No te vaya a morí ante que yo

Chirigota

Rafa Burgal /Cádiz

29 de enero 2016 - 16:09

Localidad: Cádiz

Letra: Ismael Campos Aragón

Música: Germán Moreno Pérez

Dirección: Juan Manuel Fernández Gutiérrez

el tipo. Siameses y dos gatos siameses.

Las coplas. Es complicado adaptarse a la vida cuando vives pegado a tu hermano durante toda la vida. Por ejemplo, es muy difícil sacar dos entradas juntas para ir al Falla. Un pase sin pena ni gloria el de la chirigota de Ismael Campos, a la que el pase de cuartos se le hace eterno. Reflejan en un correcto primer pasodoble los problemas de una pareja, sobre todo cuando una mujer tiene que aguantar que "el peor de los tormentos se acuesta a tu lado". Una vida en la que no hace falta "un golpe para matarte", sino que una mirada puede hacerlo. Y se aguanta por amor y por esperar un cambio que no llega, por lo que "nadie se merece esta vida" y lo mejor es no soportarle para ser feliz. En el segundo, aprovechan su tipo para introducir una crítica a los profesionales de la sanidad que no realizan bien su trabajo, aquellos que "sus errores se pagan con la moneda más cara". Por eso, ellos son "el recorte que hace falta en la sanidad". Se presupone que ningún profesional quiere hacer mal su trabajo... No convence. Los cuplés no ayudan a levantar el repertorio. En el primero, le piden un final feliz a su mujer y les pone el gol de Iniesta en el Mundial, mientras que en el segundo se meten con Artur Mas y le dicen que no han visto a ningún niño catalán ganar un concurso de talentos con una sardana.

EN PRELIMINARES

las coplas. Pegados de por vida. Tanto como para desear que uno no se vaya antes que el otro. Obligados a vivir juntos desde que fueron engendrados en Dos Hermanas. La chirigota de Ismael Campos regresa al Concurso del Falla con un repertorio con demasiados altibajos, con un nivel más que aceptable en las tandas de pasodobles y cuplés, pero que cae demasiado en el popurrí, lo que puede ser un lastre para el pase a cuartos. Con pequeños monólogos entre las coplas, destaca el protagonismo que tiene la segunda en el trío del pasodoble. Los malos momentos que han sufrido durante el año de descanso sirven como letra de presentación, una ilusión que vuelve para "regalarte mis pamplinas" y acabar con un piropo a Cádiz. Cumple con el trámite. En el segundo, critican el botellón en el que se ha convertido la Erizada y todo lo que sufren los vecinos de La Viña. Una denuncia razonable que falla al apuntar a los forasteros, cuando buena parte del público es gaditano. En lo que sí aciertan es en la letra del segundo cuplé a las cremas eróticas de frío y calor, que ellos quieren que su mujer se la ponga en sus pies helados. En el primero, que no está mal, un coche inteligente tiene problemas para aparcar en Cádiz.

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