Una fuerte tormenta anega la capital en apenas dos horas
Las lluvias llegan a toda la provincia
La novena planta del Puerta del Mar se ve afectada y obliga al traslado de una veintena de enfermos a otras plantas. Técnicos municipales dicen que no llovía así desde hace 20 años.
Cádiz sufrió ayer la peor tromba de agua en 20 años. Pasadas las dos de la tarde el cielo se abrió y durante dos horas muchas calles se convirtieron en ríos imposibles de transitar.
54 litros por metro cuadrado cayeron en esas dos horas, según comunicaron técnicos de Aguas de Cádiz al propio alcalde, en un diluvio que, según fuentes municipales, superó incluso al recordado de 2008, aunque los daños fueron entonces más cuantiosos y las áreas inundadas más numerosas. Las zonas más castigadas ayer volvieron a ser las que se encuentran más bajas con respecto al nivel del mar, barrios como La Viña o La Laguna, o vías como Canalejas y San Francisco.
El hecho de que la tromba de agua coincidiera con la pleamar, que tuvo lugar a las 14:16 horas, provocó que los aliviaderos tuvieran contrapresión, inundándose varias calles, sobre todo en el barrio de La Laguna, en los alrededores del estadio Carranza principalmente, y también en la zona del Paseo Marítimo, lo que ha motivado el corte de tráfico en algunas de estas vías.
La Policía Local informó que durante el aguacero dejaron de funcionar varios núcleos semafóricos, que por la tarde fueron restituidos. Algunos de ellos están ubicados en la avenida Juan Carlos I con la calle Alcalde Blázquez, en la avenida principal esquina con la calle Alonso Cano, en la plaza Sevilla y en las calles Poeta Nieto y Arricruz. Para evitar accidentes, agentes de la Policía Local tuvieron que hacerse cargo de la situación.El parking subterráneo de la antigua bolera ha sido otro de los puntos calientes, tal y como ya sucedió en 2008, cuando muchos de los usuarios de su planta inferior perdieron sus vehículos. Los bomberos tuvieron que emplearse a fondo para achicar el agua.
El día de ayer fue especialmente complicado en el hospital Puerta del Mar. La tromba de agua afectó sobre todo a la novena planta, donde una veintena de enfermos tuvo que ser trasladado a otras habitaciones. Se dieron situaciones increíbles, como ver a enfermos caminando por los pasillos protegidos de las cascadas de agua que caían del techo por los paraguas de familiares y enfermeros
La dirección del hospital emitió un comunicado en el que explicó que el traslado se ha desarrollado con normalidad gracias a la implicación y la rápida actuación de los profesionales del centro y a la colaboración de pacientes y familiares.
En esa misma nota se dice que “el hospital está acometiendo desde hace dos semanas trabajos de reparación en la cubierta, dentro del programa de mantenimiento integral del centro. El personal de Mantenimiento está actuando en estos momentos sobre la zona donde se han originado las diferentes filtraciones”.
El equipo directivo lamentó las posibles molestias que sus usuarios hayan podido sufrir debido a esta incidencia ajena a su voluntad y quiere manifestar un especial agradecimiento a sus trabajadores, celadores, médicos, profesionales de enfermería y de mantenimiento entre otros, “que se han volcado para que los pacientes se trasladaran en las mejores condiciones posibles”.
En 2008 la tromba de agua cayó de madrugada. Entonces los destrozos fueron más cuantiosos y muchas personas perdieron los vehículos. Incluso el garaje de la Jefatura de la Policía Local quedó completamente inundado y el cuerpo perdió algunos vehículos. Esta vez sin embargo cayó a una hora muy complicada para el tráfico, con la salida de los estudiantes de sus centros. En algunos, como en el IES Cortadura, el agua inundó el exterior, y eso que el Ayuntamiento acometió en su día una importante obra para impedir que esta zona, que está por debajo del nivel del mar, sufriera las inclemencias meteorológicas.
El exterior de la estación de Adif también quedó completamente inundado, haciendo imposible transitar.
Por otra parte, las previsiones de lluvia durante la noche hizo que la concejala de Asuntos Sociales, Ana Fernández, informara de que la delegación iba a ampliar de forma puntual el número de camas del albergue municipal durante este fin de semana, pasando de 20 a 26 camas. Además, al igual que sucede durante la campaña de frío se dará cobijo a las personas que así lo soliciten para evitar que estén a la intemperie.
Fernández señaló que “pese a las limitaciones del espacio, está en nuestra mano abrir las puertas del Centro de Acogida Municipal y ofrecer al menos un techo donde se puedan resguardar”.
Críticas de comerciantes por el estado del alcantarillado
La tromba de agua dejó otra vez su habitual sello de inundaciones en los comercios situados entre la plaza de San Juan de Dios, Nueva, Cristóbal Colón y una zona de la calle San Francisco. Pese a los profundos trabajos acometidos hace ya algunos años tras las últimas inundaciones, los comercios sufrieron ayer de nuevo lo indecible y sus propietarios y empleados se afanaban, una vez más, en la limpieza de sus locales donde los daños fueron considerables. Común denominador fue la crítica por el estado del alcantarillado de la zona. En otros años, afirman, los operarios de Aguas de Cádiz han trabajado en la zona varias semanas limpiando husillos, aliviaderos y alcantarillas antes de que llegaran las primeras lluvias. Pero en esta ocasión “sólo han estado tres días”. Y es que lo que quedó ayer sobre el pavimiento de estas calles por la tarde, cuando dejó de llover, no fue sólo agua y barro, sino restos procedentes de las alcantarillas de la ciudad, con un profundo y molestísimo olor que inundaba el ambiente. “Han salido hasta trapos y toda clase porquerías”, explicaba un hombre a este periódico mientras trabajadores municipales abrían alcantarillas en la zona más cercana a Plocia. Los comerciantes hacían ayer balance de los daños mientras sacaban agua de sus locales inundados y limpiaban enseres y suelos.Una agencia de viajes tuvo que tirar su cartelería y los folletos informativos que quedaron inutilizados por el agua. Algunos comercios, temiendo que lloviera también por la noche, retiraron la mercancía de la parte baja de sus estanterías para ponerla a salvo de posibles nuevas inundaciones. Y todos haciendo planes de cómo recuperar sus negocios e iniciar los trámites con su seguro. /J.A.L.
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