilitación... Siempre estamos ahí, aunque muchas veces se desconozca nuestro papel. Y además, somos el primer contacto que tiene el paciente cuando va a una prueba o a una operación. Nos encargamos de calmarlo, de que llegue más tranquilo, y luego lo acompañamos de vuelta.

Chari se despide con la misma energía con la que llegó. Orgullosa de su profesión y de sus compañeros, asegura que no cambiaría su trabajo por nada. “Vengo a mi trabajo a descansar la mente”, confiesa entre risas. Y es que cuando la vocación está por encima de todo, hasta el esfuerzo se convierte en pasión.

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