La licencia poética de Ricky Dávila en su mirada a la ciudad de Bogotá

El fotógrafo vasco expone en los Claustros de Diputación la exposición 'Nubes de un cielo que no cambia', con medio centenar de imágenes tomadas en el año 2009 en la capital colombiana

El fotógrafo vizcaíno Ricky Dávila, ayer en la Diputación Provincial junto a una de las imágenes de su exposición.
El fotógrafo vizcaíno Ricky Dávila, ayer en la Diputación Provincial junto a una de las imágenes de su exposición.
J. A. L. Cádiz

19 de febrero 2016 - 05:00

Ricky Dávila (Bilbao, 1964) viajó a Bogotá en 2009 con una pequeña cámara de bolsillo -"una camarita", matiza el fotógrafo-. Le sirvió de cicerone el joven poeta colombiano Dufay Bustamante. Con él recorrió sus calles, conoció a sus gentes, visitó sus monumentos y se perdió por sus rincones. De aquella experiencia nació Nubes de un cielo que no cambia, la exposición que desde ayer se distribuye con claridad por las paredes del Claustro de la Diputación Provincial, donde el medio centenar de fotografías de Ricky Dávila convivirán hasta el 13 de marzo con los poemas de quien le hizo de guía por un territorio hasta entonces desconocido. La muestra, en palabras del propio fotógrafo vasco, es "al final, una licencia poética".

El autor de la exposición estuvo acompañado en la inauguración de la muestra por el diputado provincial de Cultura, Salvador Puerto; por la delegada territorial de Cultura, Remedios Palma, y por el director del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF), Pablo Juliá, con quien Dávila comparte cargo dirigiendo a su vez el Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao.

En este "viaje poético a la ciudad de Bogotá", como definió la exposición Salvador Puerto, el visitante descubrirá 48 imágenes en blanco y negro, en gran formato, que Ricky Dávila tomó con una pequeña cámara digital y que después editó e imprimió él mismo hasta el punto incluso de "reformular" su trabajo. Un trabajo "universal", dijo Pablo Juliá, como "la propia fotografía, que es universal. Es Bogotá, pero puede ser cualquier sitio".

Por el atento objetivo del fotógrafo vasco desfilan paisajes urbanos de Bogotá y algunos de sus habitantes, además de rincones imposibles -como una recóndita escalera-, aceras rotas y varios animales. Y no falta un cementerio, con la imagen centrada en un modesto mausoleo familiar con el apellido Gómez como denominador común en sus lápidas.

Las personas que aparecen en las fotos de Ricky Dávila no muestran sorpresa. Sus miradas, igual se centran en la cámara que tienen enfrente como se pierden en un horizonte ajeno al encuadre fotográfico. Incluso posan por lo general con exquisita naturalidad, como si la presencia del fotógrafo no les molestara. Apenas se convierte en excepción una curiosa fotografía en la que aparecen tres jóvenes militares, fusil en mano, en una imagen que, reconoce el mismo Dávila, "no fue fácil de tomar, pero eran unos críos. Su presencia es habitual".

En el texto con el que los responsables de la Fundación Provincial de Cultura presentan la exposición y la figura de este fotógrafo, ganador del II World Press Photo y el Ortega y Gasset, se explica esta cualidad del protagonista de la exposición: "Las cosas, y algunas personas, saben que es muy difícil salir en sus fotografías si están quietas. Si no se mueven, es porque Ricky ha sorprendido a las cosas, o a las personas, en un momento en el que no se habían percatado de su presencia. Lo que el artista nos muestra es la intimidad de los espacios cuando no miramos".

La exposición Nubes de un cielo que no cambia podrá verse en la Diputación Provincial de Cádiz hasta el 13 de marzo. La muestra abre todos los días. De lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas; sábados, domingos y festivos, de 12.00 a 14.00 horas.

NUBES DE UN CIELO QUE NO CAMBIA

Ricky Dávila Diputación Provincial

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